La diplomacia del regalo y el TLC
El Presidente William H. Taft, desde el momento en que llegó a la Casa Blanca (6 de marzo de 1909) adoptó la posición de los Estados Unidos (EU) tomara su debido lugar como el mayor poder en el mundo comercial y financiero, tal como recientemente lo había hecho en el mundo político y militar. Su preocupación por la inversión exterior motivó que su política fuera etiquetada -de alguna manera injusta-, como la "Diplomacia del Dólar". El Poderoso Dólar pasó a suplantar a la diplomacia del "Gran Garrote" puesta en práctica por su antecesor (el "vaquero rudo") Theodore Roosevelt.
"La diplomacia de la presente administración, -expresó el Presidente Taft (3 de diciembre de 1912), ha sido caracterizada por la sustitución de los dólares por balas. Es aquella (diplomacia) que apela de igual manera a los sentimientos idealísticos humanitarios, a los dictados de una política adecuada y estratégica, y para legitimizar propósitos comerciales.
Esto no es todo. En la visita que acabas de realizar la Presidenta Mireya E. Moscoso Rodríguez a la Casa Blanca, sobresalieron dos hechos trascendentales: En primer lugar, su eufórico entusiasmo por iniciar conversaciones en torno a un Tratado de Libre Comercio (TLC) con la Unión; y en segundo lugar, lo que más llamó la atención de los analistas políticos de dentro y fuera de EU, un regalo que le fue entregado, frente a las cámaras de TV, por la Presidenta al jefe de la Casa Blanca, George W. Bush.
Hace unos tres años, la presidenta Moscoso obsequió a la mayoría de los legisladores, costosos relojes Cartier; por supuesto que tales regalos se hicieron con algún propósito preconcebido. Ahora, en la Casa Blanca, doña Mireya pone en manos del presidente estadounidense un valioso obsequio, lo que nos hace suponer que con el actual gobierno panameño se ha iniciado una moderna fase de la "Diplomacia del Regalo". Pero lo que no se justifica de esta avanzada diplomática es la exagerada cantidad de "mirones de palo" que viajaron con la mandataria; sin embargo, a resumidas cuentas, nada se logró respecto a la negación de un TLC, pese a que los acompañantes lo apostaron todo a que alcanzarían sus soñadores propósitos.
Esto no es todo. Lo único seguro es que a Panamá se le fijaron dos alternativas: o espera en el último lugar de una larga fila para poder aspirar a un supuesto tratado bilateral, o bien se integra al bloque centroamericano; también se le dio la opción de embarcarse en una de las dos "naves", la de Chile o la de Singapur. Quedó claro que la "Diplomacia del Regalo", no surte ningún efecto o reacción en un país que cuenta con más de 200 años de experiencia diplomática. Más aún, pienso que la administración Bush hubiera cometido un error garrafal desde el punto de vista diplomático, si hubiese procedido a negociar un TLC bilateral con Panamá; al siguiente día de la visita de Moscoso a la Casa Blanca; por supuesto que los países como Chile y Singapur hubieran tomado tal acción como un desaire diplomático.
Habrá entre nuestros lectores quienes crean que nos oponemos de modo apriorístico al TLC con EU. Pues están equivocados; lo que pretendo afirmar es que Panamá aún no está preparada para negociar y aprobar tal tratado. En primera instancia, tanto la actividad agropecuaria como la industrial se encuentran en un estado deprimente. Esta última resiente el altísimo costo de la energía eléctrica, mientras que la primera aún no recibe la ayuda gubernamental adecuada.
Somos de opinión de que si se llegara a concretar un TLC con EU, entonces los supermercados panameños se verían atiborrados de carnes provenientes de las praderas de Texas; de igual manera con cereales, granos y legumbres producidos en el llamado "Cinturón del Maíz" ("Corn Belt"), y de California, respectivamente. En otros términos, la concertación de un TLC con el "Coloso del Norte", sería el principio del final de la actividad agropecuaria panameña.
Entre la "Diplomacia del Regalo" y la "Diplomacia del Dólar" existe una diferencia abismal, tanto en su contexto como en alcance y consecuencias diplomáticas y económicas. Todavía los gobernantes neoliberales panameños no logran llevar una sola dádiva a los pequeños y medianos agricultores, quienes aún se mantienen bajo el sistema de explotación de los intermediarios; la empresa privada y los bancos consideran riesgoso el otorgar créditos a los productores agropecuarios.
Panamá necesita de una revolución social sin precedentes, que el menos dé inicio a cambios en las estructuras socioeconómicas tradicionales y obsoletas impuestas por gobiernos neoliberales. Los sindicatos y empresarios deben sentarse y establecer fórmulas novísimas que transformen el sistema de calcular y aplicar los salarios mínimos y los niveles o grados en las escuelas salariales según el oficio y la preparación académica.
En Panamá estamos al borde de una depresión económica. Es necesario que la actividad sindical y los convenios colectivos sean reforzados teniendo como fundamento una plática de justicia social y de equidad. Cuando éstas y otras metas se logren, entonces podremos afirmar que Panamá está lista para participar de un TLC.
