La expansión y el control de proyectos
Tenemos la capacidad y el talento. ¿Por qué entonces tanta duda? ¡Enfrentemos el reto con una actitud positiva y, sobre todo, sin complejos!
EN UN interesante artículo preparado recientemente por el periodista y amigo Franklin Castrellón titulado "Hacia la optimización del recurso geográfico", se incluye una sección titulada "Demanda de mano de obra", donde describe con bastante detalle el tipo, calidad y cantidad del personal que se necesitaría para la ejecución de la proyectada expansión del Canal de Panamá. Al final de la sección dedica un párrafo a las categorías consideradas "críticas", consideradas así "por requerir de certificación, su capacitación ser costosa y de larga duración o por haber escasez de centros de capacitación". Y añade, "se requerirán mecánicos de equipo pesado, operadores de grúa, explosivistas, soldadores, capataces, aparejadores, geólogos y supervisores y administradores de proyectos". Fue refrescante encontrar tan claramente identificados como críticos a los "administradores de proyectos", función que, según mi opinión, es probablemente una de las más críticas.
Una de las grandes preocupaciones del panameño respecto a la expansión se centra en su costo. Se asusta de solo pensar que, como ocurre con demasiada frecuencia con los megaproyectos, en el camino se pueda perder el control de la obra y que al final el costo exceda ampliamente lo estimado inicialmente, comprometiendo con ello a todo el país y su futuro. Ejemplos de este tipo de problemas se pueden encontrar fácilmente en todo el mundo y la inmensa mayoría tiene un denominador común: corrupción.
En el documento de Propuesta de Ampliación del Canal de Panamá, la ACP indica que el "costo estimado incluye contingencias suficientes para cubrir riesgos e imprevistos tales, como los que pudiesen ser causados por eventos fortuitos, cambios en el diseño, alza de precios y posibles demoras, entre otros". Asegura que "el nivel de contingencias es adecuado y suficiente para este tipo de proyecto". Y añade: "Finalmente, el estimado también incluye el efecto de la posible inflación durante el período de construcción". Esto es una excelente noticia.
En un artículo anterior, mencioné que la posibilidad de sobrecostos en cualquier proyecto se puede minimizar estudiándolo a fondo desde su fase de concepción, prediseño y diseño, analizando todos los factores que lo puedan afectar, haciendo cálculos de costos reales y rigurosos, planificando adecuadamente, ejerciendo un riguroso control de todo el proceso y manteniendo una gran transparencia de principio a fin. El contenido del documento hecho público el 24 de abril, muestra que estas condiciones se han cumplido ampliamente en las etapas de estudio y planificación.
Dicho esto, quisiera referirme a la necesidad de administradores de proyectos calificados y con experiencia durante todo el proceso de ejecución. Anticipo -y esta es una visión personal- que la ejecución de la expansión incluirá una gran cantidad de contratos parciales que avanzarán simultáneamente al ritmo que exige la totalidad del proyecto. Serán contratistas de muchas disciplinas diferentes a los cuales la ACP tendrá que controlar individual y colectivamente. Por la magnitud de la obra, lo crítico de la fecha en que debe completarse y las limitaciones de fondos impuestas por el compromiso de que el programa sea autofinanciable, no endeudar al país y mantener los aportes que actualmente se le hacen al gobierno nacional, el control de todo el proyecto deberá ser riguroso y realizado por personal experto y bien entrenado. El mensaje es claro: aquí hay una fuente de trabajo importante y bien identificada para nuestros ingenieros, técnicos y personal especializado de otras disciplinas, que, según mi opinión, deberán prepararse para calificar en la utilización de herramientas de control muy sofisticadas que no son de uso común en nuestro medio. Además de su rigurosa preparación técnica, este personal deberá ser dueño de una honradez a toda prueba y de altos valores éticos y morales, que seguramente serán puestos a prueba todos los días por los corruptos de siempre que nunca faltan donde hay dinero de por medio.
