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La imagen de Panamá


La edición de El Panamá América, del domingo 8 de octubre de 2000, la hallé sumamente interesante porque cubrió una serie de asuntos que son de gran importancia para el país ahora y en el futuro previsible. Comenzando con El Pulso de Panamá que trató de manera sucinta, pero profunda, los problemas relativos al asilo de Montesinos, el pedido de ayuda a EE.UU. para que el GAFI nos excluyera de su lista negra, y el engaño referente a la limpieza de los polígonos de tiro que EE.UU. alega que cumplió hasta donde fuera viable.
También aparece un escrito intitulado "Amenazas al Negocio Naviero en Panamá" que debe ser analizado concienzudamente por nuestra Autoridad Marítima. Igual, me llamó la atención el artículo del arquitecto Ricardo Bermúdez D., en el que sugiere que el sector del Alto Chagres se presta para "la construcción de una represa secundaria para generar un embalse de área pequeña, pero de considerable profundidad, y que permitiría adicionar por lo menos 12 millones de pies cúbicos más a la capacidad de almacenaje hídrico que Gatún y Alajuela ofrecen hoy." El arquitecto Bermúdez opina que la multimillonaria inversión en un tercer juego de esclusas para el canal es "decisión temeraria e innecesariamente apresurada".
Yo me he preguntado por mucho tiempo si debemos utilizar más de 32 kilómetros cuadrados de nuestra tierra para servir al mundo a través del canal. Y como bien me ha expresado un respetado intelectual, "Cuándo será nuestro primer objetivo que el canal sirva a Panamá y a los panameños". De ahí mi interés por el artículo de Bermúdez.
He dejado de último el artículo de primera plana, suscrito por Henry Raymont, en el que informa que Monseñor Rómulo Emiliani está advirtiendo en EE.UU. que Panamá hace muy poco para resolver el drama de Darién y que "quien pronto controlará Darién será el narcotráfico, a menos que las autoridades refuercen la frontera".
De más está decir que Monseñor Emiliani cuenta con el respeto y el cariño de la mayoría de los panameños. No obstante, creo que es imperativo señalar que los problemas tipo Montesinos, lista negra del GAFI e inclusive, aunque parezca mentira, polígonos de tiro "dizque" limpiados "en lo viable", están ocasionando un deterioro de la imagen -no del gobierno- sino de nuestra querida Panamá.
A lo anterior se agrega el hecho de que se nos acusa de ser "vía de paso" del contrabando de drogas y armas hacia Colombia, como si nuestro país se prestara para esto. Pero creo que hay una necesidad imperativa que se desmenucen y aclaren las declaraciones que se le atribuyen a Monseñor Emiliani. Según el respetado prelado "...es mayormente culpa de Panamá" no asignar las partidas de un proyecto de más de 80 millones de dólares para el Darién. A mí, dentro de mi imperfección, me molesta pensar que las mentadas declaraciones se usen para menoscabar la imagen de Panamá. ¿No será que hay una eminencia gris que presiona para que se autoricen "Fuerzas Visitantes" de EE.UU.?
Los panameños no queremos el tráfico de drogas. ¿Se supone entonces que dediquemos nuestros "enormes" recursos económicos para solucionar un problema cuya raíz se encuentra, sin lugar a dudas, en el excesivo consumo de drogas en EE.UU.? Estas y muchas otras interrogantes saltan a mi mente. Tendrá que ser en otras ocasiones que podremos explicitarlas. Por ahora, exhorto a que todos analicemos y demos seguimiento a todos los problemas citados. Estoy seguro que la solución de ellos comienza por la férrea unidad de los panameños, por Panamá, y nada más.

101 años de Panamá América

 
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