¿Gobierno en las sombras?
En razón del “Murciagate”, ¿quién puede creer que en Panamá hay un “gobierno en las sombras”? Que si los “tres” SPI actuaron solos, que si el Lic. Moreno, de protocolo de la Asamblea Nacional actuó solo, que si hay policías que actuaron solos. Esto me indica dos cosas: que hay un “gobierno en las sombras” en la administración del Estado, y que “al perro más flaco se le pegan las pulgas”.
Quién puede creer que el SPI Aguilar, quien en su tiempo libre maneja taxi por 20 dólares por turno, se ganó la lotería el lunes 27 de octubre de 2008 cuando, “haciendo una carrera”, recogió a un “moñón”, y conversando (el taxista) le dice que su principal trabajo era ser SPI y el otro (el moñón) le dice que él necesita de sus servicios como “custodio mudo” y le ofrece 10 veces lo que gana “ruleteando” en el taxi. A todo esto, el SPI no sabe quién es “el moñón”, cómo se llama y a qué se dedica; pero acepta “el trabajo” y consigue dos compañeros más y le da una “coima” a su jefe inmediato para que les arregle el horario de trabajo y les preste las “armas de la República” para cuidar al “moñón”.
Un tiempo después de estar sirviéndole, el 19 de noviembre de 2009, sin saber su nombre y sus “distracciones” (actividades económicas), pero recibiendo contante y sonante 200 dólares diarios (cuatro veces su salario y 10 veces su “ruleteada” diaria) y viendo la cantidad de “hombres públicos” que lo visitaban en sus habitaciones (¿pero, llegaban disfrazados?), el moñón le pide que lo lleve a pasear al interior y se van los cuatro en el taxi amarillo y a la altura de Los Camisones, hambrientos los cuatro, entran para comerse una “sopa de pata”, y la sorpresa es que se encuentran con sus “jefes superiores” y los invitan a sentarse en la mesa del “Moñón”.
Terminada la sopa de pata y montados nuevamente en el taxi, toman rumbo a las playas; de pronto, uno de los SPI recibe una llamada y “sugiere que regresen, que les cambiaron el turno y no presentarse a tiempo puede disgustar a los jefes...; y a la altura de cerro Campana los paran en un retén que la Policía colombiana había puesto (¿no que nos independizamos de Colombia hace 105 años?) y “secuestran” al moñón.
Pasado un tiempo (dos meses) nos enterados que el moñón “secuestrado” por la Policía colombiana era David Murcia Guzmán, y que sus declaraciones habían creado ronchas entre la cúpula del partido gobernante por las “inversiones” que había hecho a su campaña política y que no habían sido reportadas. Además, recuerdan que había tres SPI que “cuidaban al moñón” y que podrían “soplar” que los habían visto y hasta comido sopa de pata con él en Los Camisones y se les ocurre destituirlos; creyendo que la destitución es un nuevo método de “desaparición forzada” (tecnología de los norieguistas de la “patria nueva”?).
En este nuevo “juega vivo” ha surgido que las veces que el moñón entró y salió del país sólo necesitaron que el “taxista SPI” llamara a su amigo de la Asamblea Nacional, lo pasaría a buscar para que ayudara -“pasándole un salve”- a que su “buen jefecito” no tuviera ningún “problema” para entrar al país; ya que lo único que se necesitaba en el Aeropuerto de Tocumen era presentar su “carné” de empleado por el BH09 en 1994 (¿ya existía el BH09?) y nadie registraba nada. Si habían maletas que no cabían en el taxi, por el peso, tamaño y contenido, por solidaridad de gremio (taxistas SPI) le pedían el favor a algún amigo del SET, la policía o a un 10 ruedas del SPI y todo quedaba arreglado; incluyendo los buenos “salves” que también podrían incluir a sus jefecitos en la Asamblea. Y cómo sirven en tiempos de campaña y altos gastos proselitistas.
Todo este “cuento”, al mejor estilo de Walt Disney (este gobierno está lleno de sus parientes, y hay hasta cuatro D), que los administradores gubernamentales pretenden que les creamos; es otra de las razones por las que necesitamos que el 3 de mayo emitamos un voto POR EL CAMBIO. Y tengamos presente que el darles otra oportunidad, ¿qué nos hace pensar que no repetirán las trampas?
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