Justicia e injusticia
Una noticia que llamó la atención a muchos panameños, fue la acción legal interpuesta por un médico en contra de tres periodistas de diferentes medios escritos, por la publicación de una lista de no idóneos que diera a conocer un funcionario público. Esta acción fue llevada con tan asombrosa diligencia (cosa rara en el país), que ya han sido sentenciados o más bien, masacrados legalmente estos periodistas. Y, según escuché, afrontan una demanda de varios miles de dólares.
Esto me llevó a preguntar: ¿Qué pasa con los cientos de denuncias contra la negligencia médica? ¿Por qué los médicos que por desidia o negligencia han causado daños permanentes y hasta la muerte a varios pacientes, ni siquiera el gremio que los agrupa los sanciona? ¿Por qué no se permiten demandas legales en contra de los malos profesionales de la medicina con las consiguientes sanciones económicas a favor de los demandantes? ¿Por qué la justicia de este país no da a conocer los recursos legales, si los hay, que puedan utilizar los humildes ciudadanos que caen en manos de estos malos practicantes de la medicina? ¿Hasta cuándo seguiremos siendo víctimas de la negligencia, desidia y un silencio criminal que raya en la complicidad, por parte del gremio y las diferentes instituciones de salud?.
No puede ser que sigamos viendo a través de la televisión a una esposa y tres niños llorando a un esposo y padre, que entra a un hospital por una herida en la pierna y muere por falta de atención en el mismo... o en otro caso, una madre desconsolada, pues le advirtió al médico, previo operación de su hijo, que ella sufría de sangrado. Al parecer la recomendación es pasada por alto y el niño muere en la sala de operaciones y lo peor, el médico acusa a la dolida madre por no informarle a tiempo. Y así como éstos, otros tantos que se ven y escuchan en los hospitales y medios de comunicación.
Todavía nos queda la impresión de la cantidad de pacientes de diálisis que fallecieron, y que sumo más de una docena, y sólo cesaron cuando uno de los familiares de los mismos denunció públicamente lo que sucedía (¡qué casualidad!). Me gustaría ver pronto un pronunciamientos que nos oriente a proceder legalmente en estos casos.
Pido disculpas a los buenos profesionales de la medicina que, gracias a Dios todavía hay muchos, pero que, lamentablemente, si no son la minoría, están a un paso de serlo, porque en los hospitales donde se atienden los humildes panameños, se pasean en los pasillos "los mercaderes de la muerte".
Esto me llevó a preguntar: ¿Qué pasa con los cientos de denuncias contra la negligencia médica? ¿Por qué los médicos que por desidia o negligencia han causado daños permanentes y hasta la muerte a varios pacientes, ni siquiera el gremio que los agrupa los sanciona? ¿Por qué no se permiten demandas legales en contra de los malos profesionales de la medicina con las consiguientes sanciones económicas a favor de los demandantes? ¿Por qué la justicia de este país no da a conocer los recursos legales, si los hay, que puedan utilizar los humildes ciudadanos que caen en manos de estos malos practicantes de la medicina? ¿Hasta cuándo seguiremos siendo víctimas de la negligencia, desidia y un silencio criminal que raya en la complicidad, por parte del gremio y las diferentes instituciones de salud?.
No puede ser que sigamos viendo a través de la televisión a una esposa y tres niños llorando a un esposo y padre, que entra a un hospital por una herida en la pierna y muere por falta de atención en el mismo... o en otro caso, una madre desconsolada, pues le advirtió al médico, previo operación de su hijo, que ella sufría de sangrado. Al parecer la recomendación es pasada por alto y el niño muere en la sala de operaciones y lo peor, el médico acusa a la dolida madre por no informarle a tiempo. Y así como éstos, otros tantos que se ven y escuchan en los hospitales y medios de comunicación.
Todavía nos queda la impresión de la cantidad de pacientes de diálisis que fallecieron, y que sumo más de una docena, y sólo cesaron cuando uno de los familiares de los mismos denunció públicamente lo que sucedía (¡qué casualidad!). Me gustaría ver pronto un pronunciamientos que nos oriente a proceder legalmente en estos casos.
Pido disculpas a los buenos profesionales de la medicina que, gracias a Dios todavía hay muchos, pero que, lamentablemente, si no son la minoría, están a un paso de serlo, porque en los hospitales donde se atienden los humildes panameños, se pasean en los pasillos "los mercaderes de la muerte".