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Injusticia salarial


El Decreto Ejecutivo No.7 de 10 de marzo de 2006 (Gaceta Oficial 25,501 del 13 de marzo de 2006), "por medio del cual se fijan las nuevas tasas de salario mínimo en todo el territorio nacional", ha seguido la misma fórmula arcaica, no acorde con la realidad, en la labor de asignar los salarios mínimos en todo el país, dividiendolo en "regiones". La Región 1: Panamá, Colón y San Miguelito; la Región 2: Chitré, Las Tablas, Aguadulce, Natá, Penonomé, Santiago, Barú, Bugaba, David, Changuinola, Capira, Chepo, Arraiján, La Chorrera, Taboga. Y la Región 3, los demás distritos.

En todos los lugares el poder adquisitivo es el mismo, pero en la Región 1 los salarios son mucho más altos que los de la Región 3, dominada por el decreto como la de "los demás distritos", de los cuales necesitan el apoyo y subsidio central, pues al ser los salarios bajos, no hay el flujo necesario en un mercado de libre oferta y demanda para su crecimiento económico y social.

El salario mínimo para la Región 2, si bien puede ser considerado como una escala salarial media entre las otras regiones, también necesita ajuste para que progrese. Los salarios deben ser equitativos en todo el país, hay que eliminar de una vez por aquella discriminación salarial en la que por el simple hecho de vivir y trabajar en el interior, no se tiene el mismo derecho a devengar un salario como en la capital.

Nos hemos acostumbrado al actual sistema, que nos olvidamos que siendo un Estado Unitario y no Federativo, merecemos los mismos beneficios. Lo que es bueno para uno, es bueno para todos. Si en la capital el impacto económico es importante, imagínense en el interior donde los salarios son menores; allí invertir en alimentación, salud, educación, combustibles es un lujo, así que no se sorprendan si vemos masivamente venir a nuestros compatriotas "Del campo a la ciudad".

101 años de Panamá América

 
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