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"La Fula de Parque Lefevre": una arnulfista de pura cepa


Mi abuela Luisa, la "Fula de Parque Lefevre", fue una arnulfista de pura cepa. Militó gran parte de los 87 años que Dios le permitió vivir en las huestes panameñistas. Nunca pidió ni ocupó un puesto público. Su satisfacción era ver ganar al "Dóctor", como decía ella, pero cuando perdía o le robaban las elecciones había que correr con ella para el hospital.
Vivía la política intensamente. Esa era su pasión. Desde muy joven fue una seguidora del Dr. Arnulfo Arias Madrid. Lo acompañó en sus mítines, marchas, triunfos y era víctima de la represión cada vez que lo derrocaban.
La "Fula de Parque Lefevre", como le conocen todos los viejos y los nuevos arnulfistas, para cada campaña política llenaba su casa con la bandera de las culebritas, antiguo símbolo del Partido Panameñista y ponía retratos del Dr. Arias en cada esquina de su casa.
Prestaba su residencia en Panamá Viejo para las reuniones clandestinas del partido cuando eran perseguidos, antes y después del golpe militar de 1968.
Fue víctima de la represión y nunca salió a denunciarlo ni a hacer publicidad de eso. "La Fula de Parque Lefevre" fue vejada y su casa fue apedreada e incendiada cuando el Dr. Arnulfo Arias fue derrocado en 1951 y en 1968 durante el Golpe Militar.
Horas después del golpe, la residencia de la "Fula de Parque Lefevre" fue tomada por los militares y durante los días subsiguientes a los hechos, era vigilada de cerca.
Nunca tuvo miedo ni salió huyendo del país, a pesar de que la asediaban y molestaban. Al poco tiempo, continuó celebrando reuniones clandestinas de los panameñistas en su residencia.
Con más de 70 años de edad, la campaña política de 1984 la vivió con entusiasmo acompañando al Dr. Arias a sus giras a Boquete, Penonomé y Antón. Caminó toda la marcha del cierre de campaña que recorrió la Avenida Central hasta el Parque de la Independencia en La Catedral.
La muerte del Dr. Arias la sorprendió por completo. La "Fula de Parque Lefevre" cae en el hospital enferma, más por las tristeza que por enfermedad. Aunque los doctores le recomiendan reposo, ella participa en el entierro del Dr. Arias.
Es una de las primeras en inscribirse en el nuevo Partido Arnulfista, que se funda en 1991 y a pesar de que cada año su salud empeoraba, tenía un riñón menos y estaba casi ciega, la "Fula de Parque Lefevre" participó y vivió intensamente las elecciones de 1994, el referéndum de 1998 y las elecciones del 2 de mayo de 1999.
En el cierre de campaña de 1994, mientras daba cobertura como periodista al evento, me sorprendí cuando entre las personas ubicadas cerca de la tarima en la Plaza 5 de Mayo, observé a mi abuela acompañada de un nieto de 12 años. Al parecer, sin permiso de la familia, había asistido a la concentración.
Le entristeció mucho la derrota de Mireya Moscoso en 1994 y como buena arnulfista siempre respondía a sus adversarios cuando perdía su partido: "Volveremos".
Para el 30 de agosto de 1998, fecha en que se celebró el referéndum sobre la reelección, desde muy temprano se vistió con su traje blanco adornado con los colores del partido arnulfista y fue a ejercer su voto. Se molestó mucho porque no aparecía en el listado oficial y entonces pidió que la buscaran en los libros del partido de la "culebrita", petición que causó mucha gracia entre los funcionarios del Tribunal Electoral.
Para la campaña de 1999 acompañó a Mireya Moscoso en varias giras, principalmente a la de Pacora cuando anunció su nómina presidencial.
Meses antes de las elecciones, la salud de "La Fula de Parque Lefevre" sufre una recaída tan fuerte que los médicos ya casi no le daban esperanza de vida. Pero se recuperó y dijo una frase célebre: " No moriré hasta cuando vea a Mireya en la Presidencia".
"La Fula de Parque Lefevre" cumplió su palabra: vivió el triunfo de Mireya y su toma de posesión. Murió el 27 de noviembre pasado, a la edad de 87 años.
No tuvo riquezas, pero Dios la bendijo con una prole inmensa puesto que entre todos sus hijos: Zobeida, Amanda, Eneldina, Jorge, José, Malvina Mary, Arturo y Luis le dieron, entre nietos y biznietos, a más de 125 jóvenes que hoy son el futuro de la familia. Pocos han seguido en la política, a excepción de un nieto que ya es suplente a legislador en el 8-9.
Este artículo es una deuda con mi abuela, puesto que siempre he contado sus anéctodas políticas en el trabajo y mis compañeros me decían :¡Carlos, tú tienes que escribir un reportaje sobre tu abuela, la arnulfista! Perdóname abuela por no haberlo hecho antes, y... ¡Hasta el luego!.

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