La pobreza no es natural sino causada por los Estados (por la violencia)
Empezaré por el corolario: los gastos del Estado, incluidos los salarios de burócratas y políticos, si no se financian con la venta de propiedades estatales, van directamente a provocar desnutrición infantil.
La pobreza no es algo "natural" que la sociedad, comandada por el Estado, debe solucionar o paliar. En un video de Natureisspeaking.com con la voz de Julia Roberts, "la Madre Naturaleza" dice "ya tengo más de 4500 millones de años, estoy preparada para evolucionar, no necesito a los humanos, ellos me necesitan, no importa lo que el hombre haga, si me sigue evoluciona sino se destruye".
Esta "Madre" provee de lo necesario para la vida. Así, lo más urgente, el aire y el oxígeno sobreabundan. Y hoy se producen alimentos para toda la población global, los 8200 millones de humanos y aún sobra para otros 3000 millones. También el trabajo sobre abunda, todo está por hacerse, basta recordar el déficit habitacional global, la falta de hospitales, escuelas, y tanto más. Entonces, ¿por qué hay pobreza? Porque no seguimos a la Naturaleza al hacer uso de la violencia que los griegos, como Aristóteles, ya definieron, precisamente, como la fuerza extrínseca, exterior al ser, que pretende descaminar el desarrollo intrínseco -espontáneo- natural de la vida. Y, como el Estado se arroga el monopolio de la violencia, es quién impone un desvío de la naturaleza, desviando a las sociedades del ordenamiento natural.
La violencia es quitar libertad. Así, un mercado -la sumatoria de todos los habitantes de un lugar- es un mercado "libre" de violencia.
Centrémonos en los impuestos ya que vale lo mismo para cualquier extracción coactiva de recursos sociales, como la inflación o la toma de préstamos por parte del Estado. Las cargas fiscales recaen con más fuerza sobre los más pobres ya que, cuánto más alta es la capacidad económica de una persona, con más fuerza las deriva hacia abajo, por caso, los empresarios las pagan subiendo precios encareciendo los suministros -como la alimentación- de los más pobres.
Necesariamente los impuestos -y toda carga fiscal- serán trasladados perjudicando con más fuerza a los del fondo de la escala económica: los pobres que, con suerte, tienen un salario que no se pueden aumentar o, peor, los que no tienen ninguna remuneración y ven subir los precios y, peor aún, los niños que no tienen recursos y que tampoco tienen la fuerza de los adultos para procurarse comida de algún modo.
Una vez que el Estado crea la pobreza y el hambre, los políticos dicen que darán asistencia social a los más pobres. Resulta que el gobierno retira coactivamente recursos del mercado, empobreciendo a muchos y, luego de pasar por una enorme burocracia que se queda con buena parte, les devuelve a esos pobres menos de lo que les ha quitado.
Resumiendo, la violencia destruye al pretender desviar el curso natural, espontáneo. Así, el Estado, que puede definirse como el monopolio de la violencia ya que de otro modo no podría cobrar impuestos y desaparecería, es el que crea la pobreza.