La acción fiscalizadora de la Asamblea Legislativa
El año pasado dediqué comentarios a este tema, motivado porque el mismo, en aquellos días, ocupaba títulos de primera plana en la prensa local. Era lo sustancial de muchos artículos de fondo. El antiguo embajador de los Estados Unidos en Panamá, don Simón Ferro, hacía declaraciones públicas al respecto y dio a conocer un documento de su embajada, dirigido a promover la concertación de un acuerdo sobre fuerzas visitantes.
Asumo que muchos panameños guardan memoria de que el tema de las "fuerzas visitantes" tuvo de parte del Gobierno Nacional, un tratamiento que le dio las características de "imbroglio". Todos los que lo seguimos con interés y preocupación, respiramos aliviados cuando leímos las últimas declaraciones del canciller Alemán. "No habrá fuerzas visitantes en Panamá": La presidenta Moscoso confirmó entonces lo dicho por el Canciller.
Ahora, hay motivos para preguntarse si el tema había desaparecido o si simplemente estaba dando la vuelta. El canciller Alemán ha declarado que "el gobierno de los Estados Unidos presiona al gobierno panameño para que haya un acuerdo de fuerzas visitantes. Señala que este acuerdo se centraría fundamentalmente en el ámbito de la cooperación marítima y aérea".
Según la presidenta Moscoso, no hay presión de nadie, ni la disposición del país para concertar un acuerdo de esa naturaleza. Asegura la Primera Mandataria, que el presidente Bush no le tocó el tema de las fuerzas visitantes en Quebec. El viernes pasado nuestra presidenta fue tajante al asegurar en la comunidad de Loma de Quebro que su gobierno no permitirá la presencia de "Fuerzas Visitantes" en el área fronteriza de Darién.
No obstante, -según se publica en la edición de "El Panamá América" del sábado pasado- el encargado de Negocios de la Embajada de los Estados Unidos en Panamá, Frederick Becker, aseguró que existen conversaciones para firmar un marco legal que permita que las denominadas "Fuerzas Visitantes" militares norteamericanas lleguen a suelo panameño. "Las conversaciones avanzan positivamente para lograr un acuerdo y no sé por qué tanta confusión, apuntó Becker".
Por su parte, el embajador de Panamá ante la Casa Blanca, Guillermo Ford, habría respondido al requerimiento periodístico, diciendo que existe "un borrador de acuerdo".
De las contradicciones evidentes que contienen estas declaraciones, no sólo resalta la falta de transparencia, sino un déficit de seriedad de los responsables del manejo de los asuntos públicos.
En este sentido, parece natural que la Asamblea Legislativa en ejercicio de sus facultades constitucionales haya decidido citar al canciller Alemán para que explique sus declaraciones. Un asunto de tal importancia para el país, no puede, ni debe ser tratado con desenfado o desaprensión.
La Asamblea Legislativa tiene entre las funciones administrativas que le atribuye el Artículo 155 de la Constitución Nacional, la de "citar o requerir a los ministros de Estado para que rindan los informes verbales o escritos sobre las materias propias de su competencia, que la Asamblea Legislativa requiera para el mejor desempeño de sus funciones o para conocer los actos de la Administración." Las acciones de los funcionarios deben responder a una correlación entre la voluntad real y la voluntad expresada.
Es fácil colegir que lo que se plantea la Comisión es: aclarar las confusiones y declaraciones que se proyectan de modo contradictorio entre funcionarios del gobierno; determinar si hay presiones de los Estados Unidos para compeler a Panamá a que acepte el establecimiento de sus fuerzas militares visitantes; dilucidar si las presiones norteamericanas van encaminadas hacía la utilización del espacio terrestre, aéreo y marítimo de la República y si tales presiones están dirigidas a vulnerar la neutralidad del Canal y a lesionar la soberanía de la República.
Obviamente no es posible, por ahora, hacer con fundamento ningún comentario sobre el tema resucitado de las "fuerzas visitantes". Referirse a algo que es y no es al mismo tiempo y bajo el mismo concepto, es un ejercicio que sólo hacen con cierta lógica mágica, los prestidigitadores en espectáculos de circo, de teatro o de misterio.
Lo que sí es oportuno señalar es que el Organo Ejecutivo, no podría invocar excusa alguna, para no dar a la Asamblea Legislativa y al pueblo panameño, por conducto del canciller Alemán, una información honesta y clara sobre ese tema. Hay que tener en cuenta, además, que la Asamblea cumple funciones de vigía de los actos de gobierno en materia de política exterior. Se le presenta, pues, a la Asamblea Legislativa una oportunidad de oro para asistir al país en la búsqueda de una moral, de una estrategia apropiada para salirle al paso dignamente y claramente, a la oscura silueta de un acuerdo que, aunque esté en borrador, aunque no exista, y, sobre todo, si existe, deberá enfrentarse a la conciencia alerta de un pueblo celoso de su independencia, orgulloso de su soberanía, reticente a presiones o imposiciones que sean gravosas para las conquistas de 1977.
El tema de las "fuerzas visitantes" tiene hasta ahora una silueta imprecisa, fantasmal. Da motivos para construir toda clase de hipótesis, entre las cuales se destaca que se trataría de una propuesta que por venir de la Hiperpotencia, sería una de visita forzosa.
Situaciones como las que se plantean con el tema mencionado, confirman una vez más la necesidad de que el Organo Ejecutivo, de que el Estado panameño, actúe en función del interés nacional.
