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La labor de Silvia Quezada Camberos


Atendiendo una invitación especial del ingeniero Abdiel Morán, Cónsul en Guadalajara, México, recientemente nos visitó en esta altiva comunidad penonomeña, la distinguida mexicana Silvia Quezada Camberos, autora de nueve libros y quien ejerce como educadora la Cátedra de Literatura Mexicana Contemporánea en el Departamento de Letras de la Universidad de Guadalajara y Directora de la Casa Museo de José López Portillo y Rojas del lugar.
Previo entendimiento con las autoridades de la Universidad de Guadalajara, durante esta visita a nuestro país, la narradora mexicana pudo recorrer tres provincias de la República: Coclé, Panamá y Chiriquí, logrando realizar un trabajo cultural que incluía conferencias relacionadas con la Literatura de Jalisco, en nuestras universidades, así como presentaciones de obra personal, encuentros e intercambios académicos y museológicos en las áreas profesionales de su competencia. Según nos cuenta Silvia, su interés por visitar a Panamá se originó de una simple curiosidad como lectora.
En su rol como profesora universitaria le preocupaba en México saber de cuatro o cinco nombres de cada país latinoamericano para observar así las tendencias literarias, escogiendo como su preferencia en esa ocasión, a Panamá.
Nos manifiesta que antes de su arribo a Panamá no le fue fácil localizar en las páginas de Internet, obras literarias panameñas, excepto un listado de autores que se enfoca a la nota biográfica, olvidando la reproducción de los textos; por eso durante en nuestro país, en las inmediaciones del Centenario de la República, pudo contactar a algunos escritores panameños indicándoles que como investigadora mexicana se encontraba reuniendo material bibliográfico para una primera aproximación, con el deseo de ofrecer a principio de 2003 un par de conferencias en la ciudad de Guadalajara que propaguen a los autores literarios de Panamá en un intento de ofrecer algo más que un listado de títulos de libros y autores.
El deseo por compartir e intercambiar experiencias literarias en Panamá, llevó a Silvia Quezada a visitar las universidades del Trabajo y de la Tercera Edad en Penonomé, la Universidad Nacional de Chiriquí (UNACHI), Cartago en David y Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (ULACIT) en la ciudad de Panamá, donde impartió las conferencias "Jalisco en las letras" y "La vida literaria en Guadalajara".
Nos dice Silvia que Panamá no ha conseguido ser un referente para los lectores en México, a pesar de los muchos artistas que genera.
En ese sentido, fallan las editoras o la distribución; el hecho es que los escritores panameños son reconocibles sólo para los especialistas, quienes han leído algunos textos de Gil Blas Tejeira y Rogelio Sinán, y de forma más reciente (sobre todo por sus viajes a México) Enrique Jaramillo Levi y Dimas Lidio Pittí. En la música popular identificamos a Rubén Blades, por ser quien ha recogido la sicología del panameño de una manera sencilla de expresar.
Gris de Lluvia, el libro de cuentos de su más reciente producción, incluye una serie de relatos breves de tono confesional que fue ampliamente presentado y divulgado en esta abultada gira de Silvia en Panamá como un lazo blanco de amistad con nuestro pueblo.
De regreso a su patria, llevó consigo la nómina de autores como: Gil Blas Tejeira, Rogelio Sinán, Pedro Rivera, Mariafeli Domínguez, Héctor Conte Bermúdez, Porfirio Salazar, Enrique Jaramillo Levi, Dimas Lidio Pittí, Isis Tejeira, Olmedo Domingo O., Oneida de Solanilla, Carlos Winter, Rodrigo Miró, entre otros.
En los museos de los Hermanos Arias Madrid, el sitio arqueológico El Caño, Barriles y el Proyecto Bugaba de Chiriquí, entre otros, Silvia logró sostener algunas charlas de intercambio con sus directores en torno a las últimas tendencias de la museografía y la museología, apreciando las riquezas antropológicas y artesanal de la cultura coclesana y chiricana.
De esta manera la insigne narradora mexicana, Silvia Quezada Camberos se despidió, manifestándonos que las distinciones son siempre en su naturaleza primera, signos de fraternidad.
Se tiende un puente, un lazo blanco de amistad con un pueblo y en ese contexto, sintió que el ser distinguida como huésped de honor por el Municipio y otorgarle la llave de la ciudad por la Alcaldía de Penonomé, era recibir una muestra de afecto para México, la que recibió con humildad y vocación de intercambio para el futuro.

101 años de Panamá América

 
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