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La verdad política: siempre es un grito de guerra


La supuesta conspiración contra la presidenta del Partido Arnulfista, señora Mireya Moscoso, no existe. El rejuego democrático necesariamente exige que cada uno proponga sus ideas y prevalezcan sólo aquellas que logren cautivar mayor respaldo. Es indiscutible que la señora Moscoso es la Presidenta del Partido y lo será hasta que termine su periodo, en el año 2001. Ella ha desarrollado una actividad cónsona con su capacidad que por decir lo menos son meritoria, pero lo que también es innegable es que la heredera del Dr. ARNULFO ARIAS, no ha podido, ni podrá aglutinar las fuerzas políticas y económicas, lo que le dificulta la opción de ser la candidata de oposición a la Presidencia de la República.
Esta falta de convocatoria, nace de la improvisación y orfandad política de siete años, en la cual ha presentado una sola postura de contenido político, partidista e ideológico, ante las profundas transformaciones que se han dado en la economía y en el concierto social y político de nuestra nación.
El que pretenda gobernar nuestro país en el sigo XXI, necesariamente tiene que elaborar planes de gobierno que garanticen una transformación política, económica y social que resuelva el desempleo, combata la corrupción, la falta de moral y garantice el fortalecimiento de la economía, la unidad familiar y la seguridad jurídica, para que el capital privado tenga la oportunidad de adoptar su indiscutible capacidad, asegurando el desarrollo del país, en beneficio de la sociedad panameña.
Ha sido más notoria la discusión del posible liderazgo dentro del partido, que los pronunciamientos de éste en referencia al CMA, a la globalización, a la privatización de las empresas estatales, al aumento de la tarifas telefónicas, a la distribución de arroz contaminado, a la tardanza en la ejecución de las obras viales del corredor Norte y Sur, los errores ex profeso o accidentales de la distribución de las tierras adyacentes a los puertos. Todos estos problemas están muy alejados de las actuales preocupaciones políticas de la dirigencia del Partido Arnulfista y esta falta inexcusable por parte de la presidenta del partido, es sin duda la causa que le impide ganarse la confianza de los diferentes estratos sociales, necesaria consolidación para poder llegar al Poder del Estado.
Todos los buenos panameños tenemos que reflexionar cual ha de ser nuestra alternativa en el próximo lustro y necesariamente volteamos nuestras miradas a aquellos que por su estatura moral y pública pudiesen ser la alternativa, aquellos que pudieran convocar a los sectores estudiantiles, industriales, docentes, bancarios, mercantiles y a todos y cada uno de los amantes de la democracia, pero los pro hombres de la oposición que cuentan con la experiencia, la capacidad, el entorno social, político y económico, tienen la obligación cívica, patriótica y moral de brindar su concurso a la patria, participando en las primarias del partido, con la finalidad de representarnos en la gran alianza nacional de oposición en la candidatura presidencial. El que piense lo contrario se equivoca, pues los intereses de la patria se anteponen a los intereses personales.
Me propongo desde todas las tribunas y desde todo escenario democrático que me brinden su hospitalidad, proponer la permanente gestión de la democracia y nuestra convicción, que una unidad férrea total, sin condiciones y en la búsqueda de las mejores alternativas sin apego a personalismos o dogmas de quimeras políticas del pasado, nos permitan enfrentar al Partido Revolucionario Democrático y sus aliados, con un plan de gobierno coherente, una propuesta equilibrada para nuestra inserción en el concierto económico mundial y un plan de desarrollo sostenido, teniendo como premisa la consolidación de los principios morales y la promoción de la libre empresa.
Si hemos de afrontar este reto de reconstrucción democrática solos, lo haremos pero convoco a toda las fuerzas reales de oposición a que sin sectarismos, sin condiciones y con un espíritu amplio consultemos las mejores alternativas y sin duda a los mejores arnulfistas y por ende, a los mejores panameños, para hacer prevalecer la grandeza de nuestro partido, aún a pesar de la incertidumbre en que nos podamos encontrar por causa de la falta de clarividencia política de nuestra dirigencia, pero con la esperanza de ofrecerle a los panameños un Panamá mejor.

101 años de Panamá América

 
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