La Cumbre Iberoamericana
Una veintena de presidentes constitucionales y jefes de Estado, con sus justificadas ausencias, de los países iberoamericanos, se congregó en nuestro país durante este fin de semana. Se habló mucho de que el mundo nos mira. Se limpiaron las calles, se retiraron los mendigos, los piedreros, y se trató de lavar la cara, lo cual es muy aconsejable, de la ciudad. Guiados por la creencia de que viendo la ciudad de ahí podemos deducir lo demás y se habrán hecho una opinión positiva, porque creemos que ellos harán lo mismo y así hay que hacerlo, aun cuando nos estemos engañando.
Panamá ser preparó y tomó todas las medidas protocolares y de extremada seguridad para que todo se verificará ¡acoording to the book".
"Hoy por ti, mañana por mí". Hace algunos años se celebró la novena cumbre en La Habana y nos hacemos a la idea que al pedir en esa reunión quién se comprometía a invertir para la próxima la X, los panameños ofrecieron su cálido istmo para la X, que se ha celebrado.
No es primera vez que nuestro suelo es el escenario adecuado para este tipo de reuniones internacionales y los que participan, desde los más altos niveles hasta los más bajos, sienten que han recibido una especie de grado universitario en asuntos internacionales.
Esas reuniones lo único que producen son una declaración final, en donde conceptuosamente enumeran situaciones que nos afectan a todo el hemisferio y se comprometen a buscar remedios concretos y a buscarlos solidarios y a dentro de las posibilidades distintas para cada uno de los países.
Dentro de nuestra idiosincrasia panameña, que lo criticamos todo, se han vertido toda clase de opiniones desde la compra de los Cadillac, pasando por los cinco millones que se dice que se gastó, hasta la conocida dirigente y personaje local que, mofándose de la declaración que se iba a hacer, calificándola como inefectiva y añadiendo que ella con un grupo de estudiantes podrían hacer una verdadera declaración sobre lo que sí desea y necesita nuestra juventud en Panamá.
No le falta razón, ya que pocos serán los que se acuerdan de lo que se declaró en le IX cumbre. En otras palabras, como sucede en otros aspectos de reuniones, cuyos documentos finales van a engrosar los anaqueles de las bibliotecas para futuras consultas de la juventud estudiosa.
Ahora bien, criticar es nuestra profesión y hablar es fácil, ahora recordemos siempre que "del dicho al hecho hay mucho trecho". Todo esta mal, porque no soy yo el que lo hago. Demasiada presunción. El problema o los problemas de la juventud y de la niñez es un tema de perenne actualidad en Panamá y en todo el mundo. Ya que de esa manera estamos haciendo patria, por cuanto luchamos por la conservación de todas las conquistas positivas que progresivamente en la historia, distintas generaciones han logrado. En último término la patria, entendiendo como patria, todos los que habitamos en este territorio desde los cuartos refrigerados de la burocracia estatal y privada, hasta la última choza de nuestros aborígenes.
La juventud y la niñez es preocupación prioritaria del continente, de todos los gobernantes, de todos los ciudadanos. No son fáciles las soluciones, ni menos las soluciones mágicas. Hay que dialogar, hay que compartir para que cada quien exponga su verdad, su ángulo. Hay muchos flagelos comunes que están afectando, sobre todo a la juventud dentro de este estilo económico neoliberal que no ha resuelto, sino complicado el futuro de nuestra juventud y niñez, cuando lo que importa es el lucro excesivo como norma número uno de la vida, frente a una inmensa masa de pobreza continental.
Indiscutiblemente que tienen actualidad verdadera oportuna aquello que repiten los documentos de la Iglesia, que lo importante es "ser más" y "no tener más". Compartir y solidaridad con los demás.
Discrepo de algunos compatriotas empeñados en resolver problemas de la juventud con el sexo seguro, a través de una difusión masiva de preservativos a fuerza de ser científicos y geniales contribuyendo a exacerbar las pasiones juveniles. Resolviendo un problema creamos otro.
Por el contrario, refresco la memoria recordando que nuestra Iglesia Católica panameña ofreció el 11 de junio de 1979, una Carta Pastoral #2 de la conferencia Episcopal Panameña sobre "El Año Internacional del Niño" y el 21 de julio de 1985, otra Carta Pastoral #9 sobre "El derecho y el desafío de ser joven en Panamá". Por supuesto que están en muchos anaqueles. Desempolvémoslas. Y a leerlas. Según personas que se manejan en esos menesteres, consideran ambos documentos como pivotes en lo que se diga sobre los niños y jóvenes en Panamá. El asunto no es fácil, por eso duele cuando se quieren resolver con fórmulas mágicas. El ser humano es complicado y mucho más la juventud de nuestros tiempos, por tanto eso requiere mucho diálogo, reflexión y paciencia, porque es un divino tesoro que se va para no volver y lloramos y mucho, sin querer.
