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La bioética en la investigación


La Bioética es la disciplina que estudia de manera sistemática la conducta humana en el área de las ciencias y de la atención sanitaria, en cuanto se examina ésta a la luz de valores y de principios morales. Con ella se pretende dar respuestas éticas a las dispersas derivaciones e implicaciones individuales y comunes de las aplicaciones de la ciencia y la tecnología a la vida, muy en particular a la humana, pero también a la animal y vegetal.
El término bioética es de reciente aparición, en tanto que la bioética nació como una ética aplicada, ya que antes de los años "70 lo que existía era la ética médica, con sus principios y valores correspondientes; pero a partir de principios de los setenta, la ética que hoy en día se denomina bioética, está marcada por el espectacular aumento del poder tecnológico y sus consecuencias, lo que conlleva la ampliación forzosa y progresiva de su campo de acción. Así, pues, es una disciplina joven y muy poco conocida, aunque sus connotaciones iniciales se expanden paulatina y obligadamente por la propia y creciente complejidad científico-técnica que vive el mundo globalizado y, como sucede en todos los ámbitos, el progreso científico- tecnológico es una fuente de oportunidades y a la vez una fuente de amenazas.
Y fue precisamente para que los avances de la ciencia y la tecnología no sean fuentes de amenazas y sí de oportunidades, que surgió la bioética, como una aproximación interdisciplinaria, prospectiva, global y sistémica a los nuevos dilemas. Sus principales características pueden resumirse en que: Es interdisciplinaria, ya que para llevarla adelante con ella colaboran médicos/as, éticos/as, biólogos/as, genetistas, juristas, etc. Por eso, quienes reflexionen sobre estas cuestiones deben ser independientes y no tener intereses personales, políticos o económicos respecto a estas cuestiones.
Es una disciplina prospectiva porque mira necesariamente hacia el futuro de la humanidad. Es global debido a que los nuevos retos y desafíos técnico-científicos afectan a la humanidad en su conjunto. Y es sistemática, ya que pretende organizarse como una reflexión coherente y estructurada con principios propios.
La bioética persigue la armonización de las diversas aplicaciones de la biotecnología con los valores y los derechos fundamentales del ser humano, estando fundamentada en los siguientes principios:
1. La subordinación de los avances científicos a la naturaleza humana y sus necesidades. Lo que significa que el progreso científico no puede estar por encima del bienestar del ser humano y sus necesidades esenciales de defensa y de protección de su dignidad.
2. La protección universal de la humanidad y la biosfera. Implica que la universalidad abarque a todos los seres humanos, sin discriminación a los demás organismos y al mundo físico al que pertenecemos. Con el ser humano como punto de partida y meta. La protección del ser humano y de la biosfera se debe llevar a cabo mediante:
3. El respeto por las personas, que incorpora varias convicciones éticas, como es la protección de la identidad del ser humano, entendiendo éste como un ser único y distinto a los demás; la consideración del genoma humano como patrimonio de la humanidad, y por ello merecedor de protección específica; el reconocimiento de la variabilidad genética de todos los seres vivos que pueblan el planeta; el respeto a la autonomía y a la integridad física y mental del ser humano en el proceso de una experimentación, estando siempre por encima el interés y el bienestar del ser humano frente al interés exclusivo de la sociedad o de la ciencia; el derecho a participar de los beneficios que proporcionan los avances científicos y tecnológicos, sin limitaciones basadas en diferencias culturales, geográficas o de recursos, lo que exige, entre otras medidas, la libre expresión y circulación del conocimiento científico.
4. El principio de beneficencia, según el cual las personas deber ser tratadas de una forma ética, no sólo respetando sus decisiones y protegiéndolas del daño, sino también haciendo un esfuerzo por asegurar su bienestar. Es decir, no dañando, y extremando los posibles beneficios y minimizando los riesgos que se puedan asumir. 5. El principio de justicia, que intenta responder a la cuestión de quién debe recibir los beneficios de la investigación biotecnológica, y quién debe sufrir sus cargas.
De todo lo anterior se puede concluir la importancia que representa la investigación biomédica en los seres humanos, pero que el progreso de la ciencia no puede estar por encima de su bienestar, pues tal como sabiamente lo indica la Declaración de Helsinki en su artículo 5: "En investigación médica en seres humanos, la preocupación por el bienestar de los seres humaos debe tener siempre primacía sobre los intereses de la ciencia y de la sociedad".

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