default

Isla Colón, entre la miseria y un futuro en común


Tras pasar tres días en la Isla Colón, en Bocas del Toro, invitado por ANCON y el ICFJ (International Center for Journalists) de Washington, DC, para asistir a un seminario sobre periodismo ambiental y visitar algunas comunidades en los alrededores del archipiélago homónimo, sólo se puede concluir que todas las personas que viven y gobiernan este maravilloso archipiélago natural comparten, junto con aquellos que vienen atraídos por su inmensa belleza hipo desarrollada, un presente en común y un futuro que está en sus manos construirlo juntos.
Durante la visita fue obvio el nivel de desatención que presentan los servicios comunes como el manejo de la basura sólida y líquida de los parques urbanos y el Parque Nacional (PN) Isla Bastimentos, de las calles y avenidas, la energía eléctrica, el alcantarillado, el acueducto, la provisión y distribución de agua potable. Igualmente, es obvia la contaminación de las playas, el acelerado urbanismo y construcción de residencias para el creciente numero de "turistas residentes" y locales dedicados a los servicios a turistas, quienes llegan más y más a disfrutar de este paraíso natural y de diversión, impactando severamente al medio ambiente.
Personas que desarrollan proyectos habitaciones para ellos o para muchas otras personas, han creado una dinámica de apreciación del terreno, venta de materiales de construcción, devastación de bosque secundario, extracción de arena y la contratación de personas, tanto de la isla como de otras partes del país, como el señor Rodríguez, a quien conocí en el vuelo de regreso a la ciudad de Panamá y que vive en San Miguelito.
Este, a pesar de que en algunos casos es exagerado, mal intencionado y mal desarrollado, es un proceso que se da a escala menos impactante en el medio natural, pero que requiere la infraestructura de la cual actualmente carece la isla, como caminos pavimentados, alcantarillado, acueducto, procesamiento de basuras, reciclaje de material reutilizable, provisión de agua potable y energía.
Para que eso se dé, el gobierno local y el nacional deben implementar el plan de ordenamiento territorial, impuestos de valorización y presupuestos de obras necesarias para que el actual empuje no se convierta en atropello para la isla, todos su habitantes y los visitantes que vemos con ironía el modelo de "desarrollo" que se implementa en la Isla actualmente.
En Caranero, a escasos 500 metros frente a la Isla Colón, me percaté de este efecto de "crecimiento desconectado", donde la pobreza es la contaminación más importante, la basura, la insalubridad son el patio donde juegan los niños y niñas que conviven, con sus cada día más desunidas familias, en este comunidad de unas 200 casas. Entonces, me pregunto: ¿Las políticas de promoción e inversión en el sector turístico son las más adecuadas? ¿Garantizan a la población expuesta y más vulnerable una mejor calidad de vida? ¿Garantizan la seguridad jurídica necesaria para con los visitantes y residentes que se mudan cada día en mayor cantidad a esta y otras islas? ¿Qué pasa en las zonas de litorales panameños que actualmente se ven en procesos similares de urbanización? Y no tengo muchas respuestas, mas sí muchas estimaciones de la realidad local y nacional.
En Isla Colon, los alrededores del archipiélago y la provincia de Bocas del Toro no se toman en cuenta las necesidades de las comunidades, las cuales hay que resolver, y se regala prácticamente el tesoro natural a los "inversionistas" nacionales e internacionales, sin exigirles una construcción de un presente más digno, ni la participación en un futuro próspero en común. Estas condiciones generan el caldo de cultivo y crecimiento de problemas ambientales y sociales como los presentes, y los que seguiremos combatiendo en el futuro.
Esas y otras consideraciones e inquietudes vienen a mi mente después de nuestra visita a tan alejado lugar. Nos acercó a la realidad de este centro turístico y, a la vez, a sus miserables comunidades que nos hacen cuestionarnos sobre nuestro papel en el presente y el futuro en común.
*De la Red de Comunicación Ambiental de Latinoamérica y el Caribe.
Toda microempresa informal que se formalice o que se constituya a partir de la entrada en vigencia de la presente ley y se inscriba en este registro empresarial, quedará exenta del pago de impuesto sobre la renta durante los dos primeros años fiscales, contados a partir de su inscripción.
Según cifras del año pasado del programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en Panamá, las micro, pequeñas y medianas empresas representan aproximadamente el 98% de todas las empresas.
En el 2006 se pudo conocer que la creación del programa piloto "Mi Empresa, Mi Corregimiento" de AMPYME durante seis meses fortaleció el carácter gerencial de emprendedores de 26 corregimientos en la ciudad capital, entre los que destacan soldadores y barberos.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América