La Maldición de Sísifo y la República
La Maldición de Sísifo trata sobre un personaje de la mitología griega forzado a llevar una pesada roca desde el abismo del monte, tirarla y repetir continuamente el esfuerzo porque la roca volvía al abismo cada vez que se aproximaba a la culminación del trayecto. Esta fue la comparación que hizo la Iglesia Católica al destino de Panamá y los panameños en una edición de su periódico "Panorama Católico" posterior a la invasión de Panamá, el 20 de diciembre de 1989, paradójicamente llamada "Causa Justa". Y es que esta parece ser la suerte que vivimos los panameños, siempre cargamos con la roca del sometimiento a cuestas.
El estancamiento económico que vive el promedio de las familias panameñas, indica que la urgencia por procurarse una mejor suerte es lo imperante. No se trata de partidos políticos, ni de principios ideológicos. Las universidades están abarrotadas, sobre todo, de mujeres que tienen la responsabilidad de hijos que mantener sin que se vea un aliciente futuro, y de jóvenes que deben decidir entre las carreras accesibles a su bolsillo y la poca posibilidad de contar con una fuente de ingreso económico expectante al finalizar. Todas estas realidades apuntan a que la sociedad panameña se decida por la propuesta de la ampliación del Canal sugerida por la ACP. La pregunta del millón es ¿por qué hay tanta oposición?
Haciendo un ejercicio didáctico para deducir la veracidad de esta comparación de la maldición mitológica griega donde Sísifo hace circular su piedra una y otra vez, arriba y abajo, en un movimiento sin principio ni fin, recordemos que en la década del 70, se hicieron grandes promesas e inversiones de cara a los embalses y las hidroeléctricas, que sacarían al panameño de esa posición de país del tercer mundo; ya Panamá entraría a ser país en vías de desarrollo. Sería tan buena esta inversión, que incluso, Panamá vendería electricidad a Centroamérica.
De todo lo anterior, tenemos efectivamente las hidroeléctricas y las deudas, con la consecuente electricidad tan cara que podemos comprarle electricidad a Centroamérica; el Canal de Panamá es nuestro desde hace 6 años; hemos tenido los presidentes que hicieron aquellas promesas; sin embargo, el pueblo en su mayoría vive una carrera acelerada hacia la pobreza, con las constantes alzas en el combustible, electricidad, canasta básica familiar y, por consecuencia, en sus necesidades en general. Panamá no produce petróleo, pero tiene pozos de riqueza que no hay en Centroamérica como: una Zona Libre, Centro Bancario Internacional, puertos de gran calado, Canal de Panamá y no salimos de ser país tercermundista, o sea país rico con mucha gente empobrecida.
Si la roca de Sísifo se saliera de su recorrido, los condenados volveríamos al movimiento rectilíneo de la humanidad, donde podemos descansar en la igualdad, solidaridad, justicia, honestidad y respeto. ¿Quién es ese líder nacional, que cambiará el rumbo de este círculo infernal mitológico en el que nos vemos sumidos los panameños? De verdad que no es la Ampliación del Canal de Panamá, ni la Zona Libre de Colón, ni los mega puertos, ni los oleoductos, ni las refinerías. ¿Tendrán que resucitar Omar Torrijos o Arnulfo Arias? El panameño común ya no cree en nada, ni en nadie. De esa maldición de Sísifo, contra la que los que verdaderamente amamos a Panamá, tratamos de levantar trabajosamente sus frágiles fronteras; para acabarla necesitamos que el gobierno, más que palabras bonitas, explique en qué y cómo se utilizarán los dineros provenientes del Canal y que éstos satisfagan las múltiples necesidades, sobre todo en los reglones de educación, salud y vías de comunicación en las áreas de difícil acceso. Esta es la oportunidad que tiene el presente gobierno para erguirse sobre las cenizas del pasado oscuro, sin rejuegos, ni palabras bonitas, con verdades creíbles para los que hemos vivimos nuestra historia.
La comunicación es un arte y es vida. Mantenga un diálogo permanente con Dios, con usted mismo y con los demás. Deje ya de vivir una vida triste y solitaria. El Señor no lo creó para eso. No olvide que dondequiera que vaya, en cualquier momento o circunstancia, el Señor está con usted. Puede entrar en diálogo con Él mientras camina, maneja su automóvil, espera el autobús o aguarda a alguna persona. Dentro de su alma está el Señor y si usted entra en diálogo con Él cada vez que tiene oportunidad, se va a sentir mucho mejor.
