Inserción con competitividad
Es muy discutido en el ambiente nacional el ascender del Vice Ministerio de Comercio Exterior a la categoría de Ministerio. Considero que en vez de gastar sendos recursos del Estado para tal fin, mismos que sean necesarios, antes de esto deberán ser mejoradas algunas cosas de contenido y no de forma de nuestras políticas de exportación. Si bien es cierto, nuestra economía pasa por una desaceleración, nuestro país tradicionalmente no ha fortalecido de manera sistemática su capacidad exportadora por un programa metódico, no sólo que permita la exportación de productos agrícolas, pecuarios, agroindustriales, semindustrializados, e industrializados como principalmente productos no tradicionales, el cual podría palear el proceso de desaceleración económica por el cual atraviesa el país. Sin embargo en los últimos años, los exportadores no han podido mejorar esta situación sin políticas y una legislación definida que los incentive, pero que a la misma vez no subvencione a los mismos. Para ganar hay que jugar. Eso es definitivo.
Y en el juego del comercio exterior hay que aceptar que hay reglas, hay que aprender estas reglas y hay que jugar con ellas. En el caso del comercio internacional y su relación con el ambiente, es fundamental manejar los estándares, no sólo por cumplir con imposiciones de los países consumidores que exigen productos que no afecten en producción al medio ambiente, sino porque esta práctica es irreversible dentro del proceso de globalización. No obstante, en el resto del continente sólo los canadienses, cubanos y norteamericano han establecido, adaptada normas y sellos verdes, son ellos también los que con este mecanismo, han conseguido alcanzar un sector del comercio internacional que exige el consumo de productos elaborados con estas normas y sellos, aunque esto implique un costo mayor, no obstante, existe dentro de América Latina un número considerado de empresas y productores que se han certificado con estas normas y sellos, y que han sido procesos de carácter aislado e individuales sin el apoyo y gestión de los gobiernos de sus respectivas naciones. Si no nos introducimos a estos procesos a corto plazo, ya sea creando nuestros propios estándares y sello verde podríamos fracasar con base a la ignorancia. Estas normas van desde acuerdos globales como las políticas comerciales y ambientales del GATT (reglas y principios básicos, Ronda de Tokio, Ronda de Uruguay ) y la Agenda 21 de las Naciones Unidas, hasta las iniciativas de integración económica regional como TLCAN (Tratado de Libre Comercio), el ALCA, el Mercosur, el Pacto Andino, el CARICOM, el Mercado Común Centroamericano y el sistema mundial de etiquetado ecológico.
También cabe considerar a sistemas unilaterales de certificación como la etiqueta alemana Blauer Engel, el Canada Environnment Choice, el Japonese Eco Mark, la holandesa Stichting Mileukeur, la etiqueta española AENOR Medio Ambiente y la etiqueta norteamericana US Green Seal Programme, para citar algunos ejemplos. Sin dejar de faltar las normas de la Organización Internacional de Normalización ISO - 9000 y ISO - 14000. Si deseamos incorporarnos de forma participativa al proceso de globalización debemos procurar insertarnos de tal forma que no sólo sean creadas políticas y legislaciones para incentivar las exportaciones, sin que simultáneamente se establezcan los mecanismos para desarrollar las normas de calidad y sello verde sobre la producción, a través de un programa que de la misma forma consiga mejorar nuestra capacidad exportadora, como convocar a las fuerzas productivas y exportadoras del país. Y así conseguir insertarnos al proceso de globalización forma competitiva mejorando tanto nuestros estándares de producción como nuestra economía.
Y en el juego del comercio exterior hay que aceptar que hay reglas, hay que aprender estas reglas y hay que jugar con ellas. En el caso del comercio internacional y su relación con el ambiente, es fundamental manejar los estándares, no sólo por cumplir con imposiciones de los países consumidores que exigen productos que no afecten en producción al medio ambiente, sino porque esta práctica es irreversible dentro del proceso de globalización. No obstante, en el resto del continente sólo los canadienses, cubanos y norteamericano han establecido, adaptada normas y sellos verdes, son ellos también los que con este mecanismo, han conseguido alcanzar un sector del comercio internacional que exige el consumo de productos elaborados con estas normas y sellos, aunque esto implique un costo mayor, no obstante, existe dentro de América Latina un número considerado de empresas y productores que se han certificado con estas normas y sellos, y que han sido procesos de carácter aislado e individuales sin el apoyo y gestión de los gobiernos de sus respectivas naciones. Si no nos introducimos a estos procesos a corto plazo, ya sea creando nuestros propios estándares y sello verde podríamos fracasar con base a la ignorancia. Estas normas van desde acuerdos globales como las políticas comerciales y ambientales del GATT (reglas y principios básicos, Ronda de Tokio, Ronda de Uruguay ) y la Agenda 21 de las Naciones Unidas, hasta las iniciativas de integración económica regional como TLCAN (Tratado de Libre Comercio), el ALCA, el Mercosur, el Pacto Andino, el CARICOM, el Mercado Común Centroamericano y el sistema mundial de etiquetado ecológico.
También cabe considerar a sistemas unilaterales de certificación como la etiqueta alemana Blauer Engel, el Canada Environnment Choice, el Japonese Eco Mark, la holandesa Stichting Mileukeur, la etiqueta española AENOR Medio Ambiente y la etiqueta norteamericana US Green Seal Programme, para citar algunos ejemplos. Sin dejar de faltar las normas de la Organización Internacional de Normalización ISO - 9000 y ISO - 14000. Si deseamos incorporarnos de forma participativa al proceso de globalización debemos procurar insertarnos de tal forma que no sólo sean creadas políticas y legislaciones para incentivar las exportaciones, sin que simultáneamente se establezcan los mecanismos para desarrollar las normas de calidad y sello verde sobre la producción, a través de un programa que de la misma forma consiga mejorar nuestra capacidad exportadora, como convocar a las fuerzas productivas y exportadoras del país. Y así conseguir insertarnos al proceso de globalización forma competitiva mejorando tanto nuestros estándares de producción como nuestra economía.