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La nueva Ciudad


No es una preocupación nueva, pero es encomiable la atención que ahora se le presta a los tranques vehiculares, sobre todo porque la Ciudad de Panamá dejó de ser, desde hace ya muchos años, el pueblito o el pueblón, para asumir características de gran ciudad.

Y hay varias realidades que contribuyen a ello: la capacidad adquisitiva de la población ha inundado de autos las avenidas y a nadie se le puede prohibir comprar uno; el que las calles y avenidas sigan siendo las mismas, y el que las autoridades hayan dejado de aplicar dos medidas impostergables: ampliar las calles y avenidas y construir estacionamientos públicos.

Avenidas como la Ricardo J. Alfaro que algunos criticaron al principio por considerarla demasiado grande para aquellos tiempos, hoy se ha quedado pequeña. ¿Qué sería hoy la ciudad sin una avenida como esa?, sin embargo ya, la popular “Tumba Muerto” requiere de nuevas calzadas.

El progreso empuja, y las arterias necesitan ensancharse. Pasa con los corredores y es lo que ha demostrado la Cinta Costera. Cuando se trata de uno o dos carriles los distintos destinos de los conductores convergen en una sola vía, como sucede hoy con el Corredor Sur, pero cuando se crean tres y cuatro carriles el tráfico también se desahoga.

Otra medida complementaria, pero decisiva. Los tranques se forman con mayor aglomeración en los cruces, lo que requiere que se levante la vía o se construyan pasos bajos. Es hora de planificar en ese sentido. O ejecutar lo ya convenido y desde hace décadas.

101 años de Panamá América

 
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