La agenda del Estado para el 2010
No se demandan muchos esfuerzos, para concluir que los problemas que enfrenta la nación panameña son los mismos de siempre; sólo que algunos de ellos se han agravado y tenderán a profundizarse sino se implementan soluciones efectivas teniendo como referente un marco o enfoque de democracia participativa.
Los panameños aspiramos vivir en un verdadero estado de derecho, donde los derechos fundamentales, sobre todo el respeto a la dignidad, la integridad humana, en fin la libertad, no se tornen caricaturas o parodias propias de una institucionalidad fallida, democracia pervertida o venida a menos.
Vivimos tiempos donde sencillamente se avanza o peregrinamos en la mediocridad y el morbo; la crítica constructiva, propositiva y correctiva, para que tenga efectividad debe encontrar un ambiente de tolerancia, sobre todo por los lados de los que administran el estado, que suelen ser muy sensibles a la crítica.
Hay cuestiones como la seguridad ciudadana, la educación, la salud , el empleo, tendrán que experimentar saltos de calidad; hay aspectos de la vida nacional, que no toleran la perenne y siempre excusas.
Como lo he venido señalando en varios artículos de opinión, estos problemas o asignaturas como las he denominado, demandaran de un esfuerzo de toda la sociedad.
Pretender acometer desde el poder las soluciones, sin involucrar los destinatarios de tales soluciones, no es la vía correcta.
En el ambiente, se respira un aire de preocupación en torno a la institucionalidad; verbigracia, los panameños perciben que el Órgano Judicial demanda reformas profundas, estructurales, que pasan por la cuestión constitucional; en materia de seguridad ciudadana, estado y sociedad tienen el deber ineludible de consensuar y para ello hay que construir los escenarios necesarios para enfrentar la inseguridad que limita la paz y el sosiego de los panameños.
A todos mis lectores: Feliz y buen año 2010.