¡Venza la soledad; cultive y valore la comunicación! Sonría siempre pensando que Dios lo ama y con Él usted puede lograr lo que quiera, por con Él, usted es ¡Invencible!
Se estima que el 10% de la población de un país presenta alguna discapacidad, lo que en Panamá significaría unas 300 mil personas.
El estancamiento económico que vive el promedio de las familias panameñas, indica que la urgencia por procurarse una mejor suerte es lo imperante. No se trata de partidos políticos, ni de principios ideológicos. Las universidades están abarrotadas, sobre todo, de mujeres que tienen la responsabilidad de hijos que mantener sin que se vea un aliciente futuro, y de jóvenes que deben decidir entre las carreras accesibles a su bolsillo y la poca posibilidad de contar con una fuente de ingreso económico expectante al finalizar. Todas estas realidades apuntan a que la sociedad panameña se decida por la propuesta de la ampliación del Canal sugerida por la ACP. La pregunta del millón es ¿por qué hay tanta oposición?
Haciendo un ejercicio didáctico para deducir la veracidad de esta comparación de la maldición mitológica griega donde Sísifo hace circular su piedra una y otra vez, arriba y abajo, en un movimiento sin principio ni fin, recordemos que en la década del 70, se hicieron grandes promesas e inversiones de cara a los embalses y las hidroeléctricas, que sacarían al panameño de esa posición de país del tercer mundo; ya Panamá entraría a ser país en vías de desarrollo. Sería tan buena esta inversión, que incluso, Panamá vendería electricidad a Centroamérica.
De todo lo anterior, tenemos efectivamente las hidroeléctricas y las deudas, con la consecuente electricidad tan cara que podemos comprarle electricidad a Centroamérica; el Canal de Panamá es nuestro desde hace 6 años; hemos tenido los presidentes que hicieron aquellas promesas; sin embargo, el pueblo en su mayoría vive una carrera acelerada hacia la pobreza, con las constantes alzas en el combustible, electricidad, canasta básica familiar y, por consecuencia, en sus necesidades en general. Panamá no produce petróleo, pero tiene pozos de riqueza que no hay en Centroamérica como: una Zona Libre, Centro Bancario Internacional, puertos de gran calado, Canal de Panamá y no salimos de ser país tercermundista, o sea país rico con mucha gente empobrecida.
Si la roca de Sísifo se saliera de su recorrido, los condenados volveríamos al movimiento rectilíneo de la humanidad, donde podemos descansar en la igualdad, solidaridad, justicia, honestidad y respeto. ¿Quién es ese líder nacional, que cambiará el rumbo de este círculo infernal mitológico en el que nos vemos sumidos los panameños? De verdad que no es la Ampliación del Canal de Panamá, ni la Zona Libre de Colón, ni los mega puertos, ni los oleoductos, ni las refinerías. ¿Tendrán que resucitar Omar Torrijos o Arnulfo Arias? El panameño común ya no cree en nada, ni en nadie. De esa maldición de Sísifo, contra la que los que verdaderamente amamos a Panamá, tratamos de levantar trabajosamente sus frágiles fronteras; para acabarla necesitamos que el gobierno, más que palabras bonitas, explique en qué y cómo se utilizarán los dineros provenientes del Canal y que éstos satisfagan las múltiples necesidades, sobre todo en los reglones de educación, salud y vías de comunicación en las áreas de difícil acceso. Esta es la oportunidad que tiene el presente gobierno para erguirse sobre las cenizas del pasado oscuro, sin rejuegos, ni palabras bonitas, con verdades creíbles para los que hemos vivimos nuestra historia.
La comunicación es un arte y es vida. Mantenga un diálogo permanente con Dios, con usted mismo y con los demás. Deje ya de vivir una vida triste y solitaria. El Señor no lo creó para eso. No olvide que dondequiera que vaya, en cualquier momento o circunstancia, el Señor está con usted. Puede entrar en diálogo con Él mientras camina, maneja su automóvil, espera el autobús o aguarda a alguna persona. Dentro de su alma está el Señor y si usted entra en diálogo con Él cada vez que tiene oportunidad, se va a sentir mucho mejor.
¡Venza la soledad; cultive y valore la comunicación! Sonría siempre pensando que Dios lo ama y con Él usted puede lograr lo que quiera, por con Él, usted es ¡Invencible!
Se estima que el 10% de la población de un país presenta alguna discapacidad, lo que en Panamá significaría unas 300 mil personas.