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La razón del ciudadano


No está lejos la fecha en que el pueblo panameño tendrá que enfrentarse a la grave responsabilidad de escoger la nómina presidencial que ha de regir los destinos de la nación a partir del año 1999 y los legisladores que conformarán la Asamblea Legislativa durante el próximo período de gobierno.
La tarea es muy difícil, porque se trata de seleccionar a hombres y mujeres que amen mucho a este terruño, con inteligencia, capacidad y con un profundo conocimiento de los verdaderos problemas que están afectando el franco desarrollo de la república en todos sus aspectos de vida.
Se trata de escoger hombres y mujeres que depongan todo interés personal a los de la patria, con espíritu de trabajo, honradez acrisolada; panameños con cualidades de verdaderos líderes que estén dispuestos a sacrificarse por colocar a Panamá en el puesto que le corresponde como nación libre e independiente; que frente al reto del año 2000, elaboren programas de gobierno que aseguren el buen aprovechamiento de los recursos que han de revertir en beneficio de las masas populares, sin comprometer la dignidad e independencia de este suelo; que con plena responsabilidad ciudadana se dediquen a trabajar por el bienestar y el progreso de la nación.
Contrario a este modelo de dirigente que necesita Panamá, con toda urgencia, surge en el panorama nacional la figura de la reelección; nombres de posibles candidatos que, a nuestro juicio, no representan la respuesta a un pueblo que clama por la solución de sus problemas, porque, desde el primer momento, irán comprometidos con el o los partidos que los postulen y, de esa manera, continuará el futuro del país en manos de una oligarquía que financia agrupaciones políticas que se han quedado muy atrás frente al desarrollo de nuevas corrientes que aspiran la total y democrática participación del pueblo en la gestión de gobierno.
Los partidos políticos deben responder a las necesidades del país y así debe comprenderlo el pueblo panameño. Deben contar con planes y programas bien concebidos que justifiquen su existencia como entes interesados en el futuro de la patria. Su presencia en la vida de la nación jamás debe ser para servir intereses ajenos a los de las grandes mayorías nacionales.
El país está sufriendo una gran crisis de liderazgo, porque faltan hombres como un Harmodio Arias Madrid, Arnulfo Arias Madrid, Eusebio A. Morales, Ricardo J. Alfaro, Roberto F. Chiari, Octavio Méndez Pereira y otros más que dejaron a su paso una estela de patriotismo y trabajaran, constructivamente por el engrandecimiento de esta república que tanto amaron y respetaron.
Necesitamos, con urgencia, una nueva opción conformada por las fuerzas vivas del país, por aquellos panameños con plena conciencia de que a la patria se le sirve y no se sirve de ella, por los hombres y mujeres que aspiran un Panamá fortalecido en sus valores éticos y morales y con plena conciencia de su responsabilidad ciudadana.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América