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Hay que alabar al Señor


EN ESTE MENSAJE al Corazón en el día de hoy le exhortamos que si quiere ser feliz, debe aprender a orar. Orar es alabar a Dios, darle gracias, pedirle con fe, escucharlo. El Señor tiene tanto que decirnos… Y la oración es fundamental para que usted sienta poder en el espíritu y paz en el alma. Dedique tiempo a la oración personal todos los días.
Hoy nos vamos a referir a la oración de alabanza de la cual nos hablan los salmos. Cuando oramos por medio de la alabanza, agradamos a Dios. La alabanza refleja la grandeza de Dios y los salmos son una declamación de los atributos del Señor. Concéntrese en la bondad de Dios y alábelo.
Alabamos a Dios cuando recordamos sus obras. El salmista contempla la creación, la historia y recuerda los milagros pasados lo cual fortalece la confianza del creyente en la actualidad.
Alabar a Dios es maravilloso; perdemos bendiciones por no hacerlo. Hay que alabarlo por su grandeza, por su poder, por lo que ha hecho en nuestras vidas con nuestras familias. Él tiene para nosotros su ayuda, sus planes, su amistad; siempre y cuando lo queramos en nuestra existencia.
Orar no es sólo comunicarnos con Dios y darle gracias, sino también pedir por las necesidades del mundo, por los dirigentes políticos y por nuestro país. El poder de la oración puede cambiar el curso entero de la historia; tenemos poder de atar a Satanás. La oración permite la paz, la concordia, la armonía, el progreso; puede mover montañas, si la hacemos con fe.
Ore por los niños y los jóvenes. En nuestro mundo hay muchas influencias malas. Hay que orar por los movimientos de Iglesia y para que Dios convierta a los que promueven el ateísmo, la inmoralidad, la corrupción, el paganismo. En vez de criticar, tome conciencia que los apostolados de Iglesia están hechos para convertir y transformar la historia. Están en constante lucha contra las tinieblas y necesitan mucha oración. Ore por ellos.
Tenemos que orar para que Dios aleje a los jóvenes de la inmoralidad; por los hogares de nuestra nación, ya que hay aumento en el número de divorcios. Según van los hogares, así va la nación. Dios, por medio de Jesucristo, cambia el destino del hombre pecaminoso. El evangelio da la nota a la esperanza.
Debemos dar gracias a Dios por su presencia en nuestras almas, porque en Cristo estamos siendo resucitados. Alabando al Señor brotará más la alegría en nuestras vidas. Los cristianos de cara larga no atraen a nadie; hacen que la gente huya.
El salmista contempla la creación y dice: "Los cielos cantan la gloria de Dios" (Salmo 19). Y el Salmo 8: "Cuando veo tu cielo obra de tus manos, la luna y las estrellas que Tú has creado". ¡Qué hermoso saber que todo lo creado fue para nosotros! Se ha preguntado usted alguna vez: ¿Por qué Dios hizo el mundo tan grande, tan impresionante, tan maravillosa creación? Uno de los motivos es para que consideremos algo de su magnificencia y nos demos cuenta que un Dios pequeñito no pudo hacer eso y realicemos que es un Dios grandioso, infinito, que nos ama.
Seamos agradecidos siempre, porque Jesucristo murió por nuestros pecados y por medio de la fe en su misericordia podemos obtener el perdón, si nos arrepentimos.
Muchas cosas que hacen la vida difícil son resultado de la maldad humana: por ejemplo, la injusticia, la violencia, la guerra. Demos gracias a Dios que a pesar de estas cosas, se nos reflejará en bien conforme a sus propósitos para darnos bendiciones si abrimos el corazón a Él, somos optimistas y tenemos una mente positiva. No seamos pesimistas, demos gracias a Dios por todo. El Señor nos ama, Dios nos bendice y no se olvide que ¡con Dios, somos invencibles!

101 años de Panamá América

 
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