Hay que buscar alternativas
Cuando veo la cantidad de menesterosos que circulan por todas las ciudades, descalzos, vistiendo harapos, durmiendo en el suelo y sin tener que comer, pidiendo limosna, me pregunto:¿Será que se ha perdido la conciencia a todos los niveles, especialmente la de nuestros gobernantes o será que estos seres no se les considera panameños y merecen un trato justo?.
Consideremos la cantidad de dinero que se derrocha en viajes suntuosos, en lujos innecesarios, en consulados y posiciones familiares con altos salarios, que comprueban un nepotismo inaceptable, en helicópteros y aviones que pasan de mano en mano de los que dirigen la nación, para satisfacer su ego personal, y llegaremos a la conclusión que no se podrá hablar de cambios, porque no existen.
Al país hay que salvarlo. Desgraciadamente estamos al borde del despeñadero y no se vislumbra hasta hoy las esperadas mejoras económicas, porque se festinó mucho con la soberanía y hoy se reconoce que los ingresos que producía el ejército norteamericano ha desaparecido. Esto indica que no hubo planificación. Si se elimina una entrada de esa envergadura, hay que ver cómo se reemplaza. Siempre se dijo que tenemos un poder de recuperación muy grande. Yo digo que lo teníamos.
Cada vez que se acerca un torneo electoral, abundan las promesas para mejorar las condiciones humanas y por ende, la situación económica, pero esto sólo es para conseguir el apoyo a las aspiraciones de los candidatos, que jamás se acuerdan de sus electores, es más, después ni los conocen.
Hay que analizar la cantidad de votantes que había en las últimas elecciones que casi llegaba a los dos millones, de los cuales sólo habían inscritos en partidos políticos alrededor de setecientos mil. Si somos un país que un alto porcentaje concurre a votar, ¿por qué no aprovechar esta coyuntura para inscribir un nuevo partido que podría ser mayoritario y que de una vez por todas se acabe con el caciquismo de unos cuantos que domina una tercera parte de la población votante, en detrimento de las otras dos terceras partes?.
Desde el comienzo de nuestra era republicana, los políticos han manejado el país a su antojo. Asamblea de Diputados al servicio de los poderes económicos fue la antesala de la Asamblea de Representantes de Corregimientos y la Asamblea Nacional al servicio de los militares, que corrompieron el país y que lo endeudaron al extremo que hoy no podemos hacer frente a los compromisos que se adquirieron. No podemos desestimar la responsabilidad que en esto tuvieron los prestamistas internacionales, que saturaron las economías de los países pobres con préstamos impagables que son una carga que soporta el pueblo, a base de sacrificar la salud, la educación, las viviendas, las vías de comunicación, con el consiguiente desempleo y una pobreza cada día mayor.
Sugiero a los políticos decentes, que todavía existen, que inscriban un partido nuevo, que no tenga relación con los partidos existentes, para aprovechar esa inmensa cantidad de ciudadanos no inscritos y así tratar de llegar al poder en las próximas elecciones, lo cual permitiría hacer los correctivos necesarios, imposible de realizar con los grupos que actualmente manejan la política nacional. Cualquiera de ellos que siga gobernando seguirá la misma línea trazada hasta ahora y continuarán las prebendas y los acomodos que hasta la fecha han existido.
Consideremos la cantidad de dinero que se derrocha en viajes suntuosos, en lujos innecesarios, en consulados y posiciones familiares con altos salarios, que comprueban un nepotismo inaceptable, en helicópteros y aviones que pasan de mano en mano de los que dirigen la nación, para satisfacer su ego personal, y llegaremos a la conclusión que no se podrá hablar de cambios, porque no existen.
Al país hay que salvarlo. Desgraciadamente estamos al borde del despeñadero y no se vislumbra hasta hoy las esperadas mejoras económicas, porque se festinó mucho con la soberanía y hoy se reconoce que los ingresos que producía el ejército norteamericano ha desaparecido. Esto indica que no hubo planificación. Si se elimina una entrada de esa envergadura, hay que ver cómo se reemplaza. Siempre se dijo que tenemos un poder de recuperación muy grande. Yo digo que lo teníamos.
Cada vez que se acerca un torneo electoral, abundan las promesas para mejorar las condiciones humanas y por ende, la situación económica, pero esto sólo es para conseguir el apoyo a las aspiraciones de los candidatos, que jamás se acuerdan de sus electores, es más, después ni los conocen.
Hay que analizar la cantidad de votantes que había en las últimas elecciones que casi llegaba a los dos millones, de los cuales sólo habían inscritos en partidos políticos alrededor de setecientos mil. Si somos un país que un alto porcentaje concurre a votar, ¿por qué no aprovechar esta coyuntura para inscribir un nuevo partido que podría ser mayoritario y que de una vez por todas se acabe con el caciquismo de unos cuantos que domina una tercera parte de la población votante, en detrimento de las otras dos terceras partes?.
Desde el comienzo de nuestra era republicana, los políticos han manejado el país a su antojo. Asamblea de Diputados al servicio de los poderes económicos fue la antesala de la Asamblea de Representantes de Corregimientos y la Asamblea Nacional al servicio de los militares, que corrompieron el país y que lo endeudaron al extremo que hoy no podemos hacer frente a los compromisos que se adquirieron. No podemos desestimar la responsabilidad que en esto tuvieron los prestamistas internacionales, que saturaron las economías de los países pobres con préstamos impagables que son una carga que soporta el pueblo, a base de sacrificar la salud, la educación, las viviendas, las vías de comunicación, con el consiguiente desempleo y una pobreza cada día mayor.
Sugiero a los políticos decentes, que todavía existen, que inscriban un partido nuevo, que no tenga relación con los partidos existentes, para aprovechar esa inmensa cantidad de ciudadanos no inscritos y así tratar de llegar al poder en las próximas elecciones, lo cual permitiría hacer los correctivos necesarios, imposible de realizar con los grupos que actualmente manejan la política nacional. Cualquiera de ellos que siga gobernando seguirá la misma línea trazada hasta ahora y continuarán las prebendas y los acomodos que hasta la fecha han existido.