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La ley sobre medicamentos


Mientras los comerciantes locales y las transnacionales establecen las reglas del mercado en la comercialización de los medicamentos, la Caja de Seguro Social (CSS) y el Ministerio de Salud (MINSA), están impedidos para realizar las compras internacionales que necesita la población nacional para asegurar medicamentos seguros, de calidad y oportunos a sus pacientes.

La crisis de desabastecimiento, costo onerosos y el ingreso de medicamentos que no cumplen con regulaciones locales, son producto, en su mayoría, de las facilidades que poco a poco las autoridades de salud están brindando a los comerciantes, por medio  decretos ejecutivos, que han modificados una serie de artículos de la Ley 1 de medicamentos, que establecen nuevas normas adecuadas a los apetitos comerciales de algunas farmacéuticas internacionales y comerciantes locales, que no cesan en secar las arcas económicas de nuestro sistema de salud, principalmente en la CSS.

La población debe saber que la única forma legal de que el sistema de salud público pueda obtener permiso del Órgano Ejecutivo y comprar en forma directa internacionalmente medicamentos para los pacientes, es que caiga un meteorito en Panamá, y sólo durante el periodo de crisis sanitaria, inmediatamente, los comerciantes puedan suplir los medicamentos, sin importar los precios. La CSS no tiene otra alternativa legal que comprar a precios onerosos.

Durante los siete años que tiene la Ley No. 1, que regula la compras de los medicamentos, ha recibido no menos de siete modificaciones en varios de sus artículos relacionados con la flexibilidad para obtener registros sanitarios y de oferentes por los comerciantes y ninguna modificación oficial para mejorar la forma de adquisición directa internacional de las medicinas para los pacientes, quienes todos los años estamos con la misma necesidad de contar con productos médicos oportunamente, de buena calidad y a buenos precios, por toda la distorsión comercial que vivimos.

Hoy día los pacientes crónicos estamos en la mano de Dios, pues los proveedores locales y farmacéuticas internacionales, venden a los precios que mejor les conviene, entregan cuando quieren, tiene los registros sanitarios como ellos de sean y no hay quién los vigile.

Algunos panameños piensan que la seguridad, el trabajo y la comida son las prioridades. Para nosotros, sin embargo, sin salud de nada servirá el dinero que ganaremos luego de años de educación, de vivir seguros y tener trabajo digno.

101 años de Panamá América

 
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