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La civilidad limita la intensidad de todo conflicto


En nuestro tiempo se está haciendo muy común entre los panameños de toda condición socio-cultural, hablar y comentar acerca de la llamada sociedad civil como una manifestación clara de la democracia, la cual está adquiriendo inusitada importancia, sobre todo, en los diferentes países de América Latina y el Caribe, que como el nuestro, propugnan por un proceso de consolidación democrática, después de transcurrido un período de verdadero sojuzgamiento de las libertades ciudadanas.
En Panamá, presumiblemente, no es utópico referirse a la sociedad civil, porque afortunadamente, con el correr de los años, dado los procesos desarrollados a favor de la profundización de la cultura popular, los educativos, y esencialmente los cambios producidos en el plano político, contamos por lo menos en la actualidad, con un ciudadano en potencia que se supone, está previsto de los elementos básicos y necesarios cuya preparación y capacitación le permite formar parte activa de la sociedad civil.
Todavía en nuestro medio social el concepto de sociedad civil merece mayores discusiones y reflexiones por parte de todos los sectores representativos de la manifestación democrática. Cuando se trata de la sociedad civil, se refiere al estado, grado, nivel o situación de la civilidad, que no es más que una forma de acción política en donde la parte antagónica es miembro de la misma sociedad, y que a pesar de enfrentar posiciones políticas adversas, los ciudadanos pueden verse y escucharse sin necesidad de crear enfrentamientos violentos o distanciamientos irreconciliables, porque participan de la misma necesidad colectiva.
La importancia de la sociedad civil organizada radica en la calidad de expresión del contenido civilizado del ciudadano ante la gran problemática de sus necesidades sociales, es decir, en cuanto a la expresión de las buenas costumbres, comportamientos y adecuadas relaciones entre las personas, las que desafortunadamente en nuestro país, todavía no son las mejores.
Esta expresión del contenido civilizado del ciudadano se manifiesta concretamente en conductas como la cortesía, el uso de buenas palabras, la moderación en el actuar, en el respeto por los otros, en fin, en otras cualidades que le permiten al ciudadano de todo nivel cultural, compartir una serie de valores necesarios para la vida ciudadana pacífica y el funcionamiento armónico de las instituciones sociales.
Quizás no está muy lejos el día en que el ciudadano panameño de todos los estratos sociales, que se presume actúa civilizadamente, perciba al sujeto con ideas contrarias al cual se enfrenta, como alguien que está unido a él y que con él forma parte de una unidad, toda vez que el sentido de la civilidad como acción política, tiende a limitar las fuentes potenciales de los conflictos que se generan en la sociedad y que son inherentes o provenientes del pluralismo competitivo dentro de una constitución democrática liberal.
En conclusión, la civilidad limita la intensidad de todo conflicto.

101 años de Panamá América

 
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