La acción fiscalizadora de la Asamblea Legislativa fue concebida por el Poder Constituyente como un medio para poner fin a la incertidumbre, la inercia o la incuria de los funcionarios y para fortalecer la conducta ética de la Administración Pública. Sabemos que históricamente las grandes crisis políticas son en buena medida crisis de moralidad política.
Asumo que muchos panameños guardan memoria de que el tema de las "fuerzas visitantes" tuvo de parte del Gobierno Nacional, un tratamiento que le dio las características de "imbroglio". Todos los que lo seguimos con interés y preocupación, respiramos aliviados cuando leímos las últimas declaraciones del canciller Alemán. "No habrá fuerzas visitantes en Panamá": La presidenta Moscoso confirmó entonces lo dicho por el Canciller.
Ahora, hay motivos para preguntarse si el tema había desaparecido o si simplemente estaba dando la vuelta. El canciller Alemán ha declarado que "el gobierno de los Estados Unidos presiona al gobierno panameño para que haya un acuerdo de fuerzas visitantes. Señala que este acuerdo se centraría fundamentalmente en el ámbito de la cooperación marítima y aérea".
Según la presidenta Moscoso, no hay presión de nadie, ni la disposición del país para concertar un acuerdo de esa naturaleza. Asegura la Primera Mandataria, que el presidente Bush no le tocó el tema de las fuerzas visitantes en Quebec. El viernes pasado nuestra presidenta fue tajante al asegurar en la comunidad de Loma de Quebro que su gobierno no permitirá la presencia de "Fuerzas Visitantes" en el área fronteriza de Darién.
No obstante, -según se publica en la edición de "El Panamá América" del sábado pasado- el encargado de Negocios de la Embajada de los Estados Unidos en Panamá, Frederick Becker, aseguró que existen conversaciones para firmar un marco legal que permita que las denominadas "Fuerzas Visitantes" militares norteamericanas lleguen a suelo panameño. "Las conversaciones avanzan positivamente para lograr un acuerdo y no sé por qué tanta confusión, apuntó Becker".
Por su parte, el embajador de Panamá ante la Casa Blanca, Guillermo Ford, habría respondido al requerimiento periodístico, diciendo que existe "un borrador de acuerdo".
De las contradicciones evidentes que contienen estas declaraciones, no sólo resalta la falta de transparencia, sino un déficit de seriedad de los responsables del manejo de los asuntos públicos.
En este sentido, parece natural que la Asamblea Legislativa en ejercicio de sus facultades constitucionales haya decidido citar al canciller Alemán para que explique sus declaraciones. Un asunto de tal importancia para el país, no puede, ni debe ser tratado con desenfado o desaprensión.
La Asamblea Legislativa tiene entre las funciones administrativas que le atribuye el Artículo 155 de la Constitución Nacional, la de "citar o requerir a los ministros de Estado para que rindan los informes verbales o escritos sobre las materias propias de su competencia, que la Asamblea Legislativa requiera para el mejor desempeño de sus funciones o para conocer los actos de la Administración." Las acciones de los funcionarios deben responder a una correlación entre la voluntad real y la voluntad expresada.
Es fácil colegir que lo que se plantea la Comisión es: aclarar las confusiones y declaraciones que se proyectan de modo contradictorio entre funcionarios del gobierno; determinar si hay presiones de los Estados Unidos para compeler a Panamá a que acepte el establecimiento de sus fuerzas militares visitantes; dilucidar si las presiones norteamericanas van encaminadas hacía la utilización del espacio terrestre, aéreo y marítimo de la República y si tales presiones están dirigidas a vulnerar la neutralidad del Canal y a lesionar la soberanía de la República.
Obviamente no es posible, por ahora, hacer con fundamento ningún comentario sobre el tema resucitado de las "fuerzas visitantes". Referirse a algo que es y no es al mismo tiempo y bajo el mismo concepto, es un ejercicio que sólo hacen con cierta lógica mágica, los prestidigitadores en espectáculos de circo, de teatro o de misterio.
Lo que sí es oportuno señalar es que el Organo Ejecutivo, no podría invocar excusa alguna, para no dar a la Asamblea Legislativa y al pueblo panameño, por conducto del canciller Alemán, una información honesta y clara sobre ese tema. Hay que tener en cuenta, además, que la Asamblea cumple funciones de vigía de los actos de gobierno en materia de política exterior. Se le presenta, pues, a la Asamblea Legislativa una oportunidad de oro para asistir al país en la búsqueda de una moral, de una estrategia apropiada para salirle al paso dignamente y claramente, a la oscura silueta de un acuerdo que, aunque esté en borrador, aunque no exista, y, sobre todo, si existe, deberá enfrentarse a la conciencia alerta de un pueblo celoso de su independencia, orgulloso de su soberanía, reticente a presiones o imposiciones que sean gravosas para las conquistas de 1977.
El tema de las "fuerzas visitantes" tiene hasta ahora una silueta imprecisa, fantasmal. Da motivos para construir toda clase de hipótesis, entre las cuales se destaca que se trataría de una propuesta que por venir de la Hiperpotencia, sería una de visita forzosa.
Situaciones como las que se plantean con el tema mencionado, confirman una vez más la necesidad de que el Organo Ejecutivo, de que el Estado panameño, actúe en función del interés nacional.
La acción fiscalizadora de la Asamblea Legislativa fue concebida por el Poder Constituyente como un medio para poner fin a la incertidumbre, la inercia o la incuria de los funcionarios y para fortalecer la conducta ética de la Administración Pública. Sabemos que históricamente las grandes crisis políticas son en buena medida crisis de moralidad política.