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Israelíes y palestinos: todo por el favor divino


Son muchas las religiones que desean estar cerca del Cordero para buscar un cupo entre los 144 mil escogidos: es el sueño de todo pueblo ser el reino de Dios en la tierra... la patria primera, aquella designada con el favor divino. La ironía es que no actúan como tales y paulatinamente se perfilan como nuevas sectas que aprendieron las artimañas del odio de la represión fascista e inglesa, técnicas que aplican en sus campañas por el justo título de la tierra santa.
Son Israel y Palestina respectivamente. Ambas son naciones fuertes constituidas por hombres y mujeres de gran aguante que han cumplido las ordalías impuestas por el destino. Pero tanta violencia los han predispuesto a la sangre; ya no hay vida, sólo un magma de reyertas y conflagraciones rituales que favorecen al otro bando en la batalla eterna... el mal, hoy en día, prima sobre el bien cuando se buscan razones para una disputa que muchos, desensibilizados por la carne chamuscada, toman por endémica.
Se necesitan dos para bailar al son de la paz. Por ello, ambos lados son los culpables del fuego y la ceniza esparcida en las arenas del Medio Oriente.
No obstante, la visión se ha perdido entre las dunas diplomáticas; los esfuerzos de apaciguar las pasiones se reducen a culpar al antagonista y no a poner la ortodoxia de sus propias barbas - y armas- en remojo.
Y mientras tanto, los Estados Unidos de América, como mercader y como superpotencia, parece ser que apoya a Israel en sus esfuerzos bélicos para que cuando llegue el veredicto apocalíptico, el testimonio del pueblo escogido haga posible el paso milagroso de los estadounidenses por el ovillo celestial. En resumidas cuentas, de nada le vendría mal al águila norteamericana pasar agachada hacia la vida eterna por venderle armas a los hijos predilectos del Creador: las virtudes de San Pedro serían reemplazadas por la astucia de un Oliver North.
Al final, sólo me inquieta el no saber esta respuesta: ¿Acaso los que mueren defendiendo a su familia sin reparar en fantoches hipocresías también tienen derecho a un mejor futuro en las nubes del cielo?

101 años de Panamá América

 
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