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La región latinoamericana tiende a complicarse


Las décadas de los setentas y ochentas, del siglo pasado, Latinoamericana y sobre todo la región Centroamericana, fueron escenarios de agudos conflictos, tanto sociales como nacionales. A dicho periodo sobrevino un ambiente de paz y tolerancia; sin embargo poco ha durado la sinfonía del tango y poco a poco hemos venido observando que vuelven a resurgir los tambores que recrean un tono marcial, donde prevalece el discurso de la intolerancia política e ideológica al igual que los apremios para perpetuarse en el manejo y control del estado.

Razones no les faltan a intelectuales de la talla de Dante Caputo y Mario Vargas Llosas, cuando señalan, que los son los gobernantes en la región Latinoamericana, los que se están encargando de hacer retroceder lo en democracia, se había avanzado.

La situación hondureña no es como para subestimarla; le abrió una herida profunda a la Carta Democrática; al margen de las pretensiones reeleccionista del presidente Zelaya, la comunidad internacional, no duda que su salida fue obra de un golpe militar.

La situación en Nicaragua, por razón de las intenciones de reelegirse de su presidente, de seguro que abrirá graves contradicciones a lo interno del país hermano, el conflicto, Colombia- Venezuela, la situación de reiteradas tirantez entre Chile y Perú, todo lo anterior en el marco de una región que no encuentra pista de aterrizaje para resolver los graves problemas de miseria, hambre, desnutrición, de analfabetismo, tradicional como funcional, los signos de remilitarización en la región, de reducción de los espacios de participación democrática, en el horizonte perfila una región, como lo dice Caputo, que pudieran hacer tránsito a modelos cesaristas de gestión y control del estado.

Quisiera equivocarme, pero se vienen prefigurando escenarios que no auguran paz, estabilidad y equilibrios. En el pasado, en circunstancia similares, Panamá, con su política de pacificación. Pluralismos ideológicos y multilateralidad, han jugado papeles importantes para estabilizar la región. No podemos salirnos de esos parámetros. El anterior contexto, es lo que nos lleva a sostener, muy a pesar de las críticas fundadas que se le tenga al Parlamento Centroamericano, razones de política y de conveniencia geoestratégica, la decisión de salirnos de dicho organismos, no ha sido correcta. Vamos más lejos, desde el punto de vista del pragmatismo que caracteriza al señor presidente. Lic. Ricardo Martinelli, quién ha señalado que los problemas del país no cursan el conflicto ideológico, la salida del Parlacen, no se compadece con dicha posición.

A manera de conclusión, se avecinan escenarios de mucha turbulencia en la región y Panamá, deberá actuar con mucha cautela, a fin de no comprometer nuestra paz y sosiego e imagen internacional.

101 años de Panamá América

 
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