Granjas sostenibles: ¿Vigoroso inicio o infundio político?
Del total de panameños(as) 1,020.000 personas (el 37.3%) "viven" en pobreza, de estos 515.000 son indigentes (el 18.8%). La mayoría de las víctimas son campesinos (más de 788.000 personas) e indígenas (más de 197.000 personas). Este "pecado fruto de la injusticia social" lacera el 39.8% de nuestros hogares. Debido a ello, 154.000 niños y niñas menores de 5 años (el 53%) "viven" en situación de pobreza y de estos, más de 50.000 sufren algún nivel de desnutrición.
Si bien es cierto, la pobreza es más profunda y severa en las áreas rurales e indígenas, es realmente un problema nacional; íntimamente relacionado con la desnutrición infantil y la desigualdad; esta última entre las más altas del mundo, a la par de Brasil y levemente inferior a Sudáfrica. Los más pobres de Panamá son muy pobres y los más ricos son muy ricos. El 20% de la población con mayores ingresos, percibe un ingreso 41.5% veces superior y consume 15 veces más, que el 20% de la población con menores ingresos.
Pero, ¡Panamá no es un país pobre!, muy por el contrario. En 1998, tan sólo el sector bancario alcanzó ganancias por B/.544.0 millones, y únicamente pagaron B/.33.0 millones en impuesto sobre la renta. Más bien, ¡somos un país empobrecido!, víctima de la inequidad. Mientras los trabajadores pagamos el 16.3% de los ingresos tributarios, las empresas privadas sólo contribuyen con el 10.4%.
Lo anterior es descrito en la Agenda Social del Gobierno de Unión por Panamá, como : "cifras aterradoras que aún ocultan el verdadero drama de la pobreza y las escandalosas desigualdades sociales". Este diagnóstico es correcto y la preocupación sincera.
Lamentablemente, no se propone un modelo alternativo de desarrollo humano sostenible que logre articular iniciativas viables de pleno empleo, justicia tributaria, descentralización, reforma agraria, reconversión productiva, seguridad pública, etc. De hecho, se limitan a identificar programas de autogestión, microfinanciamiento y cooperativismo; que si bien es cierto contribuyen a solucionar problemas inmediatos, por si solos no lograrán jamás transformar las estructuras que generan la pobreza y desigualdad.
Esta falta de visión limita las posibilidades de identificar las alternativas y mecanismos para lograr reales soluciones a los graves problemas nacionales y es aún más grave, cuando desde el gobierno, se repiten las mismas promesas electorales, inclusive, tergiversando la realidad o sin informarse adecuadamente.
Prueba de ello las opiniones, expresadas por el Coordinador de la Agenda Social, al referirse a la Meta No. 1 de establecer las Granjas de Producción Sostenible. Es un grave error y prueba de adelantada incompetencia, el trasladar a la sociedad civil, la responsabilidad del Estado establecida por mandato constitucional de "desarrollar una política nacional de alimentación y nutrición que asegure un óptimo estado nutricional para la población" con especial atención a favor de los 225.000 panameños (as) más pobres. Con el subterfugio de "trabajar hombro con hombro", se hacen recaer las labores de planificación, operación y movilización de recursos en la sociedad civil. Desde luego, si al final el saldo es positivo, y el gobierno reivindica la paternidad del éxito ; pero si es negativo, siempre habrá a quién echarle la culpa.
La experiencia previa de la Fundación para la Promoción de la Mujer y el Patronato Nacional de Nutrición demuestran que estas granjas sostenibles cumplen el objetivo prioritario de: mejorar la nutrición de las familias participantes y los métodos a utilizar en su agricultura de subsistencia. Pero, su generación de excedentes a lo sumo, puede ser colocada en comunidades cercanas, al no lograr los niveles adecuados para abrir un espacio en el mercado. Quien insista en esto, sólo demuestra desconocer la realidad y contribuye a crear falsas e infundadas expectativas.
En 90 días sólo han culminado el proceso de organización 2 de las 100 granjas prometidas. Otras 60 están en las fases previas de identificación de los terrenos y familias, desmonte del área, equipamiento básico y sensibilización de los participantes. Esto, gracias al empeño del Patronato Nacional de Nutrición y el apoyo técnico del MIDA, pues el Ministerio de Salud, ha demostrado su absoluta indiferencia. Prueba de ello, al momento de su vista presupuestaria ante la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Legislativa, el Ministro Terán no solicitó el subsidio por B/.651,511,69 requerido por el Patronato para los gastos de funcionamiento inherentes a la Meta No. 1. Pero, gracias a las preocupaciones y gestiones de los legisladores Teresita de Arias y Francisco Alemán, se logró el apoyo a esta solicitud y los recursos necesarios.
Es lamentable que el Coordinador de la Agenda Social desconozca la realidad y el gran esfuerzo que involucra cumplir, aquello que de antemano da por un hecho, para sólo garantizar publicidad personal. Con tales asesores, los "conspiradores" están de más. Con esta falta de apoyo efectivo, es comprensible que la presidenta Mireya Moscoso aún no ha presentado su "paquete de leyes sociales", para atender con real prioridad a los sectores populares.
En se sentido, el esfuerzo de la propia Presidenta y el Patronato en movilizar recursos internos y de la cooperación internacional es encomiable. Estas acciones deben acompañarse de iniciativas políticas y legislativas para su fortalecimiento institucional y financiero.
