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Intranquilidad social


Causó gran preocupación en la mayoría de los ciudadanos del país, escuchar el último informe del Presidente a la Nación, en el cual hace un balance sobre la alarmante situación social que experimentamos todos los panameños.

Esa intranquilidad la motiva el hecho de que no es sino hasta después de tres años de gobierno, que el mandatario de la República sale a pronunciarse sobre una situación que ha venido agobiando a todos, y no sólo a una capa social, como lo han querido hace ver los actores gubernamentales cuando enfatizan que las soluciones son para la clase media.

Estas medidas que busca implementar el Gobierno están bien retrasadas, pues todos somos testigos de cómo los sectores populares se pronunciaban, casi a diario, en nuestras calles tratando de llamar la atención del actual gobierno que, en ningún momento se preocupó por encontrar una solución, o al menos, tratar de negociar una salida a la crisis social que, en ese momento, estaba comenzando. Nunca dio respuesta a la exigencia del pueblo, más bien éstas eran menospreciadas e ignoradas por el Ejecutivo, que dio muestras de no interesarle la situación que viven y padecen los panameños humildes.

Ahora la situación tocó fondo, y los responsable de garantizar el bienestar de la mayoría de los panameños reconocen que existe una inflación que ronda el 14%, que la canasta básica familiar está por las nubes y que se hace inaccesible a los panameños los productos de primera necesidad, el combustible, y una serie de situaciones que requerían de un estudio serio y profundo por parte de nuestras autoridades para poder darle respuestas reales a la problemática social existente.

En estos momentos estamos en peligro. Gracias a Dios no han comenzado a escasear los productos alimenticios; el poder adquisitivo aún se mantiene; las medidas pronunciadas por el Presidente no solucionan los problemas, pues la crisis se ha profundizado. El problema es más difícil que las simples medidas que adoptará el Ejecutivo, que en estos momentos son consideradas como paliativo a los graves efectos que ha producido el incremento de los precios de los productos básicos, los cuales en los últimos meses se han dejado sentir en los bolsillos de los pobres.

Esto que hoy estamos viviendo no es más que el resultado de la falta de atención a los problemas sociales y la desorganización de los sectores productivos del país, situación que pone en peligro nuestra soberanía alimentaria.

Para enfrentar esta situación se necesitan dirigentes que tomen decisiones, que estén dispuestos a solucionar, de manera efectiva, una situación que amenaza con agravarse y de la cual los únicos perjudicados van hacer los panameños que creyeron que los actuales dirigentes estaban en capacidad de ordenar el país, y ahora han recibido una gran decepción porque estos señores están demostrando una incapacidad muy grande, lo que pone en riesgo nuestra tranquilidad como nación.

101 años de Panamá América

 
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