La pobreza en el mundo
Existen temas de los que no queremos hablar ni escuchar o son tocados tangencial y demagógicamente; uno de ellos es la pobreza que es, hoy por hoy, el principal problema mundial de países en desarrollo, subdesarrollados y desarrollados. Produce hilaridad escuchar a ciertos candidatos prometer acabar con la pobreza como si hubiera dejado de ser un problema complejo. Sin embargo, invierten millones en una campaña política sin pensar en las necesidades de su pueblo y cuánto se hubiese solucionado con ese dinero.
Muchas veces, para los que ostentan el poder económico, la pobreza no pasa de ser un número en índices que suben y bajan, y en las posibles formas de crear empleos. A pesar de esto, diremos que la pobreza es una realidad que sólo quien la vive la comprende y busca fórmulas para encontrar solución. Aquellos que dicen que la combatirán lo hacen fríamente, sin emoción, sin interés y es por esto que aún podemos utilizar la frase de la UNICEF: “La mayor parte de los niños son pobres y la mayor parte de los pobres son niños.
La pobreza no se limita a la falta de empleos, y la solución a la creación de los mismos. Falta educación para que ese ciudadano o esa ciudadana se motive en mejorar cada vez más y eliminar el conformismo de vivir así el resto de la vida porque nacieron pobres y morirán en la misma forma. Falta educación correcta para que esa gente mejore sus conocimientos y tenga acceso a los poderes que terminarán en manos de una elite que es la única que se educa. Hay que facilitarle vivienda, salud y, sobre todo, incentivos para que ellos mismos busquen su manera de vivir y no con paternalismo, para que tengan oportunidades que ellos mismos aprovechen para vivir dignamente. Cuando terminemos con la iniquidad, habremos combatido la pobreza.
¿Qué es la pobreza y cómo la siente cada uno? Puede ser la falta de todo o puede ser la insatisfacción por no tenerlo todo. Puede ser física, moral, emocional, de salud y de aprendizaje; pobres en fe, en madurez, en energía. Si así lo vemos, dentro de una pobreza existe una riqueza, ya que el pobre en dinero puede ser rico en esperanzas y en salud. Los viejos creemos haber empobrecido porque perdemos parte del poder que teníamos; sin embargo somos ricos en experiencia y eso afianza nuestra posición en la vida que debemos aprovechar para seguir adelante y sentirnos útiles.
Pareciera que los políticos y economistas no han encontrado solución a esa pobreza física; pareciera que para ellos fuera sólo tema de campaña electoral y lo primero que prometen es crear empleos y no tienen idea de cómo hacerlo. Ni siquiera son capaces de presentar un plan serio en la transformación educativa que es lo principal para salir de la pobreza; no tienen planes de trabajo dirigido y no protegido para dar oportunidades de salir de la pobreza. Nuestros campesinos viven en la pobreza, los indios viven en la pobreza; los niños y las mujeres viven en la pobreza. Pero, llegará el día en que explotará y se reventará la soga de tanto estirarla, vendrá la violencia social y los gobernantes pensarán que es mala suerte tocarle a ellos ese problema que es antiguo y que también va ligado a la corrupción de nuestra sociedad completa, porque no sólo pertenece al gobierno sino también a la empresa privada y a la sociedad en general.
Cuando comprendamos lo que es realmente pobreza y nos hagamos conscientes del peligro en que estamos si no la solucionamos, habremos avanzado realmente en su terminación; y es justo que pensemos en que si hoy tenemos algo, tal vez no lo tendremos más tarde y redundará en nuestro perjuicio. Ojalá pensemos seriamente en los demás, en las necesidades elementales que no pueden solventar muchos y que otros despilfarran innecesariamente. Mientras tengamos pobreza, no saldremos del subdesarrollo.
Muchas veces, para los que ostentan el poder económico, la pobreza no pasa de ser un número en índices que suben y bajan, y en las posibles formas de crear empleos. A pesar de esto, diremos que la pobreza es una realidad que sólo quien la vive la comprende y busca fórmulas para encontrar solución. Aquellos que dicen que la combatirán lo hacen fríamente, sin emoción, sin interés y es por esto que aún podemos utilizar la frase de la UNICEF: “La mayor parte de los niños son pobres y la mayor parte de los pobres son niños.
La pobreza no se limita a la falta de empleos, y la solución a la creación de los mismos. Falta educación para que ese ciudadano o esa ciudadana se motive en mejorar cada vez más y eliminar el conformismo de vivir así el resto de la vida porque nacieron pobres y morirán en la misma forma. Falta educación correcta para que esa gente mejore sus conocimientos y tenga acceso a los poderes que terminarán en manos de una elite que es la única que se educa. Hay que facilitarle vivienda, salud y, sobre todo, incentivos para que ellos mismos busquen su manera de vivir y no con paternalismo, para que tengan oportunidades que ellos mismos aprovechen para vivir dignamente. Cuando terminemos con la iniquidad, habremos combatido la pobreza.
¿Qué es la pobreza y cómo la siente cada uno? Puede ser la falta de todo o puede ser la insatisfacción por no tenerlo todo. Puede ser física, moral, emocional, de salud y de aprendizaje; pobres en fe, en madurez, en energía. Si así lo vemos, dentro de una pobreza existe una riqueza, ya que el pobre en dinero puede ser rico en esperanzas y en salud. Los viejos creemos haber empobrecido porque perdemos parte del poder que teníamos; sin embargo somos ricos en experiencia y eso afianza nuestra posición en la vida que debemos aprovechar para seguir adelante y sentirnos útiles.
Pareciera que los políticos y economistas no han encontrado solución a esa pobreza física; pareciera que para ellos fuera sólo tema de campaña electoral y lo primero que prometen es crear empleos y no tienen idea de cómo hacerlo. Ni siquiera son capaces de presentar un plan serio en la transformación educativa que es lo principal para salir de la pobreza; no tienen planes de trabajo dirigido y no protegido para dar oportunidades de salir de la pobreza. Nuestros campesinos viven en la pobreza, los indios viven en la pobreza; los niños y las mujeres viven en la pobreza. Pero, llegará el día en que explotará y se reventará la soga de tanto estirarla, vendrá la violencia social y los gobernantes pensarán que es mala suerte tocarle a ellos ese problema que es antiguo y que también va ligado a la corrupción de nuestra sociedad completa, porque no sólo pertenece al gobierno sino también a la empresa privada y a la sociedad en general.
Cuando comprendamos lo que es realmente pobreza y nos hagamos conscientes del peligro en que estamos si no la solucionamos, habremos avanzado realmente en su terminación; y es justo que pensemos en que si hoy tenemos algo, tal vez no lo tendremos más tarde y redundará en nuestro perjuicio. Ojalá pensemos seriamente en los demás, en las necesidades elementales que no pueden solventar muchos y que otros despilfarran innecesariamente. Mientras tengamos pobreza, no saldremos del subdesarrollo.