Hay que ser auténtico
Generalmente las personas que poseen más fuerza interior, que irradian más confianza, que son honradas por instinto,
que nunca degradan su autoridad moral con un compromiso turbio, que son gente que confía mucho en su propio ser, que
son capaces de influir mucho en los demás -éstos que son llamados "los auténticos"-son los que comúnmente son elegidos
para puestos directivos. Ciertamente, en todas partes del mundo hay injusticias, hay privilegios e influencias, pero
si usted se pone a ver, en general la gente que usted ve como más capaz para dirigir a otros tiene algún cargo de
importancia. La clave no es que sean más inteligentes que otras personas, no es que tengan más títulos que otras; son
personas auténticas que confían en sí mismas, que saben que pueden dar algo a los demás, que actúan con naturalidad,
con aplomo, con fortaleza, con seguridad; son gente que dice "aquí estoy yo y puedo aportar algo". Rompieron su timidez, acabaron con sus complejos, no se sienten menos que nadie... los dirigentes, los que mueven, los que llevan adelante cualquier tipo de institución, de asociación, de comunidad, ºson gente auténtica!
Usted no nació para no ser auténtico. Usted no nació para estar siempre imitando a otros, admirando a otros y diciendo
"aquél sí que vale, ese otro sí que puede, aquel sí que es un genio, el otro sí que es valiente". ¡No! ¿Y usted qué?
¿Usted no cuenta en la historia? ¿Usted qué cree? ¿Por qué Dios lo hizo? ¿Para qué Dios lo hizo? Usted cuenta en la
historia, usted es un ser muy importante pero, por favor, sea auténtico. Y para que usted sea auténtico necesita ver a
dónde va, saber cuáles son sus metas, sus ideales. Las personas auténticas reconocen la dirección que dan a su
existencia.
Cuando aquel famoso médico misionero, Albert Schweitzer, era un muchacho, un amigo suyo le propuso subir a las colinas
a matar pájaros. Albert no quería, pero temeroso de ser objeto de burla, accedió. Llegaron junto a un árbol donde había
una bandada de aves y pusieron piedritas a sus hondas. En eso empezaron a sonar las campanas de la iglesia, mezclando
la música con el canto de los pájaros. Para Albert esa fue la voz del cielo. Ahuyentó a gritos a las aves y regresó a
su casa. Desde aquel día la reverencia a la vida sería para ese famoso hombre más importante que el temor al ridículo.
Sus prioridades en la escala de valores se habían aclarado. Y así mismo, él fue fiel a sus ideales, ¡fue auténtico!
Se dijo a sí mismo y a su compañero, "yo no tengo por qué matar pájaros, yo amo la vida; no tengo por qué acabar con
la vida de esa manera tan tonta". Fue auténtico consigo mismo y no le importó que su amigo después se riera, comentara
con otros amiguitos que él había huido porque no quería matar aves, cosa que hacían todos los compañeros como gracia.
El no traicionó sus ideales. ºFue auténtico! Usted tiene que ser auténtico en cualquier lugar: en una fiesta, en su
oficina, en su casa. Respete sus ideas, respete sus convicciones, actúe movido por sus ideales. Y aunque se quede solo
defendiendo sus ideales, si usted está convencido de ellos, siga adelante; no se acobarde, por favor, sea auténtico.
Por otra parte, la persona auténtica es una persona que tiene una profunda energía generada del interior de su propio
ser. La fatiga es síntoma frecuente de quienes han suprimido su verdadero yo. En realidad no es que estén cansados,
sino hastiados de no ser ellos mismos. Por lo tanto, frustrados y al final deprimidos. Hay mucha gente que se siente
muy casada a menudo, no por la pérdida de fuerza muscular, sino por el esfuerzo que implica no ser quien en verdad
tiene que ser. Viven como actuando, tratando de impresionar a los demás, y esto representa un trabajo extenuante:
estar siempre disimulando, estar siempre imitando la manera de ser de otro, siempre buscando agradar a los demás,
siempre atento a lo que los demás quieran y piensen, para actuar de acuerdo a eso y no ser uno mismo. Mucha gente
traiciona todos sus valores, se olvida de ser ella misma por ser simplemente como los demás quieren que uno sea. Uno
se convierte así en una marioneta, en un títere, y eso no está bien. ¡Usted no puede traicionarse ni puede olvidarse
de quién es usted! ºUsted tiene que ser auténtico! Y si se lo propone puede serlo porque ¡con Dios usted es
invencible!