Los métodos de control de proyectos se centran en la efectiva aplicación de técnicas que tienen el propósito de integrar tres componentes claves: el objetivo del proyecto, el plan o programa de trabajo y los recursos disponibles. Buscan medir y reportar los resultados o logros conseguidos cada día, desde el principio hasta el final de la obra. En última instancia, son herramientas efectivas de control de costos. Aplicadas efectivamente, pueden avisar tempranamente si se gastará más de lo planificado, si se avanza de acuerdo a lo programado, cuanto más (o menos, si es el caso) sobre el estimado inicial costará el proyecto, y, en una fecha determinada, poder anticipar cuanto más (o menos) costará el proyecto. Utilizadas juiciosamente, son herramientas poderosas que dan excelentes beneficios: los contratistas se ven obligados a utilizar buenas prácticas gerenciales; crea lógica en el proceso de ejecución de las obras; y, avisa tempranamente si el programa se está atrasando, o si los costos se están saliendo de control. Asigna claramente dónde están las responsabilidades, y, finalmente, por ser relativamente simples de usar, sirven tanto para pequeños como grandes proyectos. Lo mejor de todo es que su utilización no implica costos adicionales ya que de cualquier forma habrá planificación, presupuestos y programación de obra. Simplemente se aprovecharía información que de todas maneras se recopila cuando se utiliza un buen sistema gerencial.
La gran ventaja de aplicar estos conceptos es que sean proyectos de total transparencia. Los expertos afirman que típicamente, los proyectos que fallan son porque han entrado en problemas desde el inicio mismo de la ejecución de la obra. Sin embargo, los responsables no se percatan hasta tarde en el proceso, cuando ya poco o nada pueden hacer para resolver el problema haciendo los ajustes necesarios para alcanzar el logro de los objetivos originales. Cuando se trata de proyectos tan complejos y con tantos componentes progresando simultáneamente como ocurriría con la expansión, el uso adecuado de estas herramientas de control, permitiría a la alta gerencia darse cuenta rápidamente de cuáles proyectos parciales no están avanzando según lo programado, y, por tanto, tomar acciones correctivas apropiadas de forma temprana.
He tomado como ejemplo los requerimientos y profundo impacto de esta función tan importante para llamar la atención de nuestros trabajadores y profesionales sobre el hecho de que, de llevarse a cabo la proyectada expansión, habría oportunidades de trabajo para disciplinas que no son de uso frecuente en nuestro medio. Advertir que es mil veces más productivo que comencemos a investigar qué nos falta para calificar al más alto nivel, en lugar de desgastarnos en discusiones estériles sobre si la mano de obra que se utilizaría durante la obra seria panameña o extranjera. Tenemos la capacidad y el talento. ¿Por qué entonces tanta duda? ¡Enfrentemos el reto que tenemos por delante con una actitud positiva y, sobre todo, sin complejos!
EN UN interesante artículo preparado recientemente por el periodista y amigo Franklin Castrellón titulado "Hacia la optimización del recurso geográfico", se incluye una sección titulada "Demanda de mano de obra", donde describe con bastante detalle el tipo, calidad y cantidad del personal que se necesitaría para la ejecución de la proyectada expansión del Canal de Panamá. Al final de la sección dedica un párrafo a las categorías consideradas "críticas", consideradas así "por requerir de certificación, su capacitación ser costosa y de larga duración o por haber escasez de centros de capacitación". Y añade, "se requerirán mecánicos de equipo pesado, operadores de grúa, explosivistas, soldadores, capataces, aparejadores, geólogos y supervisores y administradores de proyectos". Fue refrescante encontrar tan claramente identificados como críticos a los "administradores de proyectos", función que, según mi opinión, es probablemente una de las más críticas.
Una de las grandes preocupaciones del panameño respecto a la expansión se centra en su costo. Se asusta de solo pensar que, como ocurre con demasiada frecuencia con los megaproyectos, en el camino se pueda perder el control de la obra y que al final el costo exceda ampliamente lo estimado inicialmente, comprometiendo con ello a todo el país y su futuro. Ejemplos de este tipo de problemas se pueden encontrar fácilmente en todo el mundo y la inmensa mayoría tiene un denominador común: corrupción.
En el documento de Propuesta de Ampliación del Canal de Panamá, la ACP indica que el "costo estimado incluye contingencias suficientes para cubrir riesgos e imprevistos tales, como los que pudiesen ser causados por eventos fortuitos, cambios en el diseño, alza de precios y posibles demoras, entre otros". Asegura que "el nivel de contingencias es adecuado y suficiente para este tipo de proyecto". Y añade: "Finalmente, el estimado también incluye el efecto de la posible inflación durante el período de construcción". Esto es una excelente noticia.
