Indefinición peligrosa
Algunos representantes del sector empresarial han expresado su preocupación por la ausencia de un plan económico que permita conocer cuáles van a ser las propuestas sobre posibles cambios en las reglas del juego. En sus declaraciones alegan que mientras no se definan las medidas que este gobierno piensa implementar para dinamizar la economía, y continúen prestándole atención sólo al tema político, será difícil despertar la confianza entre los inversionistas para crear nuevas empresas o para desarrollar las existentes.
Uno de los asuntos que han quedado pendientes en el tablero y sobre el cual no hemos avanzado es el relacionado con el programa de privatización. Todos sabemos que como parte de un compromiso adquirido durante la campaña electoral, este gobierno no continuará considerando la privatización del IDAAN; pero nada se ha dicho en firme sobre el resto del programa de privatización con relación a las actividades productivas que fueron asumidas por el sector público pero que realmente pertenecen al privado.
Lo mismo puede indicarse del programa de tarifas arancelarias en el cual se han subido las correspondientes a productos agropecuarios dejando una incógnita sobre lo que ocurrirá con los industriales. Inicialmente se mencionó que se procedería a proteger las cadenas productivas que más empleos generaran, o que más posibilidades de exportación tuvieran, pero hasta ahora las autoridades solamente se han preocupado por los productos del campo sin considerar la agroindustria y los bienes manufacturados.
En el caso de las áreas revertidas también se espera una definición clara que garantice más y mayores inversiones. En este momento se encuentran detenidas muchas transacciones que fueron iniciadas por la actual administración de la Autoridad de la Región Interoceánica pero que no han recibido el apoyo del Ejecutivo debido al anuncio de un cambio en la dirección de la institución. También está en borrador la idea de utilizar el Fondo Fiduciario para proyectos de interés social, pues aunque se estableció la cifra que sería empleada, no se sabe en qué se utilizaría.
Esta indefinición o indecisión tiene su justificación durante los primeros días de un nuevo gobierno con un nuevo equipo, pero ya ha pasado suficiente tiempo y mientras tanto la actividad productiva resulta afectada y con ello la generación de empleo que podría transformar la difícil situación económica por la que atraviesan muchos panameños en este momento. Ha llegado la hora de actuar porque de no hacerlo, tendremos que lamentar el deterioro en los índices de crecimiento, empleo, pobreza y precios, creando descontento y frustración entre aquellos que esperan con paciencia un cambio para vivir en mejores condiciones. Después de todo, el juicio de la población sobre el éxito o fracaso de esta administración, dependerá de los frutos que obtenga en la solución de los graves problemas sociales.
Uno de los asuntos que han quedado pendientes en el tablero y sobre el cual no hemos avanzado es el relacionado con el programa de privatización. Todos sabemos que como parte de un compromiso adquirido durante la campaña electoral, este gobierno no continuará considerando la privatización del IDAAN; pero nada se ha dicho en firme sobre el resto del programa de privatización con relación a las actividades productivas que fueron asumidas por el sector público pero que realmente pertenecen al privado.
Lo mismo puede indicarse del programa de tarifas arancelarias en el cual se han subido las correspondientes a productos agropecuarios dejando una incógnita sobre lo que ocurrirá con los industriales. Inicialmente se mencionó que se procedería a proteger las cadenas productivas que más empleos generaran, o que más posibilidades de exportación tuvieran, pero hasta ahora las autoridades solamente se han preocupado por los productos del campo sin considerar la agroindustria y los bienes manufacturados.
En el caso de las áreas revertidas también se espera una definición clara que garantice más y mayores inversiones. En este momento se encuentran detenidas muchas transacciones que fueron iniciadas por la actual administración de la Autoridad de la Región Interoceánica pero que no han recibido el apoyo del Ejecutivo debido al anuncio de un cambio en la dirección de la institución. También está en borrador la idea de utilizar el Fondo Fiduciario para proyectos de interés social, pues aunque se estableció la cifra que sería empleada, no se sabe en qué se utilizaría.
Esta indefinición o indecisión tiene su justificación durante los primeros días de un nuevo gobierno con un nuevo equipo, pero ya ha pasado suficiente tiempo y mientras tanto la actividad productiva resulta afectada y con ello la generación de empleo que podría transformar la difícil situación económica por la que atraviesan muchos panameños en este momento. Ha llegado la hora de actuar porque de no hacerlo, tendremos que lamentar el deterioro en los índices de crecimiento, empleo, pobreza y precios, creando descontento y frustración entre aquellos que esperan con paciencia un cambio para vivir en mejores condiciones. Después de todo, el juicio de la población sobre el éxito o fracaso de esta administración, dependerá de los frutos que obtenga en la solución de los graves problemas sociales.