Hace 60 años
Egresados de la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena el 1 de febrero de 1943, hace 60 años, entre ellos, Enrique Venútolo, Nidia de Quintero, Carlos F. Chang Marín, Carmen Coutee, Santander Tristán Medina y muchos más, se preparan para celebrar tan magno acontecimiento con una misa en el Santuario Nacional del Corazón de María y un almuerzo en el Hotel Marriott de esta capital el próximo sábado.
Cumplir 60 años de graduados de maestros de escuela es una bendición de Dios y aún nos parece que fue ayer que, entre lágrimas y risas, le decíamos un "hasta luego" a leales compañeros de todos los confines del territorio nacional que se disponían a partir para entregarse a la siembra de la semilla de la enseñanza para contribuir al progreso y desarrollo de la Patria. Muchos de ellos se internaron en el valle, en la montaña, en la sierra, animados por esa vocación y fortalecidos por el conocimiento impartido por verdaderos profesores que comprendían que en la educación estaba la salvación del país.
En ese entonces trabajaban en la Escuela Normal de Santiago profesores venidos de Chile y España, los hermanos Céspedes, Chachi García, Víctor Gómez, Gonzalo Brenes y muchos más, orientando con gran sensibilidad social y preparación académica a una juventud rebelde que supo defender con calor y valentía la integridad de la nación y de su alma mater cada vez que las circunstancias así lo demandaban.
Fue el ilustre Presidente Juan Demóstenes Arosemena quien ideó y materializó esa magna institución educativa en el interior del país y con su construcción derribó el concepto de que sólo en la ciudad de Panamá podría obtenerse una educación secundaria.
Nada mejor que concebir con gran altitud de mira, una educación secundaria magisterial de la muchachada que, posteriormente, iba a proyectarse en diferentes profesiones destacadas en el ámbito nacional. Valga la pena hacer énfasis en que este grupo de educadores incentivaba nuestro espíritu crítico, el pensamiento creativo, la espontaneidad en la educación, la firmeza en la preparación, el respeto a los valores morales y cívicos, el amor al arte; es decir, todo aquello que conducía a una sólida y activa preparación del estudiante.
La graduación de maestros del año 1943 de la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena llega a sus 60 años con verdaderos logros, porque muchos de sus egresados de esa época, han participado en posiciones relevantes en el andamiaje gubernamental, en el campo de las letras, de la medicina, de las leyes, de la educación, etc., aportando grandes beneficios a una nación tan necesitada de sus buenos hijos.
En fechas como ésta, los egresados de la Escuela Normal J. D. Arosemena revivirán recuerdos y fortalecerán los lazos de amistad surgida de la comprensión y de la identidad de propósitos que nos llevaron a abrazar la carrera magisterial.
En fechas como ésta ofrecemos una oración por aquellos compañeros que nos han precedido en el camino sin retorno de la eternidad y es obligante que cantemos con todas las fuerzas de nuestro ser: "Normal querida, somos tus hijos, por donde vayamos irás también, hoy te juramos, con toda el alma, honrar tu nombre, sembrando el bien".
Cumplir 60 años de graduados de maestros de escuela es una bendición de Dios y aún nos parece que fue ayer que, entre lágrimas y risas, le decíamos un "hasta luego" a leales compañeros de todos los confines del territorio nacional que se disponían a partir para entregarse a la siembra de la semilla de la enseñanza para contribuir al progreso y desarrollo de la Patria. Muchos de ellos se internaron en el valle, en la montaña, en la sierra, animados por esa vocación y fortalecidos por el conocimiento impartido por verdaderos profesores que comprendían que en la educación estaba la salvación del país.
En ese entonces trabajaban en la Escuela Normal de Santiago profesores venidos de Chile y España, los hermanos Céspedes, Chachi García, Víctor Gómez, Gonzalo Brenes y muchos más, orientando con gran sensibilidad social y preparación académica a una juventud rebelde que supo defender con calor y valentía la integridad de la nación y de su alma mater cada vez que las circunstancias así lo demandaban.
Fue el ilustre Presidente Juan Demóstenes Arosemena quien ideó y materializó esa magna institución educativa en el interior del país y con su construcción derribó el concepto de que sólo en la ciudad de Panamá podría obtenerse una educación secundaria.
Nada mejor que concebir con gran altitud de mira, una educación secundaria magisterial de la muchachada que, posteriormente, iba a proyectarse en diferentes profesiones destacadas en el ámbito nacional. Valga la pena hacer énfasis en que este grupo de educadores incentivaba nuestro espíritu crítico, el pensamiento creativo, la espontaneidad en la educación, la firmeza en la preparación, el respeto a los valores morales y cívicos, el amor al arte; es decir, todo aquello que conducía a una sólida y activa preparación del estudiante.
La graduación de maestros del año 1943 de la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena llega a sus 60 años con verdaderos logros, porque muchos de sus egresados de esa época, han participado en posiciones relevantes en el andamiaje gubernamental, en el campo de las letras, de la medicina, de las leyes, de la educación, etc., aportando grandes beneficios a una nación tan necesitada de sus buenos hijos.
En fechas como ésta, los egresados de la Escuela Normal J. D. Arosemena revivirán recuerdos y fortalecerán los lazos de amistad surgida de la comprensión y de la identidad de propósitos que nos llevaron a abrazar la carrera magisterial.
En fechas como ésta ofrecemos una oración por aquellos compañeros que nos han precedido en el camino sin retorno de la eternidad y es obligante que cantemos con todas las fuerzas de nuestro ser: "Normal querida, somos tus hijos, por donde vayamos irás también, hoy te juramos, con toda el alma, honrar tu nombre, sembrando el bien".