Justicia para Colón
El 31 de mayo de 1966, el dirigente estudiantil Juan Antonio Navas P., fue asesinado por la CIA y sus esbirros criollos, lo que provocó violentas confrontaciones en Colón, donde murieron Carlos Mathews, Elvira Miranda y Damaris Gallardo.
Este artículo va dedicado a los actos conmemorativos del 38 aniversario de la insurrección colonense y a la remembranza de Antonio Yépez De León, Roger Amor Cuadra, Luis Gene Risco, Roberto Small, Alfonso Arosnategui, Eduardo Borden Castro, ya fallecidos, que combatieron en dicha jornada y quienes surgieron como voceros de la impaciencia revolucionaria de un pueblo ansioso de justicia social.
Estas líneas sobre el 6 de junio de 1966, son para fortalecer las raíces históricas de lucha, la autoestima y la dignidad del colonense. Vienen a contribuir a borrar la leyenda negra que se cierne sobre Colón, de que es un pueblo indolente, incapaz de elevarse sobre la miseria humana y ciego para ver los caminos brillantes del progreso. Es hora que pongamos un alto a esta manipulación y descubramos que somos capaces de hacer muchas cosas.
Quienes pretendieron distorsionar la verdad del crimen de Juan Navas con "confesiones amañadas", no prosperaron porque fueron objetos del desprecio de nuestro pueblo. Todo lo que hicieron o dijeron contra el dirigente obrero Félix Dixon y contra mí chocó con el sexto sentido o malicia política del pueblo.
Necesitamos luchar "hombro a hombro" por el resurgir y el progreso de nuestra provincia, con ese espíritu de convencimiento de que las soluciones a nuestros problemas provienen del movimiento popular para lograr la justicia social para Colón.
Ahora bien, si en el afán de llevar a cabo una reforma sustancial de la Carta Magna, se presenta un paquete de cambios profundos en el diseño funcional de los tres órganos del Estado, el proyecto podría motivar el rechazo de los legisladores que se aferran al actual esquema, lo que daría al traste con la reforma y haría más patente la necesidad de una Constituyente.
Buena suerte les deseo a los navegantes que tratan de evitar el destino común de los que intentan cruzar entre Escila y Caribdis.
Este artículo va dedicado a los actos conmemorativos del 38 aniversario de la insurrección colonense y a la remembranza de Antonio Yépez De León, Roger Amor Cuadra, Luis Gene Risco, Roberto Small, Alfonso Arosnategui, Eduardo Borden Castro, ya fallecidos, que combatieron en dicha jornada y quienes surgieron como voceros de la impaciencia revolucionaria de un pueblo ansioso de justicia social.
Estas líneas sobre el 6 de junio de 1966, son para fortalecer las raíces históricas de lucha, la autoestima y la dignidad del colonense. Vienen a contribuir a borrar la leyenda negra que se cierne sobre Colón, de que es un pueblo indolente, incapaz de elevarse sobre la miseria humana y ciego para ver los caminos brillantes del progreso. Es hora que pongamos un alto a esta manipulación y descubramos que somos capaces de hacer muchas cosas.
Quienes pretendieron distorsionar la verdad del crimen de Juan Navas con "confesiones amañadas", no prosperaron porque fueron objetos del desprecio de nuestro pueblo. Todo lo que hicieron o dijeron contra el dirigente obrero Félix Dixon y contra mí chocó con el sexto sentido o malicia política del pueblo.
Necesitamos luchar "hombro a hombro" por el resurgir y el progreso de nuestra provincia, con ese espíritu de convencimiento de que las soluciones a nuestros problemas provienen del movimiento popular para lograr la justicia social para Colón.
Ahora bien, si en el afán de llevar a cabo una reforma sustancial de la Carta Magna, se presenta un paquete de cambios profundos en el diseño funcional de los tres órganos del Estado, el proyecto podría motivar el rechazo de los legisladores que se aferran al actual esquema, lo que daría al traste con la reforma y haría más patente la necesidad de una Constituyente.
Buena suerte les deseo a los navegantes que tratan de evitar el destino común de los que intentan cruzar entre Escila y Caribdis.