Idoneidad vs competitividadcredibilidad e integridad profesional
Con la creación del Consejo Técnico Nacional de Agricultura (CTNA) por ley número 22 de 30 de enero de 1961, por la que se dictan disposiciones relativas a la prestación de servicios profesionales, según el artículo 1 dicha ley, señala que para prestar servicios profesionales en Ciencias Agrícolas se requiere poseer certificado de idoneidad, obliga a todo profesional a cumplir con esta disposición.
En su mayoría los profesionales en Ciencias Agrícolas acuden a cumplir con ese requisito, pero hoy obligados por alcanzar un escalafón profesional, el que establece que para ser beneficiario de ello, deberá ser un profesional idóneo y formar parte de un gremio reconocido en Ciencias Agrícolas.
Si bien es cierto esta situación se ha venido dando de manera mecánica, sin profundizar realmente si el otorgamiento de la idoneidad a un recién graduado garantiza la competitividad y calidad en el desempeño profesional de una función específica, o simplemente es el de otorgar una credencial a un individuo que al incursionar en el área laboral, requiere de una certificación, que además de su título, le confiere el derecho de servir dentro de los parámetros legales.
Cuando fue creada la ley es muy posible que quienes la concibieron, consideraban ambos aspectos, pero con el transcurrir del tiempo sólo quedó este legado como un instrumento o requisito para beneficio de un escalafón salarial y no principalmente para que el profesional se esforzara en ejercer de manera competente, con eficiencia y sobre todo dejando una contribución en beneficio del sector agropecuario que elevara su integridad y dignidad profesional.
Dentro de los nuevos paradigmas que hoy se presentan en un sector agropecuario difícil, donde surgen nuevos desafíos que afrontar, tales como la globalización, la modernización del agro, el manejo equilibrado y sostenible de los recursos naturales y el ambiente, además de garantizar la existencia de la vida en el planeta, la agricultura se ha convertido hoy en un eslabón débil dentro de la cadena productiva, ya que cada día se hace más complejo mejorar la producción y calidad de vida del hombre. Por lo que se requiere un profesional que además de dominar nuevos campos en las ciencias del saber, incursionen áreas con potencial y perspectivas que den respuesta a todo un sistema con componentes donde no sólo la producción y comercialización de rubros constituya una respuesta sólida, sino sostenible en lo económico, social y ambiental.
Por lo que se requiere un profesional generalista, con una formación multidisciplinaria y un enfoque integral, donde la idoneidad se convierta en un sinónimo de competitividad y calidad del servicio y con ello se gane verdadera credibilidad e integridad profesional. Para ésto último habría que considerar otros valores o principios de ética, tales como la honestidad, responsabilidad y mística en el ejercicio profesional, atributos que muchas veces están ausentes en nuestro quehacer diario.
Esta situación de medir la competitividad no será facilmente evaluado en un profesional recién graduado, ya que a pesar de que el mismo pueda estar capacitado para ejercer su profesión, no significa que haya demostrado desempeño eficiente y responsable.
Ello tendrá que darse en un período probatorio. Por lo que es necesario que dentro del nuevo papel que vaya a ejecutar el CTNA, considere una certificación final en el desempeño de la función, de manera que por medio de una evaluación objetiva e imparcial, al cabo de un mínimo de dos años en su puesto laboral, se demuestre si es competente en la actividad que realiza.
Este tipo de evaluación y certificación garantizaría, además de la idoneidad tradicional que se otorga al profesional, el dominio, la aptitud y la voluntad de superación y búsqueda de eficiencia y competitividad en el campo específico donde se desenvuelve.
De esa manera estaremos logrando que la idoneidad vs competitividad le den mayor credibilidad e integridad profesional para así elevar nuestra profesión al sitio o nivel que se merecen, más cuando nuestra agricultura hoy requiere de nuevas formas y métodos de producción modernos, eficientes y de calidad.