que nunca degradan su autoridad moral con un compromiso turbio, que son gente que confía mucho en su propio ser, que
son capaces de influir mucho en los demás -éstos que son llamados "los auténticos"-son los que comúnmente son elegidos
para puestos directivos. Ciertamente, en todas partes del mundo hay injusticias, hay privilegios e influencias, pero
si usted se pone a ver, en general la gente que usted ve como más capaz para dirigir a otros tiene algún cargo de
importancia. La clave no es que sean más inteligentes que otras personas, no es que tengan más títulos que otras; son
personas auténticas que confían en sí mismas, que saben que pueden dar algo a los demás, que actúan con naturalidad,
con aplomo, con fortaleza, con seguridad; son gente que dice "aquí estoy yo y puedo aportar algo". Rompieron su timidez, acabaron con sus complejos, no se sienten menos que nadie... los dirigentes, los que mueven, los que llevan adelante cualquier tipo de institución, de asociación, de comunidad, ºson gente auténtica!
Usted no nació para no ser auténtico. Usted no nació para estar siempre imitando a otros, admirando a otros y diciendo
"aquél sí que vale, ese otro sí que puede, aquel sí que es un genio, el otro sí que es valiente". ¡No! ¿Y usted qué?
¿Usted no cuenta en la historia? ¿Usted qué cree? ¿Por qué Dios lo hizo? ¿Para qué Dios lo hizo? Usted cuenta en la
historia, usted es un ser muy importante pero, por favor, sea auténtico. Y para que usted sea auténtico necesita ver a
dónde va, saber cuáles son sus metas, sus ideales. Las personas auténticas reconocen la dirección que dan a su
existencia.
Cuando aquel famoso médico misionero, Albert Schweitzer, era un muchacho, un amigo suyo le propuso subir a las colinas
a matar pájaros. Albert no quería, pero temeroso de ser objeto de burla, accedió. Llegaron junto a un árbol donde había
una bandada de aves y pusieron piedritas a sus hondas. En eso empezaron a sonar las campanas de la iglesia, mezclando
la música con el canto de los pájaros. Para Albert esa fue la voz del cielo. Ahuyentó a gritos a las aves y regresó a
su casa. Desde aquel día la reverencia a la vida sería para ese famoso hombre más importante que el temor al ridículo.
Sus prioridades en la escala de valores se habían aclarado. Y así mismo, él fue fiel a sus ideales, ¡fue auténtico!
Se dijo a sí mismo y a su compañero, "yo no tengo por qué matar pájaros, yo amo la vida; no tengo por qué acabar con
la vida de esa manera tan tonta". Fue auténtico consigo mismo y no le importó que su amigo después se riera, comentara
con otros amiguitos que él había huido porque no quería matar aves, cosa que hacían todos los compañeros como gracia.
El no traicionó sus ideales. ºFue auténtico! Usted tiene que ser auténtico en cualquier lugar: en una fiesta, en su
oficina, en su casa. Respete sus ideas, respete sus convicciones, actúe movido por sus ideales. Y aunque se quede solo
defendiendo sus ideales, si usted está convencido de ellos, siga adelante; no se acobarde, por favor, sea auténtico.
Por otra parte, la persona auténtica es una persona que tiene una profunda energía generada del interior de su propio
ser. La fatiga es síntoma frecuente de quienes han suprimido su verdadero yo. En realidad no es que estén cansados,
sino hastiados de no ser ellos mismos. Por lo tanto, frustrados y al final deprimidos. Hay mucha gente que se siente
muy casada a menudo, no por la pérdida de fuerza muscular, sino por el esfuerzo que implica no ser quien en verdad
tiene que ser. Viven como actuando, tratando de impresionar a los demás, y esto representa un trabajo extenuante:
estar siempre disimulando, estar siempre imitando la manera de ser de otro, siempre buscando agradar a los demás,
siempre atento a lo que los demás quieran y piensen, para actuar de acuerdo a eso y no ser uno mismo. Mucha gente
traiciona todos sus valores, se olvida de ser ella misma por ser simplemente como los demás quieren que uno sea. Uno
se convierte así en una marioneta, en un títere, y eso no está bien. ¡Usted no puede traicionarse ni puede olvidarse
de quién es usted! ºUsted tiene que ser auténtico! Y si se lo propone puede serlo porque ¡con Dios usted es
invencible!