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La migración en Panamá como destino final
El crecimiento económico que ha demostrado tener el país, que repercute en oportunidades de desarrollo y de crecimiento, sumado a que se trata de un país de habla hispana dolarizado, que tiene buenos niveles de seguridad y cumplimiento de normas, sistemas y procesos, son algunos de los factores, que impactan en las personas para dar el gran paso de dejar su país de origen.
Aleyris Acosta/opinion@epasa.com/ - Publicado:
La migración en Panamá como destino final
No se trata solo de un cambio de país, se trata de un cambio radical de vida, que además afecta a un país. En los últimos seis años, Panamá se ha convertido en el destino preferido para emigrar y establecerse, de hombres y mujeres de diversas nacionalidades. El crecimiento económico que ha demostrado tener el país, que repercute en oportunidades de desarrollo y de crecimiento, sumado a que se trata de un país de habla hispana dolarizado, que tiene buenos niveles de seguridad y cumplimiento de normas, sistemas y procesos, son algunos de los factores, que impactan en las personas para dar el gran paso de dejar su país de origen. Los motivos por los que se toma la decisión de emigrar son muy personales y responden a diferentes razones: problemas relacionados con la gestión de gobierno en el país de origen, descontento al vivir en países con monedas débiles, sensación de tener pocas posibilidades para mejorar la calidad de vida; también puede resultar de oportunidades de empleo en las que el recurso humano es transferido, producto de la apertura de una nueva sede o empresa.La realidad es que, sea cual fuere la razón, cada año sigue aumentando la cantidad de inmigrantes quienes han decidido hacer de Panamá su país de residencia y su lugar para vivir, a pesar de que existen otros países de Latinoamérica, en los que los trámites y procesos migratorios resultan no solo más sencillos, sino considerablemente más económicos.Los inmigrantes son protagonistas de cada una de sus historias, y ciertamente se trata de una decisión que cambia y afecta por completo su vida, pero también impacta y cambia la vida y la historia de un país. De acuerdo con cifras ofrecidas por el Servicio Nacional de Migración de Panamá, desde el año 2010 hasta el 2013, Colombia permaneció en el primer lugar, como el país con mayor cantidad de inmigrantes con permisos de residencia en Panamá; Venezuela se encontró en el segundo lugar en el mismo período, y la posición número tres varió entre Estados Unidos, China y República Dominicana. Para 2014, 2015 y lo que va de 2016, Venezuela pasó a ser el país en el primer lugar con la mayor cantidad de inmigrantes con permisos de residencia. Colombia ocupa el segundo lugar, variando la tercera posición entre España, República Dominicana e Italia.La ola de inmigrantes ha traído a Panamá consecuencias tanto positivas como negativas. Dentro de los efectos negativos se encuentra el aumento del desempleo que pasó de estar de 4.1% en 2014 a 4.8% para finales de 2015, y ha ocasionado el aumento de los precios de algunos productos y servicios, siendo el más notorio el rubro de bienes y raíces. Sin embargo, el crecimiento de la economía a través del fortalecimiento del PIB, la generación de nuevas fuentes de empleo gracias a nuevos inversionistas y empresarios, y la creación de una sociedad multicultural, son algunos de los aspectos positivos que ha tenido la inmigración a Panamá. Cada ser humano lleva consigo historias, costumbres, culturas y experiencias únicas, que trascienden desde el momento en el que se decide tomar un avión sin retorno, y se convierten automáticamente en embajadores de cada uno de sus países. ¿Por qué? Es simple, son los responsables de dejar en alto esa idiosincrasia que los hace únicos, pero con responsabilidad y siempre bajo los parámetros de respeto y tolerancia, más que un derecho es un deber que tienen con el país y con la sociedad. También son los encargados de aprender y vivir la cultura, tradiciones y costumbres de Panamá, que se ha encargado de recibir con los brazos abiertos a estas olas de inmigrantes que llegan año a año. Si bien es cierto que en un inicio la inmigración representa un nuevo comienzo y un camino difícil, también se trata de conectarse y amar un nuevo hogar. Ser inmigrante no es tarea sencilla. Hay millones de historias que nacen cada día con un simple: 'he decidido dejar mi país', miles resultan en: 'he decidido irme a vivir a Panamá'. Se trata de dejar atrás familia, amigos, costumbres y raíces; se trata de convertir la vida en un nuevo comienzo diario; se trata de aprender a ser más humildes, a valorar las pequeñas cosas y a disfrutar la verdadera esencia de cada momento; se trata de que la persona que emigre busque cultivar un nuevo ser con visión, con sed de emprender, de mejorar y de ayudar a otros.No todas las historias de inmigrantes son felices, muchas de ellas no tienen éxito, pero también forma parte del aprendizaje saber recopilar de los intentos fallidos, para corregir y seguir adelante, porque ser inmigrante para mí es simplemente ser valiente. Estudiante de Maestría en Gerencia Estratégica de la UIP.