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Juan Carlos Navarro en la selva metropolitana


Nosotros que hemos superado gloriosamente, aquellos tenebrosos y contaminantes años de la viruela, la varicela, la malaria, la alfombrilla y el tabardillo, podemos decir a voz de cuello, que jamás a la Ciudad de Panamá se le había brindado la oportunidad de contar con un alcalde tan brillante como lo promete ser Juan Carlos Navarro Q.
Juan Carlos Navarro, joven trabajador y conocedor de los problemas del país, sabe al igual que muchos de nosotros que por la salud de los vivientes y por la condición estratégica y comercial de nuestra capital, Panamá debería presentarse al mundo como un espejo pulido, y estar más limpia que la pulcra Singapur, higiénicamente apreciada como Massachusetts y cuidadosamente escobillada como Villa Rosario.
Por desgracia, año tras año nos acostumbramos al manejo incorrecto de los desechos sólidos, a vivir con las aguas negras recorriendo algunos barrios de Panamá, sumado a la horrible rata de caño que nos trajeron los asiáticos (1920), todos estos entuertos moldearon negativamente nuestra actitud hacia nuestro entorno. Esta desgracia contaminante les ha parecido una rémora normal a casi todos los alcaldes que hemos tenido, llegando a asimilar como propio de la ciudad, la fetidez y el cortejo de olores ofensivos mientras las ratas y otros vectores, aumentan su población en los rumos de basura. Exponiendo al pueblo entonces a más costos con riesgos de peste bubónica, tifus, Murino, enfermedad de Weil, disentería, rabia y a las moscas y a otros insectos que transmiten Shigelosis, Fiebre tifoidea, salmonelosis, cólera, etc. Sólo Dios, los nueve meses de lluvia y los tres de sol pelado, han impedido brotes de infecciones y epidemias, el tórrido sol y las escorrentías de los aguaceros han limpiado esta ciudad como debe ser, año tras año, desde que los gringos dejaron de hacerlo.
Sabemos que Juan Carlos Navarro hará lo humanamente posible por realizar este trabajo que nos compete a todos. Seguros estamos que nuestra cultura sanitaria y de ornato aumentará con creces en esos cinco años de alcaldía de Juan Carlos Navarro, persona bien recibida y conocida por entidades europeas y norteamericanas afines a los menesteres por el bienestar de los gobiernos municipales bien organizados.
La metrópoli panameña debe escoger a Juan Carlos Navarro como su próximo alcalde, nosotros somos testigos de su preocupación por la salud y el bienestar de los ciudadanos. La capacidad de este defensor de la naturaleza, crece cuando nos conversa de las fórmulas para hacer que los gobiernos dediquen esfuerzos permanentes para el fortalecimiento de las instituciones responsables de la recolección, transporte y disposición final de los desechos sólidos.
Actualmente toneladas de basura se acumulan en muchas partes de la ciudad capital, mientras que instituciones como el DIMA, el IPAT y la alcaldía solamente se limitan a lo que creen les corresponde. La DIMA con su escuálido y palúdico presupuesto, solo puede recoger entre 800 y 950 toneladas, lo que significa que a Cerro Patacón solamente se transporta un treinta por ciento de los basurales. El IPAT se queja por la horrible presentación que hace Panamá ante los turistas y la alcaldía responde que por ley no le corresponde recoger la basura ni preocuparse por el problema.
Qué hacemos entonces para resolver el problema si la Institución principal físicamente no puede con la múcura, si el IPAT sólo atina a taparse la cara y la alcaldía toma como excusa el estricto apego a la ley y desapego a la responsabilidad.
Las enfermedades y los cientos de problemas que amenazan a los panameños como consecuencia de la insalubridad, dan pie a que se actúe con energía si es menester a nivel de varias instituciones incluyendo a la empresa privada.
La preocupación del IPAT, se comprende, pues una ciudad que reciba a los turistas con calles infectas tendrá las peores referencias de parte de los extranjeros que por aquí pasen. Las malas impresiones de los turistas por haber observado perros y gatos muertos arriba de rumos humeantes y fétidos, provocarían cambios en las decisiones de venir a Panamá. Al DIMA, lo comprendemos, pues tenemos que reconocer que con las uñas no se puede realizar semejante tarea y a la alcaldía también la entendemos, no solamente por los constantes conflictos en que saben matricularse con prontitud, sino por la actitud cómoda por la excusa de la ley.
Sin embargo ante esta calamitosa situación tenemos la seguridad que cuando Juan Carlos Navarro ocupe la alcaldía capitalina, habrá una armonía positiva entre las instituciones, los19 corregimientos y la empresa privada, con tal de resolver el engorroso problema de la basura en Panamá.

101 años de Panamá América

 
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