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La vida y la honra a cambio de un Canal para los panameños


LOS PANAMEÑOS tenemos la gran suerte de ser dueños de una empresa tan importante y productiva como es el Canal. La realidad es que, no es solo la vía interoceánica en si lo que nos da esa gran ventaja sobre el resto de los países del continente, es nuestra posición geográfica y la estrechez del Istmo. Pero más que eso diría que la verdadera suerte que hemos tenido los panameños es que muchos extranjeros han arriesgado su futuro político, sus fortunas y hasta sus vidas para que nosotros podamos gozar y hoy administrar esta monumental obra de ingeniería.
Lastimosamente como suele suceder "nadie es profeta en su tierra" y así como olvidamos nuestra historia tampoco creemos en lo nuestro, como muchos extranjeros Sí lo han hecho. Me gustaría para recordación de mis lectores solo mencionar algunos de esos casos de extranjeros que creyeron con vehemencia en la posición geográfica de Panamá.
1- En el año 1597 los españoles al mando de Francisco Valverde y Mercado, fundaron la ciudad de Portobelo y comenzaron a utilizar nuestro Istmo como ruta para cruzar metales preciosos y mercancía para y desde el viejo mundo, establecieron la ruta de cruces como paso expedito y el puerto como centro de intercambio y de aduanas.
2- En el año 1855 inversionistas norteamericanos de la talla de William Aspinwall, John Stephens, James Balwin y George Totten, dieron, al igual que miles de extranjeros, su vida y fortuna para construir el ferrocarril interoceánico como ruta alterna para transportar equipos y personas de la costa este a la costa oeste de los EE.UU.
3- En el año 1880 el francés Ferdinand De Lesseps inició los trabajos para abrir un canal a través del Istmo de Panamá, el cual le costo su fortuna, su prestigio y eventualmente su vida al fracasar la empresa, Compagnie Universelle du Canal Interocéanique de Panamá.
4- En 1903 el presidente Theodore Roosevelt apoya con la Marina de los EE.UU. la gestión separatista planeada por un grupo de residentes del Istmo y aprueba un presupuesto multimillonario para financiar la construcción de un canal interoceánico y encarga a un ingeniero, quien murió por la fiebre amarilla al igual que miles de extranjeros que trabajaron en la obra.
5- En 1977 el presidente de los EE.UU. James Carter logra el apoyo del Senado para traspasar el Canal y todas sus propiedades al gobierno de Panamá. Gracias a este Estadista norteamericano, desde el 1 de enero del 2000 estamos los panameños administrando la vía interoceánica.
Todos estos eventos que fueron realidad gracias a la tenacidad y valentía de muchos héroes de muy poca recordación debido a un falso nacionalismo criollo, nos permiten hoy ser el centro del mundo marítimo internacional y tener una economía de servicios envidiada en la región. Por esa razón no me sentiría bien si concluyo este artículo sin antes contarles primero una anécdota y luego un hecho histórico que circulan en mi memoria en torno a nuestro canal.
Anécdota: Durante la discusión en el senado de los EE.UU. para la aprobación del tratado Torrijos-Carter, se suscitaron debates acalorados al punto que el ala conservadora calificó con epítetos de traidores a quienes apoyaban el documento. La labor que tuvo que hacer el ex-presidente y su gabinete fue titánica y comprometedora para al final lograr la aprobación del acuerdo por un solo voto 51 a 49. En una ocasión durante una reunión en Washington en el 2003, el presidente Carter me confesó que desde el año 1977 hasta esa fecha, no había pasado un solo día sin que recibiera en su correo personal alguna carta recriminándole el regalo que nos había hecho a los panameños. El costo político para él y su partido (demócrata) fue grandísimo, de los 51 senadores que votaron a favor 32 buscaron en el siguiente periodo la reelección, pero ninguno fue reelecto.
Hecho histórico: Hace más de cien años éramos un departamento de la Gran Colombia. El gobierno de ese país negocio el tratado Herran-Hay que consolidaba sus relaciones con los EE.UU. y le otorgaba el permiso para construir un Canal por el Istmo de Panamá. Pensando en ganar popularidad política un sector radical del partido conservador bajo el liderazgo de los senadores Miguel Antonio Caro y Juan Pérez y Soto, tomaron la bandera del nacionalismo y de la soberanía y a nombre de la dignidad de Colombia lograron que el Congreso rechazara el tratado Herran-Hay. Dicha decisión equivocada le costo a ese país nuestro Istmo, por más que trataron días después de comprometerse con los EE.UU. a rectificar dicha votación y de ofrecer cierta autonomía al recién independizado departamento de Panamá ya era tarde y no hubo marcha atrás. Durante los días que sucedieron en Panamá no hubo hechos que lamentar, pero en Bogota si hubo incidentes violentos y propiedades destruidas y luego varios muertos al tratar el ejercito de recuperar nuestro territorio penetrando por el golfo de Urabá a través de la selva del Darién. De hecho los senadores que promovieron el No en la siguiente elección perdieron su curul y vieron su carrera política truncada para siempre, Pérez y Soto murió auto exiliado en Italia.
Cuando vuelvo la mirada y veo que tantos extranjeros sacrificaron en una u otra forma su honra, fortuna o sus vidas a cambio de consolidar nuestra posición geográfica y de nuestra independencia, no comprendo como podemos ser nosotros los panameños, en el mejor momento de nuestra historia republicana, quienes dudamos Sí apoyamos o invertimos en la modernización de uno de nuestros principales activos, "El Canal de Panamá".

101 años de Panamá América

 
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