¡Ah!... y otra cosa, señora Presidenta, también sé que usted se preguntará quién se atrevió a escribir éstas líneas. Le respondo: se trata de un ciudadano de "primera categoría que también estudio en la Universidad de Tulane (University of Lousianna).
"La diplomacia de la presente administración, -expresó el Presidente Taft (3 de diciembre de 1912), ha sido caracterizada por la sustitución de los dólares por balas. Es aquella (diplomacia) que apela de igual manera a los sentimientos idealísticos humanitarios, a los dictados de una política adecuada y estratégica, y para legitimizar propósitos comerciales.
Esto no es todo. En la visita que acabas de realizar la Presidenta Mireya E. Moscoso Rodríguez a la Casa Blanca, sobresalieron dos hechos trascendentales: En primer lugar, su eufórico entusiasmo por iniciar conversaciones en torno a un Tratado de Libre Comercio (TLC) con la Unión; y en segundo lugar, lo que más llamó la atención de los analistas políticos de dentro y fuera de EU, un regalo que le fue entregado, frente a las cámaras de TV, por la Presidenta al jefe de la Casa Blanca, George W. Bush.
Hace unos tres años, la presidenta Moscoso obsequió a la mayoría de los legisladores, costosos relojes Cartier; por supuesto que tales regalos se hicieron con algún propósito preconcebido. Ahora, en la Casa Blanca, doña Mireya pone en manos del presidente estadounidense un valioso obsequio, lo que nos hace suponer que con el actual gobierno panameño se ha iniciado una moderna fase de la "Diplomacia del Regalo". Pero lo que no se justifica de esta avanzada diplomática es la exagerada cantidad de "mirones de palo" que viajaron con la mandataria; sin embargo, a resumidas cuentas, nada se logró respecto a la negación de un TLC, pese a que los acompañantes lo apostaron todo a que alcanzarían sus soñadores propósitos.
Esto no es todo. Lo único seguro es que a Panamá se le fijaron dos alternativas: o espera en el último lugar de una larga fila para poder aspirar a un supuesto tratado bilateral, o bien se integra al bloque centroamericano; también se le dio la opción de embarcarse en una de las dos "naves", la de Chile o la de Singapur. Quedó claro que la "Diplomacia del Regalo", no surte ningún efecto o reacción en un país que cuenta con más de 200 años de experiencia diplomática. Más aún, pienso que la administración Bush hubiera cometido un error garrafal desde el punto de vista diplomático, si hubiese procedido a negociar un TLC bilateral con Panamá; al siguiente día de la visita de Moscoso a la Casa Blanca; por supuesto que los países como Chile y Singapur hubieran tomado tal acción como un desaire diplomático.
Habrá entre nuestros lectores quienes crean que nos oponemos de modo apriorístico al TLC con EU. Pues están equivocados; lo que pretendo afirmar es que Panamá aún no está preparada para negociar y aprobar tal tratado. En primera instancia, tanto la actividad agropecuaria como la industrial se encuentran en un estado deprimente. Esta última resiente el altísimo costo de la energía eléctrica, mientras que la primera aún no recibe la ayuda gubernamental adecuada.
Somos de opinión de que si se llegara a concretar un TLC con EU, entonces los supermercados panameños se verían atiborrados de carnes provenientes de las praderas de Texas; de igual manera con cereales, granos y legumbres producidos en el llamado "Cinturón del Maíz" ("Corn Belt"), y de California, respectivamente. En otros términos, la concertación de un TLC con el "Coloso del Norte", sería el principio del final de la actividad agropecuaria panameña.
Entre la "Diplomacia del Regalo" y la "Diplomacia del Dólar" existe una diferencia abismal, tanto en su contexto como en alcance y consecuencias diplomáticas y económicas. Todavía los gobernantes neoliberales panameños no logran llevar una sola dádiva a los pequeños y medianos agricultores, quienes aún se mantienen bajo el sistema de explotación de los intermediarios; la empresa privada y los bancos consideran riesgoso el otorgar créditos a los productores agropecuarios.
Panamá necesita de una revolución social sin precedentes, que el menos dé inicio a cambios en las estructuras socioeconómicas tradicionales y obsoletas impuestas por gobiernos neoliberales. Los sindicatos y empresarios deben sentarse y establecer fórmulas novísimas que transformen el sistema de calcular y aplicar los salarios mínimos y los niveles o grados en las escuelas salariales según el oficio y la preparación académica.
En Panamá estamos al borde de una depresión económica. Es necesario que la actividad sindical y los convenios colectivos sean reforzados teniendo como fundamento una plática de justicia social y de equidad. Cuando éstas y otras metas se logren, entonces podremos afirmar que Panamá está lista para participar de un TLC.
¡Ah!... y otra cosa, señora Presidenta, también sé que usted se preguntará quién se atrevió a escribir éstas líneas. Le respondo: se trata de un ciudadano de "primera categoría que también estudio en la Universidad de Tulane (University of Lousianna).