Con el proyecto de fortalecimiento para el mercado de los profesionales en Ciencias Agrícolas se plantea la manera cómo el CTNA busca formar un nuevo profesional que además de idóneo sea registrado en un libro de protocolo como competente en el ejercicio de su desempeño, por lo cual se requiere apoyar con recursos financieros este proyecto para hacerlo realidad y lograr así un profesional verdaderamente idóneo en la actividad que demanda el país.
En su mayoría los profesionales en Ciencias Agrícolas acuden a cumplir con ese requisito, pero hoy obligados por alcanzar un escalafón profesional, el que establece que para ser beneficiario de ello, deberá ser un profesional idóneo y formar parte de un gremio reconocido en Ciencias Agrícolas.
Si bien es cierto esta situación se ha venido dando de manera mecánica, sin profundizar realmente si el otorgamiento de la idoneidad a un recién graduado garantiza la competitividad y calidad en el desempeño profesional de una función específica, o simplemente es el de otorgar una credencial a un individuo que al incursionar en el área laboral, requiere de una certificación, que además de su título, le confiere el derecho de servir dentro de los parámetros legales.
Cuando fue creada la ley es muy posible que quienes la concibieron, consideraban ambos aspectos, pero con el transcurrir del tiempo sólo quedó este legado como un instrumento o requisito para beneficio de un escalafón salarial y no principalmente para que el profesional se esforzara en ejercer de manera competente, con eficiencia y sobre todo dejando una contribución en beneficio del sector agropecuario que elevara su integridad y dignidad profesional.
Dentro de los nuevos paradigmas que hoy se presentan en un sector agropecuario difícil, donde surgen nuevos desafíos que afrontar, tales como la globalización, la modernización del agro, el manejo equilibrado y sostenible de los recursos naturales y el ambiente, además de garantizar la existencia de la vida en el planeta, la agricultura se ha convertido hoy en un eslabón débil dentro de la cadena productiva, ya que cada día se hace más complejo mejorar la producción y calidad de vida del hombre. Por lo que se requiere un profesional que además de dominar nuevos campos en las ciencias del saber, incursionen áreas con potencial y perspectivas que den respuesta a todo un sistema con componentes donde no sólo la producción y comercialización de rubros constituya una respuesta sólida, sino sostenible en lo económico, social y ambiental.
Por lo que se requiere un profesional generalista, con una formación multidisciplinaria y un enfoque integral, donde la idoneidad se convierta en un sinónimo de competitividad y calidad del servicio y con ello se gane verdadera credibilidad e integridad profesional. Para ésto último habría que considerar otros valores o principios de ética, tales como la honestidad, responsabilidad y mística en el ejercicio profesional, atributos que muchas veces están ausentes en nuestro quehacer diario.
Esta situación de medir la competitividad no será facilmente evaluado en un profesional recién graduado, ya que a pesar de que el mismo pueda estar capacitado para ejercer su profesión, no significa que haya demostrado desempeño eficiente y responsable.
Ello tendrá que darse en un período probatorio. Por lo que es necesario que dentro del nuevo papel que vaya a ejecutar el CTNA, considere una certificación final en el desempeño de la función, de manera que por medio de una evaluación objetiva e imparcial, al cabo de un mínimo de dos años en su puesto laboral, se demuestre si es competente en la actividad que realiza.
Este tipo de evaluación y certificación garantizaría, además de la idoneidad tradicional que se otorga al profesional, el dominio, la aptitud y la voluntad de superación y búsqueda de eficiencia y competitividad en el campo específico donde se desenvuelve.
De esa manera estaremos logrando que la idoneidad vs competitividad le den mayor credibilidad e integridad profesional para así elevar nuestra profesión al sitio o nivel que se merecen, más cuando nuestra agricultura hoy requiere de nuevas formas y métodos de producción modernos, eficientes y de calidad.
Con el proyecto de fortalecimiento para el mercado de los profesionales en Ciencias Agrícolas se plantea la manera cómo el CTNA busca formar un nuevo profesional que además de idóneo sea registrado en un libro de protocolo como competente en el ejercicio de su desempeño, por lo cual se requiere apoyar con recursos financieros este proyecto para hacerlo realidad y lograr así un profesional verdaderamente idóneo en la actividad que demanda el país.