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La institucionalidad desfasada


Pobreza e institucionalidad desfasada, amenazan con sumergir al país en una eventual crisis de legitimidad social y política. La clase política del país no quiere entender que la institucionalidad jurídico-política requiere de ajustes radicales y que el abordaje del tema de la pobreza y la miseria, que afecta a miles de panameños, debe dejar a un lado el discurso demagógico y manipulador y pasar al terreno de las relaciones concretas.
Dicho de otra forma, el sistema político panameño, esencialmente partidocrático, ha devenido sectario y antidemocrático. Lo peor, nuestra clase política se ha vuelto mercenaria, oportunista y esencialmente prebendal.
Antonio Gramcis, decía que los partidos, teóricamente constituyen el ideal de lo que debe ser el Estado y la sociedad.
En el evento de que fuera así, no cabe dudas, de que la clase política panameña del país, desideologizada, está llevando a la República al caos y al desorden. Es muy serio que sea la Asamblea Legislativa, supuestamente, el Organo de la representación popular, que registre el más alto grado de desprestigio.
La percepción que tiene el pueblo panameño de este Organo del Estado, es fatal, constituye una carga pesada, desde el punto de vista financiero y moral. Pero si por el lado de la Asamblea Legislativa se tiene tal percepción, por el lado del Ejecutivo, las cosas no andan bien. Las incoherencias estan a la visa. Sus dignatarios a menudo se contradicen.
Lo anterior da cuenta de que estamos ante un gobierno que no tiene una estrategia claramente definida y cunde la improvisación y el espontaneismo de sus Ministros y asesores.
Las relaciones institucionales y particularmente las correspondientes a los Organos políticos del Estado, están entrelazadas fundamentalmente por mediaciones prebendales, que en nada tienen que ver con la suerte del país y de sus habitantes.
Igualmente, en un plano mucho más estructural, si bien el sector económico hegemónico en la economía nacional, lo sigue siendo el que se articula a las finanzas, seguros y gran comercio importador, a nivel político, su hegemonía en el Estado se ha visto un tanto afectada, por los ingredientes neopolutistas que provee la administración de la Sra. Mireya Moscoso.
Pudiéramos afirmar, sin ser alarmistas, que la situación actual del país, prefigura un escenario de incertidumbre y zozobras, propicio para cuatro "asaltante de camino y especuladores de bolsas y finanzas" se le ocurra sacarle provecho. No perdamos de vista, que en esto el capital bursátil es muy ingenioso.
Algunos teóricos del estudio del tema de la crisis en sus diversas modalidades, señalan que estas suelen ser positivas o negativas.
Me inclino a pensar que se abren perspectivas para el diseño de nuevos correlatos políticos-institucionales.
Más temprano que tarde, deberán aparecer los sujetos que levanten, sin demagogia, las banderas de tal empeño redemocratizador de las instituciones nacionales.
Finalmente, aprovechamos para recordarle al actual gobierno que está pendiente su promesa de campaña electoral dirigida a integrar una comisión que se encargará de elaborar el anteproyecto de una nueva Constitución Nacional.
Ojalá no ocurra lo mismo con la promesa de la eliminación de las partidas circuitales.

101 años de Panamá América

 
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