La renuncia de Juliao del Ente
Esta semana Víctor Juliao Gelonch presentó su renuncia como miembro principal de la Junta Directiva del Ente Regulador de los Servicios Públicos (ERSP). Había sido nombrado en diciembre pasado para ocupar el cargo para el período que comenzó el 1 de enero de 2004 que termina el 31 de diciembre de 2008. Aunque consecuente con su discurso y posición política, las declaraciones hechas por su persona en ocasión de su renuncia podrían causar graves daños a la institución.
Antes de la fecha de ese nombramiento, el Ing. Juliao había perdido contra José Miguel Alemán en las primarias arnulfistas para ser candidato a presidente. Previo a eso, se desempeñó como Ministro de Obras Pública y titular de Economía y Finanzas desde que el gobierno de turno asumió el poder en septiembre de 1999. Ha servido en el pasado de vocero y promotor de medidas políticas altamente controversiales, como cuando vaticinó el colapso de la economía nacional si no se concedía a su gobierno acceso al Fondo Fiduciario y, antes de eso, cuando pidió en 1999 la renuncia de todas las personas con nombramientos más allá de septiembre de 1999. Y hasta donde tenemos conocimiento, el Ing. Juliao no tiene experiencia alguna en los asuntos que regula el ERSP, a saber, electricidad, telecomunicaciones, agua y televisión y radio.
Juliao bien pudo haber renunciado, sobre la base que, cargos como el suyo deben ser de libre nombramiento por el gobierno entrante, lo cual hubiera sido consistente con su posición en 1999. Si ese hubiera sido el caso, debió haber esperado hasta septiembre para poner su cargo a disposición.
Por otro lado, pudo haber justificado su acción para dedicarse más a su partido. Cualquiera de estas razones habría servido de justificación para renunciar, pero contrario a ello, escogió fundamentar su renuncia sobre la base de sus frustraciones en sus escasos cuatro meses como miembro de la Junta Directiva del ERSP. Dijo que sentía que existe un conflicto de intereses entre el Estado y ERSP habida cuenta que aquél tiene una participación importante en varios de los agentes económicos regulados. Señaló, además, que la institución carece de autoridad para imponer sanciones, ya que por un lado el Estado no le permite ejercer su autonomía, habida cuenta que esas sanciones erosionan los dividendos que puede percibir, y por el otro los agentes económicos tienden a imponer recursos legales de reconsideración y apelación que posponen o frustran sus decisiones.
Esas declaraciones carecen de fundamento. El hecho que Juliao se haya dejado influenciar por los intereses del gobierno de turno es una falta personal suya y no del régimen jurídico ni de la institución. El Ente, por ley, goza de autonomía, la cual debe ser exigida por su Junta Directiva. Por otra parte, resulta decepcionante que una persona de la trayectoria de Juliao a estas alturas cuestione el uso de recursos legales por los agentes regulados, presumiblemente en defensa de lo que consideran son sus derechos. Así trabaja el sistema regulatorio, así funciona el balance de pesos y contrapesos del Estado, así se asegura la convivencia pacífica y la democracia. Esperamos que las justificaciones formales dadas por Juliao sean descontadas por todos como un esfuerzo político, más que como una crítica fundada al régimen vigente, que, aunque imperfecto, está bien concebido y sólo requiere de personas tenaces y especializadas para probarlo y hacerlo más provechoso para el país.
Antes de la fecha de ese nombramiento, el Ing. Juliao había perdido contra José Miguel Alemán en las primarias arnulfistas para ser candidato a presidente. Previo a eso, se desempeñó como Ministro de Obras Pública y titular de Economía y Finanzas desde que el gobierno de turno asumió el poder en septiembre de 1999. Ha servido en el pasado de vocero y promotor de medidas políticas altamente controversiales, como cuando vaticinó el colapso de la economía nacional si no se concedía a su gobierno acceso al Fondo Fiduciario y, antes de eso, cuando pidió en 1999 la renuncia de todas las personas con nombramientos más allá de septiembre de 1999. Y hasta donde tenemos conocimiento, el Ing. Juliao no tiene experiencia alguna en los asuntos que regula el ERSP, a saber, electricidad, telecomunicaciones, agua y televisión y radio.
Juliao bien pudo haber renunciado, sobre la base que, cargos como el suyo deben ser de libre nombramiento por el gobierno entrante, lo cual hubiera sido consistente con su posición en 1999. Si ese hubiera sido el caso, debió haber esperado hasta septiembre para poner su cargo a disposición.
Por otro lado, pudo haber justificado su acción para dedicarse más a su partido. Cualquiera de estas razones habría servido de justificación para renunciar, pero contrario a ello, escogió fundamentar su renuncia sobre la base de sus frustraciones en sus escasos cuatro meses como miembro de la Junta Directiva del ERSP. Dijo que sentía que existe un conflicto de intereses entre el Estado y ERSP habida cuenta que aquél tiene una participación importante en varios de los agentes económicos regulados. Señaló, además, que la institución carece de autoridad para imponer sanciones, ya que por un lado el Estado no le permite ejercer su autonomía, habida cuenta que esas sanciones erosionan los dividendos que puede percibir, y por el otro los agentes económicos tienden a imponer recursos legales de reconsideración y apelación que posponen o frustran sus decisiones.
Esas declaraciones carecen de fundamento. El hecho que Juliao se haya dejado influenciar por los intereses del gobierno de turno es una falta personal suya y no del régimen jurídico ni de la institución. El Ente, por ley, goza de autonomía, la cual debe ser exigida por su Junta Directiva. Por otra parte, resulta decepcionante que una persona de la trayectoria de Juliao a estas alturas cuestione el uso de recursos legales por los agentes regulados, presumiblemente en defensa de lo que consideran son sus derechos. Así trabaja el sistema regulatorio, así funciona el balance de pesos y contrapesos del Estado, así se asegura la convivencia pacífica y la democracia. Esperamos que las justificaciones formales dadas por Juliao sean descontadas por todos como un esfuerzo político, más que como una crítica fundada al régimen vigente, que, aunque imperfecto, está bien concebido y sólo requiere de personas tenaces y especializadas para probarlo y hacerlo más provechoso para el país.