Panamá ser preparó y tomó todas las medidas protocolares y de extremada seguridad para que todo se verificará ¡acoording to the book".
"Hoy por ti, mañana por mí". Hace algunos años se celebró la novena cumbre en La Habana y nos hacemos a la idea que al pedir en esa reunión quién se comprometía a invertir para la próxima la X, los panameños ofrecieron su cálido istmo para la X, que se ha celebrado.
No es primera vez que nuestro suelo es el escenario adecuado para este tipo de reuniones internacionales y los que participan, desde los más altos niveles hasta los más bajos, sienten que han recibido una especie de grado universitario en asuntos internacionales.
Esas reuniones lo único que producen son una declaración final, en donde conceptuosamente enumeran situaciones que nos afectan a todo el hemisferio y se comprometen a buscar remedios concretos y a buscarlos solidarios y a dentro de las posibilidades distintas para cada uno de los países.
Dentro de nuestra idiosincrasia panameña, que lo criticamos todo, se han vertido toda clase de opiniones desde la compra de los Cadillac, pasando por los cinco millones que se dice que se gastó, hasta la conocida dirigente y personaje local que, mofándose de la declaración que se iba a hacer, calificándola como inefectiva y añadiendo que ella con un grupo de estudiantes podrían hacer una verdadera declaración sobre lo que sí desea y necesita nuestra juventud en Panamá.
No le falta razón, ya que pocos serán los que se acuerdan de lo que se declaró en le IX cumbre. En otras palabras, como sucede en otros aspectos de reuniones, cuyos documentos finales van a engrosar los anaqueles de las bibliotecas para futuras consultas de la juventud estudiosa.
Ahora bien, criticar es nuestra profesión y hablar es fácil, ahora recordemos siempre que "del dicho al hecho hay mucho trecho". Todo esta mal, porque no soy yo el que lo hago. Demasiada presunción. El problema o los problemas de la juventud y de la niñez es un tema de perenne actualidad en Panamá y en todo el mundo. Ya que de esa manera estamos haciendo patria, por cuanto luchamos por la conservación de todas las conquistas positivas que progresivamente en la historia, distintas generaciones han logrado. En último término la patria, entendiendo como patria, todos los que habitamos en este territorio desde los cuartos refrigerados de la burocracia estatal y privada, hasta la última choza de nuestros aborígenes.
La juventud y la niñez es preocupación prioritaria del continente, de todos los gobernantes, de todos los ciudadanos. No son fáciles las soluciones, ni menos las soluciones mágicas. Hay que dialogar, hay que compartir para que cada quien exponga su verdad, su ángulo. Hay muchos flagelos comunes que están afectando, sobre todo a la juventud dentro de este estilo económico neoliberal que no ha resuelto, sino complicado el futuro de nuestra juventud y niñez, cuando lo que importa es el lucro excesivo como norma número uno de la vida, frente a una inmensa masa de pobreza continental.
Indiscutiblemente que tienen actualidad verdadera oportuna aquello que repiten los documentos de la Iglesia, que lo importante es "ser más" y "no tener más". Compartir y solidaridad con los demás.
Discrepo de algunos compatriotas empeñados en resolver problemas de la juventud con el sexo seguro, a través de una difusión masiva de preservativos a fuerza de ser científicos y geniales contribuyendo a exacerbar las pasiones juveniles. Resolviendo un problema creamos otro.
Por el contrario, refresco la memoria recordando que nuestra Iglesia Católica panameña ofreció el 11 de junio de 1979, una Carta Pastoral #2 de la conferencia Episcopal Panameña sobre "El Año Internacional del Niño" y el 21 de julio de 1985, otra Carta Pastoral #9 sobre "El derecho y el desafío de ser joven en Panamá". Por supuesto que están en muchos anaqueles. Desempolvémoslas. Y a leerlas. Según personas que se manejan en esos menesteres, consideran ambos documentos como pivotes en lo que se diga sobre los niños y jóvenes en Panamá. El asunto no es fácil, por eso duele cuando se quieren resolver con fórmulas mágicas. El ser humano es complicado y mucho más la juventud de nuestros tiempos, por tanto eso requiere mucho diálogo, reflexión y paciencia, porque es un divino tesoro que se va para no volver y lloramos y mucho, sin querer.