Laberinto, desunión y solución
El laberinto político electoral se complica por la incapacidad de "la llamada oposición". Sus dirigentes siguen jugando a "pasarse de listos", mientras el grupo gobernante asegura su victoria en las elecciones del 2009, que no merecen, pero que deberán a las torpezas de sus retadores.
Los dirigentes de "la oposición" claman por una candidatura única; pero, inmediatamente, cada uno reclama ser cabeza de la nómina. Como cada "jefe de partido" (en algunos hay dos o más) se considera "el presidenciable imbatible" y seguirá, inútilmente, queriendo someter a los otros, hasta los niños de teta saben que no habrá candidatura única. Primer escenario: descartado.
La candidatura única, según un famoso decir, "es un pino sembrado en un pote, que no crecerá". Por eso, otros "superlistos" inventaron el engendro perverso conocido como "interprimarias o multipartidarias", que es otra forma de trampearse los unos a los otros. La maniobra apunta a una confabulación para favorecer al sector que tenga y ponga más dinero y a "hacerle el corralito" a los señores Martinelli y Endara. Pero como éstos rechazarán que los engatusen, la maniobra no cuajará. Segundo escenario descartado.
Las interprimarias o multipartidarias serían una competencia de dinero para comprar la piñata y el derecho a repartirla. Si son cerradas y sólo participan los miembros de los partidos involucrados, a los no afiliados a partidos, que somos más que todos los inscritos en todos los partidos, juntos, se nos volverá a obligar a escoger entre los candidatos impuestos por los dueños de los partidos. Si son abiertas, es decir, que pueden votar todos los electores: los inscritos en los partidos "de oposición", los no inscritos y hasta los miembros del PRD (legalmente podrían), éste partido terminaría escogiendo al candidato "opositor" que considere "más potable", por si las moscas. Si ninguno de los escenarios descritos tiene posibilidades de concretarse, la pregunta obligada es: ¿Existe otra alternativa? Por supuesto que la hay. Además, es legalmente viable, y posible: instaurar el "sistema de doble vuelta". Panamá es, en toda la América Latina, sino el único, uno de los dos o tres países que no tienen el sistema de doble vuelta. Que cada partido, o dos, si quieren hacerlo, postulen su candidato. Si son cuatro o cinco los que concurren, santo y bueno. El pueblo decide si a uno de ellos lo elige en la primera vuelta o, igualmente, decide a cuál de los dos más votados en la primera, le da su respaldo en la segunda.
En lugar de seguir prolongando el período de las avivatadas, que terminará en mayores divisiones y la permanencia del PRD en el poder, que acabará por jorobarnos todos, incluso a la mayoría de sus partidarios, entre los que aumenta el desencanto. En lugar de querer cuadrar el círculo, es más expedito, y democrático, poner en manos del pueblo, que es quien debe tener la última palabra, dilucidar quién gobierna en el período 2009-2014, que es de lo que se trata.