La seguridad hemisférica
Existen en el momento presente amenazas graves a la seguridad hemisférica? La pregunta no es puramente académica, habida cuenta que el tema figura de forma prominente en la nueva "Agenda Interamericana". En 1991, fue adoptado el "Compromiso de Santiago con la Democracia y la Renovación del Sistema Interamericano", que ratificó la voluntad de los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos de "iniciar un proceso de consulta sobre seguridad hemisférica, a la luz de las nuevas circunstancias mundiales y regionales".
En 1992, la Asamblea General de la OEA, durante su vigésimo segundo período de sesiones, aprobó la resolución 1179, bajo el título "Cooperación para la seguridad y desarrollo hemisféricos-Contribuciones regionales a la seguridad global". En esta resolución se destacó, como elemento a tomar en cuenta para el tratamiento del tema, los vínculos que existen entre la seguridad y las condiciones sociales y económicas y se adicionaron lineamientos sobre otros aspectos como los siguientes: desarme y control de armamentos, medidas de fomento de la confianza y la seguridad, solución pacífica de las controversias y los problemas especiales de los estados insulares.
En 1995 y 1998, en las conferencias regionales sobre medidas para el fomento de la confianza y la seguridad, que tuvieron lugar en Santiago de Chile y San Salvador, respectivamente, los países participantes reafirmaron su interés en el tratamiento del tema.
A la par de la anterior evolución, en 1995, la Asamblea General de la OEA estableció con carácter permanente la Comisión de Seguridad Hemisférica, mediante la resolución 1353, como instancia específica dentro del ámbito de Concejo Permanente para el diálogo y la negociación sobre todos los aspectos de esta temática.
La Segunda Cumbre de las Américas, realizada en Santiago de Chile en 1998, dio impulso a la iniciativa, planteada por un buen número de estados, de conciliar el concepto tradicional de seguridad del "Sistema Interamericano" con las nuevas realidades del hemisferio. Y la Asamblea General de la OEA, en sus períodos de sesiones de 1998 y 1999, aprobó las resoluciones 1566 y 1643, que recogieron las orientaciones de la Cumbre, transformándolas en mandatos que se han venido revisando en la Comisión de Seguridad Hemisférica con el objetivo de "encontrar los enfoques comunes más apropiados que permitan abordar los diversos aspectos de la seguridad internacional en el hemisferio".
En las más recientes deliberaciones dentro del ámbito de la Comisión de Seguridad Hemisférica, así como en los intercambios que se dieron durante la última reunión del Grupo de Revisión e Implementación de las Cumbres (GRIC), realizada en Washington hace escasas dos semanas, el tema también fue abordado. Tampoco se alcanzó un texto de consenso para su inclusión en el Plan de Acción que aprobará la próxima cumbre de Quebec.
Todavía habrá que recorrer un buen trecho para llegar a la concreción de la conferencia prevista para revisar integralmente la materia y, eventualmente, sustituir al viejo Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, más conocido por sus siglas, TIAR. El TIAR, que data de 1947, considerado como uno de los pilares del "SistemaInteramericano", fue producto de la posguerra y respondió a realidadesde una época distinta y su reemplazo se estima necesario. Sin embargo, los esfuerzos encaminados asustitución han probado no ser tarea fácil, que el mayor obstáculo para avanzar en el proceso de preparación de la proyectada conferencia sobre seguridad hemisférica radica en llegar a un consenso sobre los alcances del propio concepto de seguridad y sobre las áreas a las cuales se extenderá.
La Comisión, con buen sentido, someterá próximamente un cuestionario a los países miembros de la OEA, para que éstos aporten sus enfoques, de los cuales surgirán los denominadores que contribuyan al consenso. Antes de que esa etapa sea cabalmente cumplida será muy difícil poner fecha cierta para la realización de la conferencia que como es claro, sólo debe realizarse cuando se hayan evacuado los aspectos definitorios básicos.
