La quema de libros y de músicas, un aviso peligroso
Ha transcurrido, casi inadvertidamente, la quema de casettes con la música de Blades en un acto realizado en la ciudad de Colón.
No se trata de objetar opiniones, críticas a los políticos y actividades agitativas a favor o en contra de candidatos o partidos. Bastante se ha reflexionado y acordado, sobre guardar la compostura y evitar la violencia en estas elecciones. Y tal vez la quema no llamó la atención de los medios y de los organismos, como Paz y Justicia, y del Tribunal Electoral, porque no se trató de insultos, calumnias, o golpes, sino de un asunto relacionado con el derecho a la cultura, a la creación artística, y el respeto a los pensamientos y sentimientos humanos, de los panameños.
En Panamá hay un doloroso antecedente. Ocurrió durante la lucha de educadores contra la Reforma Educativa. El movimiento surgió como respuesta a la necesidad de mejorar los salarios, pero se torció el objetivo y basándose en el anticomunismo, y en intereses políticos, se enrumbó el movimiento contra la Reforma Educativa que como es sabido fue derogada.
Sorprendente reacción fue la quema de textos escolares en una plaza chiricana.
Por primera vez en la historia de nuestro sistema educativo se había tomado la iniciativa de hacer textos escolares bajo las directrices de un plan general de educación para los panameños. Y los textos fueron fruto de esforzados estudios e investigaciones realizados por maestros y profesores panameños, de gran capacidad didáctica y conocimientos de las disciplinas que los textos desarrollarían. Fue una tarea de creación colectiva, profunda, y de una visión social y nacional para la formación de ciudadanos, a tono con los intereses de la nación, de la cultura nacional e internacional, y de los valores éticos, culturales e históricos de nuestro país. A no dudar, y tomando en cuenta también sus limitaciones, el conjunto de textos mostraban la unicidad requerida para cumplir con el plan de estudios correspondientes. Pero se acusó a los textos, incluso, de incentivar la "lucha de clases".
En un libro de lectura apareció la imagen de un personaje comilón, que tragaba a dos carrillos, y que no se compadecía con los pobrecitos cristianos, que desde afuera de su mansión le observaban. Los líderes de la lucha contra la Reforma Educativa y los textos recién editados, (que luego en el gobierno de Endara, fueron ministros, y conocida fue su obra) acusaron esa obra de concepciones marxistas, para influir en los educandos, sobre la lucha de clases, razón por la cual había que rechazar dichos textos.
No recordamos el nombre de un religioso y conocedor profundo de la Biblia, que en torno a esa polémica, escribió en el sentido de que el caso del sujeto comilón, no se trataba, sino de una reminiscencia tomada de un texto de la propia Biblia, en torno al malo de Epulón... Y como todo mundo sabe Marx no escribió la Biblia.
Ahora han quemado música de Blades. Comprendemos que las emociones electorales puedan llevar a sectores de masas a estos aquelarres. Pero, ¿quién fue el "creativo" y cuál fue la mano que ordenó esta absurda como peligrosa iniciativa?
No conozco personalmente a Rubén Blades, ni voté por él, ni pertenezco a su partido, pero estoy enterado de parte de su obra musical, de la cual "Pedro Navaja", para mí, es una de las mejores piezas, de ese carácter, en América Latina.
Independientemente de su ideología, de su política y de otros problemas, es indiscutible el aporte que Blades hizo a la canción popular de protesta en nuestra América.
Blades, como Durán; como Sinán y Al Brown; como Brenes y Campbell; como Amenia Denis y Victorio Vergara son parte de nuestra cultura, y no hay derecho a levantar los trapos pardos con la consigna fascista de "Muera la Inteligencia" y las piras de libros o de casettes musicales. Eso hicieron Hitler, Mussolini, Franco, Stalin el inocentito de Pinochet, que le cortó las manos al genial cantante Víctor Lara y luego lo mató, sólo por cantar...
Tenemos que defender la obra de ayer, de hoy, y de mañana de nuestros autores y autoras; de los pintores, artistas, danzantes, folcloristas, escritores, escultores, músicos, arquitectos, científicos, artesanos, deportistas y atletas.
Como autor hago un llamado a todos los autores, a cerrar filas, contra este virus, que en el mundo apunta, si queremos que dentro de unos meses, al fin, podamos nosotros adquirir en realidad la plenitud de la tercera independencia. No menospreciemos las acciones de todos los fundamentalistas, los del oriente y del occidente, los de la globalización y los del llamado tercer mundo. Cada día observamos el racismo que todavía impera en Estados Unidos, y las diversas formas como los ímpetus fascistas recorren hoy, sobre todo Europa y Asia.
