Hermana María Mercedes Pérez P. cayó en Darién para fertilizarlo
En días pasados falleció en Jaqué, Darién, en un accidente muy publicitado, la Hermana, más que religiosa, María Mercedes Pérez P., perteneciente a la comunidad de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen. En el momento que cae Mercedes, cumplía como siempre, una jornada misionera.
Quienes, como yo, pudimos unir caminos con Mercedes, en corto tiempo intuimos uno de los seres más hermosamente humanos que hemos conocido: poseía una energía contagiosa que salía en su rostro expresivo; incansable y optimista, tenía una caja de respuesta a cada interrogante con un participar en soluciones y no en generar problemas. Poseía claridad de lo fundamental de la doctrina cristiana: construir el reino de Dios aquí y ahora en la tierra, mediante una activa militancia ejemplar. Tenía cualidades para ser vanguardia, comandante, en la lucha por la eliminación de las profundas desigualdades sociales. Poseía dos cualidades esenciales para ser agente de cambio: sensibilidad y elevada conciencia. No llegó a Darién porque le atraía un jugoso salario o actividad económicamente rentable, sino para cumplir una misión y aceptar un reto con muchas dificultades: servir a los más necesitados.
Aún recuerdo vivamente nuestro primer encuentro: yo pertenecía a un proyecto para capacitar a pobladores del Darién, residentes en la orilla de los ríos, y se necesitaba personas capaces y que vivieran en Darién. Mis buenas experiencias con los grupos misioneros me impulsaron en Yaviza, a buscar alguien en la iglesia del lugar, fortuitamente nos encontramos y me trató como si me hubiese conocido mucho antes. "Vea Profesor - me dijo - ahora mismo le arreglo eso"; y así fue: comenzó a mencionar nombres y direcciones que dieron respuesta positiva al siguiente día.
Inmediatamente agregó, "Quédese un poquito para que pruebe un jugo y dulce". Así era María Mercedes en una de sus generosas facetas: respondía solidariamente motivada, enamoraba y comprometía.
Aún me estremece su reacción cuando fui a despedirme y agradecer su ayuda en Yaviza, al tiempo que le informaba la causa de mi partida por una injusticia recibida: Me miró fijamente y me dijo: "¿Cómo pueden hacerle eso a usted?", e inmediatamente rompió a llorar provocando que yo, al verla conmovida, dejara caer unas lágrimas. Es que Mercedes tenía muy suyo el significado de la solidaridad.
En estos días que tanto se publica sobre Darién, me pregunto, ¿por qué no se entrevista y destaca a quienes como Mercedes, abren trochas y son pioneros para la construcción del hombre del Darién? Esos que voluntariamente son llamados por su conciencia a cumplir con un deber, dejando muchas comodidades y que silenciosamente esculpen la Patria que avizoramos; esos, creo, son más importantes que quienes trafican debilidades e injusticias. Cambiemos el contenido, fondo y forma de escribir sobre una región que inicia su despegue.
Cosas del destino o de Dios, en esta hora exigida, de más valores humanos para el Darién, cae María Mercedes como maíz molido en sacrificio, frente a la imagen de la Virgen María, construida en la Boca del Río Jaqué; dejando su estatura de espejo cristiano convincente para que la imitemos y superemos. María Mercedes, llegaste y partiste, pero te quedaste alumbrando y germinando en Darién. Con la valentía que transmite, trasciende, hasta quienes te amamos, para dejar lágrimas por tu ausencia corporal y alegrarnos porque animarás nuestros ideales que impregnamos de ti, penetrarán en otros.
Quienes, como yo, pudimos unir caminos con Mercedes, en corto tiempo intuimos uno de los seres más hermosamente humanos que hemos conocido: poseía una energía contagiosa que salía en su rostro expresivo; incansable y optimista, tenía una caja de respuesta a cada interrogante con un participar en soluciones y no en generar problemas. Poseía claridad de lo fundamental de la doctrina cristiana: construir el reino de Dios aquí y ahora en la tierra, mediante una activa militancia ejemplar. Tenía cualidades para ser vanguardia, comandante, en la lucha por la eliminación de las profundas desigualdades sociales. Poseía dos cualidades esenciales para ser agente de cambio: sensibilidad y elevada conciencia. No llegó a Darién porque le atraía un jugoso salario o actividad económicamente rentable, sino para cumplir una misión y aceptar un reto con muchas dificultades: servir a los más necesitados.
Aún recuerdo vivamente nuestro primer encuentro: yo pertenecía a un proyecto para capacitar a pobladores del Darién, residentes en la orilla de los ríos, y se necesitaba personas capaces y que vivieran en Darién. Mis buenas experiencias con los grupos misioneros me impulsaron en Yaviza, a buscar alguien en la iglesia del lugar, fortuitamente nos encontramos y me trató como si me hubiese conocido mucho antes. "Vea Profesor - me dijo - ahora mismo le arreglo eso"; y así fue: comenzó a mencionar nombres y direcciones que dieron respuesta positiva al siguiente día.
Inmediatamente agregó, "Quédese un poquito para que pruebe un jugo y dulce". Así era María Mercedes en una de sus generosas facetas: respondía solidariamente motivada, enamoraba y comprometía.
Aún me estremece su reacción cuando fui a despedirme y agradecer su ayuda en Yaviza, al tiempo que le informaba la causa de mi partida por una injusticia recibida: Me miró fijamente y me dijo: "¿Cómo pueden hacerle eso a usted?", e inmediatamente rompió a llorar provocando que yo, al verla conmovida, dejara caer unas lágrimas. Es que Mercedes tenía muy suyo el significado de la solidaridad.
En estos días que tanto se publica sobre Darién, me pregunto, ¿por qué no se entrevista y destaca a quienes como Mercedes, abren trochas y son pioneros para la construcción del hombre del Darién? Esos que voluntariamente son llamados por su conciencia a cumplir con un deber, dejando muchas comodidades y que silenciosamente esculpen la Patria que avizoramos; esos, creo, son más importantes que quienes trafican debilidades e injusticias. Cambiemos el contenido, fondo y forma de escribir sobre una región que inicia su despegue.
Cosas del destino o de Dios, en esta hora exigida, de más valores humanos para el Darién, cae María Mercedes como maíz molido en sacrificio, frente a la imagen de la Virgen María, construida en la Boca del Río Jaqué; dejando su estatura de espejo cristiano convincente para que la imitemos y superemos. María Mercedes, llegaste y partiste, pero te quedaste alumbrando y germinando en Darién. Con la valentía que transmite, trasciende, hasta quienes te amamos, para dejar lágrimas por tu ausencia corporal y alegrarnos porque animarás nuestros ideales que impregnamos de ti, penetrarán en otros.