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La CIA y Gallego


Recientemente escribí un reportaje en El Panamá América, sobre lo que la CIA dijo que no me podía decir, a una petición que formulé para conocer sus informes sobre el caso Gallego. Consecuencias interesantes han rebotado de este episodio. Cuando recibí la misiva, por una curiosa relación de fechas, pensé que el militarismo seguía maltratando. Envié esa petición el 9 de junio, día en que se recuerda que los militares maltrataron a Gallego, y recibí la respuesta el 10 de julio, día que no se olvida que los militares maltrataron a la población, en lo que quedó estampado para la historia como el "Viernes Negro". Creo que una forma de comenzar a dejar de maltratar es que quienes saben algo hablen ahora lo que saben, y en esa dirección ya he recibido algunos anónimos que espero continúen. Hablen ahora o maltraten para siempre.
Ahora que Walker salió de la cárcel, pensé en Pinochet. ¿Recuerdan lo enfermo que se veía el pobre anciano cuando se estaba por decidir su extradición? Tan pronto se desistió, el valetudinario anciano pegó un brinco, bailó samba, rap y reggae y dejó su estado senil en caricatura. Me imagino que Walker, con todo y su "diabetes terminal", fue a la Dulcería Momi, a celebrar cuando salió de la cárcel sin decir lo que debe. El Walker de 1971 juró no saber de nadie implicado en el caso, y el Walker de 1992 juró saber de muchos implicados en el caso. ¿A cuál de los dos creer?
Retomo lo del reportaje. Por el artículo sobre la CIA y Gallego, y otros anteriores, recibí dos mensajes, ambos anónimos. Uno de ellos apuesta por la tesis de un Gallego lanzado al mar, y el otro se va por la de un sacerdote enterrado en Tocumen. Me voy a limitar a comentar ambas versiones y no a darlas como ciertas, por ahora. En realidad, ya he publicado cosas coincidentes con las dos versiones que reproduzco bajo, pero me interesa que cada vez emergen más detalles.
Me escribió el primer informante que "no es cierto que a Héctor Gallego lo hayan lanzado al mar desde un helicóptero". Según él, cuando las más altas autoridades militares en Panamá se reunieron, aprobaron, "unánimemente" arrestar y "deportar" a Gallego hacia Colombia, y para ello conformaron dos equipos. Uno era el de "seguimiento", integrado por Walker y Magallón, y el otro era el de "captura", integrado "Macho Viejo" y sus hombres de los Macho de Monte. Narra el informante que cuando "Macho Viejo" llegó a Veraguas, se encontró con Walker y Magallón, quienes le mostraron la casa donde dormía Gallego. Luego, Walker y Magallón se retiraron y "Macho Viejo" y sus hombres quedaron a cargo del arresto de Gallego. Cuando "Macho Viejo", "Machete" y los otros apresaron a Gallego, lo condujeron a un vehículo y antes de introducirlo, lo golpearon mortalmente. Durante el viaje hacia Panamá, los captores constataron que Gallego yace inconsciente, por lo que informan al comando. Entonces, Noriega, el jefe del G-2, ordena que los trasladen a "La Casita", ubicada a un costado de lo que hoy es la Universidad del Istmo en Bella Vista. Por cierto, aquí hago un alto: ¿Por qué el Ministerio Público no ha realizado el desentierro de los anteojos que podrían ser los de Gallego? Estuve en esa famosa "Charquita" hace unos días, y me dieron ganas de meter pala yo mismo para coger los anteojos, porque las autoridades (rápidas para conducir a periodistas) son más lentas que una tortuga con artritis y parkinson.
Sigo la narrativa anónima. Esta contingencia

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