Ilegalidad urbanística
La primera pregunta que hay que hacerse sobre este problema es en qué consiste y quién la promueve. Lo primero que hay que destacar es que no se trata de lo que comúnmente se entiende sobre la ocupación ilegal (invasión) de la tierra.
Es una nueva modalidad temeraria que se está observando en el país, que consiste en hacerse –mediante compra a precios más o menos especulativos- de tierras, extensas zonas litorales y hasta barrios enteros para luego buscar la forma de construir obras de infraestructura al margen de otras consideraciones como vías de acceso, sistemas de agua y drenaje, etc. Esta modalidad ha sido definida en otros países como "desarrollo pirata".
El resultado de ello es una ciudad mal construida. De allí que se encarece para el Estado panameño el Plan de Ordenamiento Urbano, pues estas personas, construyen muchas veces fuera de los parámetros y principios de la planeación.
La capital panameña da muestras visibles de convertirse en una ciudad desarticulada, carente de equipamientos y espacios libres para el esparcimiento y el tránsito de sus habitantes. Y las consecuencias de esta ilegalidad son fiscales, ambientales y económicas. El Gobierno debe identificar con urgencia a estos "promotores piratas" para ponerle un freno al problema.