La luna de miel de los primeros 100 días está por concluir y el saldo es negativo. ¡Ojalá ! se reorienta la gestión de gobierno por mejores senderos, de lo contrario las esperanzas frustradas y la incapacidad de dar soluciones, serán los principales factores de desestabilización en contra del propio gobierno.
Si bien es cierto, la pobreza es más profunda y severa en las áreas rurales e indígenas, es realmente un problema nacional; íntimamente relacionado con la desnutrición infantil y la desigualdad; esta última entre las más altas del mundo, a la par de Brasil y levemente inferior a Sudáfrica. Los más pobres de Panamá son muy pobres y los más ricos son muy ricos. El 20% de la población con mayores ingresos, percibe un ingreso 41.5% veces superior y consume 15 veces más, que el 20% de la población con menores ingresos.
Pero, ¡Panamá no es un país pobre!, muy por el contrario. En 1998, tan sólo el sector bancario alcanzó ganancias por B/.544.0 millones, y únicamente pagaron B/.33.0 millones en impuesto sobre la renta. Más bien, ¡somos un país empobrecido!, víctima de la inequidad. Mientras los trabajadores pagamos el 16.3% de los ingresos tributarios, las empresas privadas sólo contribuyen con el 10.4%.
Lo anterior es descrito en la Agenda Social del Gobierno de Unión por Panamá, como : "cifras aterradoras que aún ocultan el verdadero drama de la pobreza y las escandalosas desigualdades sociales". Este diagnóstico es correcto y la preocupación sincera.
Lamentablemente, no se propone un modelo alternativo de desarrollo humano sostenible que logre articular iniciativas viables de pleno empleo, justicia tributaria, descentralización, reforma agraria, reconversión productiva, seguridad pública, etc. De hecho, se limitan a identificar programas de autogestión, microfinanciamiento y cooperativismo; que si bien es cierto contribuyen a solucionar problemas inmediatos, por si solos no lograrán jamás transformar las estructuras que generan la pobreza y desigualdad.
Esta falta de visión limita las posibilidades de identificar las alternativas y mecanismos para lograr reales soluciones a los graves problemas nacionales y es aún más grave, cuando desde el gobierno, se repiten las mismas promesas electorales, inclusive, tergiversando la realidad o sin informarse adecuadamente.
Prueba de ello las opiniones, expresadas por el Coordinador de la Agenda Social, al referirse a la Meta No. 1 de establecer las Granjas de Producción Sostenible. Es un grave error y prueba de adelantada incompetencia, el trasladar a la sociedad civil, la responsabilidad del Estado establecida por mandato constitucional de "desarrollar una política nacional de alimentación y nutrición que asegure un óptimo estado nutricional para la población" con especial atención a favor de los 225.000 panameños (as) más pobres. Con el subterfugio de "trabajar hombro con hombro", se hacen recaer las labores de planificación, operación y movilización de recursos en la sociedad civil. Desde luego, si al final el saldo es positivo, y el gobierno reivindica la paternidad del éxito ; pero si es negativo, siempre habrá a quién echarle la culpa.
La experiencia previa de la Fundación para la Promoción de la Mujer y el Patronato Nacional de Nutrición demuestran que estas granjas sostenibles cumplen el objetivo prioritario de: mejorar la nutrición de las familias participantes y los métodos a utilizar en su agricultura de subsistencia. Pero, su generación de excedentes a lo sumo, puede ser colocada en comunidades cercanas, al no lograr los niveles adecuados para abrir un espacio en el mercado. Quien insista en esto, sólo demuestra desconocer la realidad y contribuye a crear falsas e infundadas expectativas.
En 90 días sólo han culminado el proceso de organización 2 de las 100 granjas prometidas. Otras 60 están en las fases previas de identificación de los terrenos y familias, desmonte del área, equipamiento básico y sensibilización de los participantes. Esto, gracias al empeño del Patronato Nacional de Nutrición y el apoyo técnico del MIDA, pues el Ministerio de Salud, ha demostrado su absoluta indiferencia. Prueba de ello, al momento de su vista presupuestaria ante la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Legislativa, el Ministro Terán no solicitó el subsidio por B/.651,511,69 requerido por el Patronato para los gastos de funcionamiento inherentes a la Meta No. 1. Pero, gracias a las preocupaciones y gestiones de los legisladores Teresita de Arias y Francisco Alemán, se logró el apoyo a esta solicitud y los recursos necesarios.
Es lamentable que el Coordinador de la Agenda Social desconozca la realidad y el gran esfuerzo que involucra cumplir, aquello que de antemano da por un hecho, para sólo garantizar publicidad personal. Con tales asesores, los "conspiradores" están de más. Con esta falta de apoyo efectivo, es comprensible que la presidenta Mireya Moscoso aún no ha presentado su "paquete de leyes sociales", para atender con real prioridad a los sectores populares.
En se sentido, el esfuerzo de la propia Presidenta y el Patronato en movilizar recursos internos y de la cooperación internacional es encomiable. Estas acciones deben acompañarse de iniciativas políticas y legislativas para su fortalecimiento institucional y financiero.
La luna de miel de los primeros 100 días está por concluir y el saldo es negativo. ¡Ojalá ! se reorienta la gestión de gobierno por mejores senderos, de lo contrario las esperanzas frustradas y la incapacidad de dar soluciones, serán los principales factores de desestabilización en contra del propio gobierno.