Mucho se habla aquí de Cultura de Paz, pues, primero...¡A defender la cultura!
No se trata de objetar opiniones, críticas a los políticos y actividades agitativas a favor o en contra de candidatos o partidos. Bastante se ha reflexionado y acordado, sobre guardar la compostura y evitar la violencia en estas elecciones. Y tal vez la quema no llamó la atención de los medios y de los organismos, como Paz y Justicia, y del Tribunal Electoral, porque no se trató de insultos, calumnias, o golpes, sino de un asunto relacionado con el derecho a la cultura, a la creación artística, y el respeto a los pensamientos y sentimientos humanos, de los panameños.
En Panamá hay un doloroso antecedente. Ocurrió durante la lucha de educadores contra la Reforma Educativa. El movimiento surgió como respuesta a la necesidad de mejorar los salarios, pero se torció el objetivo y basándose en el anticomunismo, y en intereses políticos, se enrumbó el movimiento contra la Reforma Educativa que como es sabido fue derogada.
Sorprendente reacción fue la quema de textos escolares en una plaza chiricana.
Por primera vez en la historia de nuestro sistema educativo se había tomado la iniciativa de hacer textos escolares bajo las directrices de un plan general de educación para los panameños. Y los textos fueron fruto de esforzados estudios e investigaciones realizados por maestros y profesores panameños, de gran capacidad didáctica y conocimientos de las disciplinas que los textos desarrollarían. Fue una tarea de creación colectiva, profunda, y de una visión social y nacional para la formación de ciudadanos, a tono con los intereses de la nación, de la cultura nacional e internacional, y de los valores éticos, culturales e históricos de nuestro país. A no dudar, y tomando en cuenta también sus limitaciones, el conjunto de textos mostraban la unicidad requerida para cumplir con el plan de estudios correspondientes. Pero se acusó a los textos, incluso, de incentivar la "lucha de clases".
En un libro de lectura apareció la imagen de un personaje comilón, que tragaba a dos carrillos, y que no se compadecía con los pobrecitos cristianos, que desde afuera de su mansión le observaban. Los líderes de la lucha contra la Reforma Educativa y los textos recién editados, (que luego en el gobierno de Endara, fueron ministros, y conocida fue su obra) acusaron esa obra de concepciones marxistas, para influir en los educandos, sobre la lucha de clases, razón por la cual había que rechazar dichos textos.
No recordamos el nombre de un religioso y conocedor profundo de la Biblia, que en torno a esa polémica, escribió en el sentido de que el caso del sujeto comilón, no se trataba, sino de una reminiscencia tomada de un texto de la propia Biblia, en torno al malo de Epulón... Y como todo mundo sabe Marx no escribió la Biblia.
Ahora han quemado música de Blades. Comprendemos que las emociones electorales puedan llevar a sectores de masas a estos aquelarres. Pero, ¿quién fue el "creativo" y cuál fue la mano que ordenó esta absurda como peligrosa iniciativa?
No conozco personalmente a Rubén Blades, ni voté por él, ni pertenezco a su partido, pero estoy enterado de parte de su obra musical, de la cual "Pedro Navaja", para mí, es una de las mejores piezas, de ese carácter, en América Latina.
Independientemente de su ideología, de su política y de otros problemas, es indiscutible el aporte que Blades hizo a la canción popular de protesta en nuestra América.
Blades, como Durán; como Sinán y Al Brown; como Brenes y Campbell; como Amenia Denis y Victorio Vergara son parte de nuestra cultura, y no hay derecho a levantar los trapos pardos con la consigna fascista de "Muera la Inteligencia" y las piras de libros o de casettes musicales. Eso hicieron Hitler, Mussolini, Franco, Stalin el inocentito de Pinochet, que le cortó las manos al genial cantante Víctor Lara y luego lo mató, sólo por cantar...
Tenemos que defender la obra de ayer, de hoy, y de mañana de nuestros autores y autoras; de los pintores, artistas, danzantes, folcloristas, escritores, escultores, músicos, arquitectos, científicos, artesanos, deportistas y atletas.
Como autor hago un llamado a todos los autores, a cerrar filas, contra este virus, que en el mundo apunta, si queremos que dentro de unos meses, al fin, podamos nosotros adquirir en realidad la plenitud de la tercera independencia. No menospreciemos las acciones de todos los fundamentalistas, los del oriente y del occidente, los de la globalización y los del llamado tercer mundo. Cada día observamos el racismo que todavía impera en Estados Unidos, y las diversas formas como los ímpetus fascistas recorren hoy, sobre todo Europa y Asia.
Mucho se habla aquí de Cultura de Paz, pues, primero...¡A defender la cultura!