En un artículo anterior, mencioné que la posibilidad de sobrecostos en cualquier proyecto se puede minimizar estudiándolo a fondo desde su fase de concepción, prediseño y diseño, analizando todos los factores que lo puedan afectar, haciendo cálculos de costos reales y rigurosos, planificando adecuadamente, ejerciendo un riguroso control de todo el proceso y manteniendo una gran transparencia de principio a fin. El contenido del documento hecho público el 24 de abril, muestra que estas condiciones se han cumplido ampliamente en las etapas de estudio y planificación.
Dicho esto, quisiera referirme a la necesidad de administradores de proyectos calificados y con experiencia durante todo el proceso de ejecución. Anticipo -y esta es una visión personal- que la ejecución de la expansión incluirá una gran cantidad de contratos parciales que avanzarán simultáneamente al ritmo que exige la totalidad del proyecto. Serán contratistas de muchas disciplinas diferentes a los cuales la ACP tendrá que controlar individual y colectivamente. Por la magnitud de la obra, lo crítico de la fecha en que debe completarse y las limitaciones de fondos impuestas por el compromiso de que el programa sea autofinanciable, no endeudar al país y mantener los aportes que actualmente se le hacen al gobierno nacional, el control de todo el proyecto deberá ser riguroso y realizado por personal experto y bien entrenado. El mensaje es claro: aquí hay una fuente de trabajo importante y bien identificada para nuestros ingenieros, técnicos y personal especializado de otras disciplinas, que, según mi opinión, deberán prepararse para calificar en la utilización de herramientas de control muy sofisticadas que no son de uso común en nuestro medio. Además de su rigurosa preparación técnica, este personal deberá ser dueño de una honradez a toda prueba y de altos valores éticos y morales, que seguramente serán puestos a prueba todos los días por los corruptos de siempre que nunca faltan donde hay dinero de por medio.
Los métodos de control de proyectos se centran en la efectiva aplicación de técnicas que tienen el propósito de integrar tres componentes claves: el objetivo del proyecto, el plan o programa de trabajo y los recursos disponibles. Buscan medir y reportar los resultados o logros conseguidos cada día, desde el principio hasta el final de la obra. En última instancia, son herramientas efectivas de control de costos. Aplicadas efectivamente, pueden avisar tempranamente si se gastará más de lo planificado, si se avanza de acuerdo a lo programado, cuanto más (o menos, si es el caso) sobre el estimado inicial costará el proyecto, y, en una fecha determinada, poder anticipar cuanto más (o menos) costará el proyecto. Utilizadas juiciosamente, son herramientas poderosas que dan excelentes beneficios: los contratistas se ven obligados a utilizar buenas prácticas gerenciales; crea lógica en el proceso de ejecución de las obras; y, avisa tempranamente si el programa se está atrasando, o si los costos se están saliendo de control. Asigna claramente dónde están las responsabilidades, y, finalmente, por ser relativamente simples de usar, sirven tanto para pequeños como grandes proyectos. Lo mejor de todo es que su utilización no implica costos adicionales ya que de cualquier forma habrá planificación, presupuestos y programación de obra. Simplemente se aprovecharía información que de todas maneras se recopila cuando se utiliza un buen sistema gerencial.
La gran ventaja de aplicar estos conceptos es que sean proyectos de total transparencia. Los expertos afirman que típicamente, los proyectos que fallan son porque han entrado en problemas desde el inicio mismo de la ejecución de la obra. Sin embargo, los responsables no se percatan hasta tarde en el proceso, cuando ya poco o nada pueden hacer para resolver el problema haciendo los ajustes necesarios para alcanzar el logro de los objetivos originales. Cuando se trata de proyectos tan complejos y con tantos componentes progresando simultáneamente como ocurriría con la expansión, el uso adecuado de estas herramientas de control, permitiría a la alta gerencia darse cuenta rápidamente de cuáles proyectos parciales no están avanzando según lo programado, y, por tanto, tomar acciones correctivas apropiadas de forma temprana.
He tomado como ejemplo los requerimientos y profundo impacto de esta función tan importante para llamar la atención de nuestros trabajadores y profesionales sobre el hecho de que, de llevarse a cabo la proyectada expansión, habría oportunidades de trabajo para disciplinas que no son de uso frecuente en nuestro medio. Advertir que es mil veces más productivo que comencemos a investigar qué nos falta para calificar al más alto nivel, en lugar de desgastarnos en discusiones estériles sobre si la mano de obra que se utilizaría durante la obra seria panameña o extranjera. Tenemos la capacidad y el talento. ¿Por qué entonces tanta duda? ¡Enfrentemos el reto que tenemos por delante con una actitud positiva y, sobre todo, sin complejos!