La seguridad hemisférica concierne a todos los países del continente, pero dadas sus diferentes realidades, grados de desarrollo, ubicación geográfica o intereses estratégicos no será fácil encontrar criterios comunes para definirla o para medir los riesgos que afectan a cada país en particular o para establecer cuál debe ser la repartición de responsabilidades o medir las repercusiones que podría importar la evaluación negativa o positiva de la aportación que cada estado hace para su fortalecimiento. Sobre estos aspectos volveré en un próximo artículo.
En 1992, la Asamblea General de la OEA, durante su vigésimo segundo período de sesiones, aprobó la resolución 1179, bajo el título "Cooperación para la seguridad y desarrollo hemisféricos-Contribuciones regionales a la seguridad global". En esta resolución se destacó, como elemento a tomar en cuenta para el tratamiento del tema, los vínculos que existen entre la seguridad y las condiciones sociales y económicas y se adicionaron lineamientos sobre otros aspectos como los siguientes: desarme y control de armamentos, medidas de fomento de la confianza y la seguridad, solución pacífica de las controversias y los problemas especiales de los estados insulares.
En 1995 y 1998, en las conferencias regionales sobre medidas para el fomento de la confianza y la seguridad, que tuvieron lugar en Santiago de Chile y San Salvador, respectivamente, los países participantes reafirmaron su interés en el tratamiento del tema.
A la par de la anterior evolución, en 1995, la Asamblea General de la OEA estableció con carácter permanente la Comisión de Seguridad Hemisférica, mediante la resolución 1353, como instancia específica dentro del ámbito de Concejo Permanente para el diálogo y la negociación sobre todos los aspectos de esta temática.
La Segunda Cumbre de las Américas, realizada en Santiago de Chile en 1998, dio impulso a la iniciativa, planteada por un buen número de estados, de conciliar el concepto tradicional de seguridad del "Sistema Interamericano" con las nuevas realidades del hemisferio. Y la Asamblea General de la OEA, en sus períodos de sesiones de 1998 y 1999, aprobó las resoluciones 1566 y 1643, que recogieron las orientaciones de la Cumbre, transformándolas en mandatos que se han venido revisando en la Comisión de Seguridad Hemisférica con el objetivo de "encontrar los enfoques comunes más apropiados que permitan abordar los diversos aspectos de la seguridad internacional en el hemisferio".
En las más recientes deliberaciones dentro del ámbito de la Comisión de Seguridad Hemisférica, así como en los intercambios que se dieron durante la última reunión del Grupo de Revisión e Implementación de las Cumbres (GRIC), realizada en Washington hace escasas dos semanas, el tema también fue abordado. Tampoco se alcanzó un texto de consenso para su inclusión en el Plan de Acción que aprobará la próxima cumbre de Quebec.
Todavía habrá que recorrer un buen trecho para llegar a la concreción de la conferencia prevista para revisar integralmente la materia y, eventualmente, sustituir al viejo Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, más conocido por sus siglas, TIAR. El TIAR, que data de 1947, considerado como uno de los pilares del "SistemaInteramericano", fue producto de la posguerra y respondió a realidadesde una época distinta y su reemplazo se estima necesario. Sin embargo, los esfuerzos encaminados asustitución han probado no ser tarea fácil, que el mayor obstáculo para avanzar en el proceso de preparación de la proyectada conferencia sobre seguridad hemisférica radica en llegar a un consenso sobre los alcances del propio concepto de seguridad y sobre las áreas a las cuales se extenderá.
La Comisión, con buen sentido, someterá próximamente un cuestionario a los países miembros de la OEA, para que éstos aporten sus enfoques, de los cuales surgirán los denominadores que contribuyan al consenso. Antes de que esa etapa sea cabalmente cumplida será muy difícil poner fecha cierta para la realización de la conferencia que como es claro, sólo debe realizarse cuando se hayan evacuado los aspectos definitorios básicos.
La seguridad hemisférica concierne a todos los países del continente, pero dadas sus diferentes realidades, grados de desarrollo, ubicación geográfica o intereses estratégicos no será fácil encontrar criterios comunes para definirla o para medir los riesgos que afectan a cada país en particular o para establecer cuál debe ser la repartición de responsabilidades o medir las repercusiones que podría importar la evaluación negativa o positiva de la aportación que cada estado hace para su fortalecimiento. Sobre estos aspectos volveré en un próximo artículo.