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Hagamos algo


Los panameños damos la impresión de estar dormidos, lo cual nos impide reaccionar ante los problemas mediatos e inmediatos. Cuando un pueblo se vuelve apático realmente es peligroso, porque no solamente significa la carencia de líderes, también es prueba de cobardía; nadie quiere asumir responsabilidades. Sobre este particular se han pronunciado innumerables politólogos.
Después de habernos librado de Noriega nos hemos acostumbrado a soportar otros malos gobiernos y que estos hagan con nosotros lo que quieran.
¿Por qué? Realmente no hay una razón lógica, sólo que nos han vencido sin haber casi peleado. ¡Qué flojos somos! Los grupos de presión incluyendo a los partidos políticos de "oposición" están comprados, son meros oportunistas, lo único que anhelan es llegar al poder para hacer lo mismo que hoy le critican a esta pésima administración.
Ahora me permitiré dar algunos ejemplos de nuestra falta de reacción cívica:
(1) Hace días nos envenenaron respirando un humo venenoso y nada hicimos. La especialista en gases tóxicos Doña Aida de Rivera dijo que no nos preocupáramos, que ese humo no era dañino. Como tampoco lo fue el agua chocolate que tomamos hace un tiempo atrás.
(2) La recién encargada compañía del servicio telefónico "Cable & Wireless" está haciendo con nosotros lo que le da la gana y tampoco hacemos nada; nuestra falta de acción es superlativamente gigantesca. Los teléfonos funcionan peor que cuando lo dirigía el INTEL. Aquí privatizan para empeorar los servicios, no para mejorarlos. La estrategia de subir las tarifas y del mal servicio telefónico es para obligarnos a comprar un celular. Bueno, ya los niños de primaria y secundaria tienen beeper, y además el que quiera conquistar necesita un celular.
Los panameños estamos en un estado catatónico, nada hacemos, nos hemos acostumbrado a que abusen de nosotros. Vienen más privatizaciones: el agua, la luz y la Caja de Seguro Social serán privatizados; al privatizar los servicios básicos, estos aumentan de precio, no de calidad. El Estado abandona su función social, lo cual es inadmisible, y el pueblo sigue en una indiferencia suicida.
(3) Sobre el CMA la oposición no se pronuncia contundentemente con la excusa que el gobierno no ha divulgado el acuerdo. Consideramos que tanto el gobierno como la oposición se han puesto de acuerdo para apoyar al CMA. Cuando los mexicanos divulgaron el secreto documento, supimos que la multilateralidad no existe, la trágica realidad es la continuidad de las bases militares más allá del 2000, lo cual viola el tratado de 1977. Pese a todos los elementos de juicio ya existentes, la oposición se hace la loca, temiéndole más a caer en desgracia con los gringos, que a ser condenada por las futuras generaciones.
Al Dr. Ricardo Alberto Arias le molestó que se dieran a conocer los acuerdos negociados, ¿es que acaso los panameños no merecemos estar informados?
¿Cuándo van a entender tanto los PRD, como los mal llamados oposición, que los gringos humillan a los serviles? Tanto a Endara como a Pérez Balladares los han puesto en ridículo.
La oposición está dando gritos por la reelección, pero sobre el CMA es muda. Los partidos políticos tienen la obligación, como agentes formadores de la opinión pública, de tomar posiciones sobre todos los problemas que nos afecten, ¿o sólo van a cumplir a medias su función pidiéndonos un voto NO a la reelección, y dejando a nuestro "albedrío" el voto al CMA? No sean cobardes y asuman su rol.
Yo no entiendo por qué la reelección es mala, y el CMA no es ni bueno ni malo. Para este servidor tanto el CMA como la reelección merecen un NO, sobre todo el primero.
Las negociaciones del CMA se le están complicando a Pérez Balladares; él que estaba tan contento de haber llegado a un acuerdo con los amos del norte.
La política como vocación, de la que escribió Weber, se ha perdido. Ahora la política es para ganar dinero, hacer grandes negociados por debajo de la mesa y el disfrute de otras prebendas, nunca más al servicio del pueblo.
La democracia, como lo dijo un pensador, es el sistema más favorable dentro de los existentes, su defecto está, como decía Montesquieu: en que "sólo se puede decir sí o no a lo propuesto". Esto es así, pues el pueblo tiene pocos canales de comunicación para hacerse sentir.
Por tanto debemos ir a las urnas a votar con un NO al CMA y a la reelección, hagamos uso de nuestro derecho. Debemos ir a votar, jamás abstenernos, no seamos un pueblo contra la democracia, para decirlo a la manera de Guy Hermet.
Antes de poner el punto final quería decirle a mis lectores, para que no me pregunten hasta en misa ¿Quién es el Señor 277?. Que se lean el último artículo de la Constitución original de 1972.
Por favor, recordemos nuestra historia aunque a Justicia y Paz no le agrade.

101 años de Panamá América

 
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