La descentralización
Cuando quieren llegar al gobierno, los candidatos prometen de todo. Las promesas de aplicar la Carrera Administrativa y la de descentralizar el poder hacia los municipios son de las primeras en ser violadas. Cuando los presidentes se sientan en el trono dorado, empiezan a desean decidirlo todo, y eso de no poder nombrar o destituir a quien le dé la gana o no poder decidir qué se gasta y qué no se hace hasta en el lugar más recóndito y la obra más insignificante, es simplemente inaceptable. Pero algo pasa con el agua de San Felipe al final del período; los gobernantes se empiezan a recordar de lo que no cumplieron y les dan estos brotes de responsabilidad histórica que causan verdadero sobrecogimiento.
No nos extraña que ahora -que están por terminar su período y parecen verse derrotados en la próxima contienda presidencial- estén desempolvando el proyecto de descentralización del Poder Ejecutivo hacia los gobiernos locales. Algunos barruntan que es porque en los municipios los perredistas piensan refugiarse los próximos cinco años de "desierto" y que al pasar atribuciones también trasladan presupuestos y personal. Todas son especulaciones interesantes, pero no comprobadas.
El tema es que hay una intención manifiesta, unida a un verdadero interés, por trasladar el poder hacia la comunidad y eso ??"independientemente de si las motivaciones son altruistas o egoístas- es una buena noticia, porque el Estado hace rato que muestra su disfuncionalidad al mantener un asfixiante sistema presidencialista en donde la concentración produce parálisis. Es una buena noticia porque en la era de la Internet, el celular y las carreteras pavimentadas a las cabeceras de todos los distritos no se justifica la desconfianza en la capacidad de gestión de los gobiernos locales, o por lo menos de la capacidad de intervención y sanción de los entes de control gubernamental, y porque todos sabemos que los que están más cerca de los problemas son los que tienen mejor capacidad para afrontar su solución.