Las ausencias y el método de la reforma fiscal
LA REFORMA FISCAL -para decirlo en términos boxísticos- es apenas el primer asalto de una pelea de 12 "round". La coyuntura que recién inicia se prolongará, probablemente, durante todo el año (12 meses) y en este período de tiempo el gobierno se propone cambiar, además del régimen fiscal, la Ley Orgánica de la Caja de Seguro Social; negociar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y llevar a cabo el referéndum sobre la ampliación del Canal de Panamá.
De la primera reforma se ha dicho que es necesaria porque "el modelo económico está agotado". ¿Cuál modelo? Y de éste solamente se ha anunciado que es la causa principal de la falta de equidad. Inequidad que el gobierno se propone corregir aumentando la recaudación de impuestos y reduciendo los gastos de la administración pública. ¡Esta es la versión bonita, la visión social! O, tal vez, la cosmética. La otra, es la explicación adelantada por los voceros no tan oficiosos, más bien ideológicos del proyecto que ocupará el primer año del mandato de Patria Nueva y que consiste básicamente en "sanear las finanzas del Estado", para luego obtener los préstamos necesarios para la ampliación del Canal.
¿Qué modelo abrazará finalmente el gobierno? ¿Será un proyecto de nación? ¿Cuál es su programa de gobierno? Las respuestas a estas interrogantes son las primeras ausencias del primer asalto de la "pelea" concertada entre la cúpula PRD-PP y la sociedad civil.
Adicionalmente, tendríamos que cuestionar -siguiendo la alegoría pugilística- ¿quién estará en la esquina de Patria Nueva? Todo el pueblo o mezquinos intereses plutocráticos. "To be or not to be, that is the question".
Pudo haber ocurrido que el precio de entrada al espectáculo boxístico estaba muy caro, oneroso o elevado. Lo cierto es que el segundo gran ausente en esta función circense fue el pueblo llano, el hombre de a pie. Y en esto, sin lugar a dudas, ha tenido que ver mucho el método de promoción del combate, esto es, la forma que dispuso el gobierno para dar a conocer el contenido de la reforma fiscal y de sus bondades.
Por otro lado, la jefatura de Patria Nueva ha colocado en su "esquina" a un pequeño grupo del sector empresarial con quien ha consensuado el contenido final de la reforma fiscal, propinándole una contundente y nada sorpresiva "primera caída" , en el primer asalto del combate, al ausente pueblo panameño. Como diría el exitoso comentarista de boxeo televisivo, Juan Carlos Tapia: El pueblo "está mal". "Tiene las piernas de trapo". Y es cierto.
Veamos un ejemplo para ilustrar lo que acontecerá con un aspecto de la reforma aprobada en primer debate de la Comisión de Hacienda de la Asamblea Nacional.
El artículo 2 del proyecto de ley de la reforma fiscal dice: "Al 1 de Enero de 2008, las instituciones del sector público no podrán tener mayor número de servidores públicos que los que tenían en la estructura de personal el 31 de Diciembre de 1999. Según las cifras que suministre el Ministerio de Economía y Finanzas".
Y de acuerdo a las versiones de la Contraloría General de la República y del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), la planilla del gobierno al 31 de diciembre de 1999 era de 134 mil y de 148 mil servidores públicos, respectivamente. Si la plantilla estatal actual es de 190 mil empleados públicos (ver diario Panamá América,. 28/01/05), en el mejor de los escenarios posibles, el gobierno tendría que despedir a 42 mil personas -seres humanos y no "capital humano" o un logaritmo más del lenguaje neoliberal- en un período de tres años. Si el promedio salarial de los que serán lanzados sin misericordia a la indigencia es de 300 balboas mensuales, significa que dejará de circular en la economía en el mismo tiempo 151.2 millones de balboas y un promedio de 50.4 millones de balboas anuales. La Caja de Seguro Social dejará de percibir en el 2005, en concepto de la cuota obrero-patronal, la nada despreciable suma de 9.3 millones de balboas.
Y la otra cara de la moneda. Los empresarios de la Zona Libre de Colón, en virtud de un acuerdo palatino, no pagarán impuestos, en su lugar, les aumentarán la tasa por concepto de servicios de 22 a 52 millones de balboas anuales. Ello apenas representa el 5.5% de sus utilidades, mientras los asalariados contribuyen con el 30% del impuesto sobre la renta. ¡Así de sencilla es la cosa!
*Coordinador nacional del Frente Democrático Torrijista (FDT).
(avidquoc@latinmail.com)
De la primera reforma se ha dicho que es necesaria porque "el modelo económico está agotado". ¿Cuál modelo? Y de éste solamente se ha anunciado que es la causa principal de la falta de equidad. Inequidad que el gobierno se propone corregir aumentando la recaudación de impuestos y reduciendo los gastos de la administración pública. ¡Esta es la versión bonita, la visión social! O, tal vez, la cosmética. La otra, es la explicación adelantada por los voceros no tan oficiosos, más bien ideológicos del proyecto que ocupará el primer año del mandato de Patria Nueva y que consiste básicamente en "sanear las finanzas del Estado", para luego obtener los préstamos necesarios para la ampliación del Canal.
¿Qué modelo abrazará finalmente el gobierno? ¿Será un proyecto de nación? ¿Cuál es su programa de gobierno? Las respuestas a estas interrogantes son las primeras ausencias del primer asalto de la "pelea" concertada entre la cúpula PRD-PP y la sociedad civil.
Adicionalmente, tendríamos que cuestionar -siguiendo la alegoría pugilística- ¿quién estará en la esquina de Patria Nueva? Todo el pueblo o mezquinos intereses plutocráticos. "To be or not to be, that is the question".
Pudo haber ocurrido que el precio de entrada al espectáculo boxístico estaba muy caro, oneroso o elevado. Lo cierto es que el segundo gran ausente en esta función circense fue el pueblo llano, el hombre de a pie. Y en esto, sin lugar a dudas, ha tenido que ver mucho el método de promoción del combate, esto es, la forma que dispuso el gobierno para dar a conocer el contenido de la reforma fiscal y de sus bondades.
Por otro lado, la jefatura de Patria Nueva ha colocado en su "esquina" a un pequeño grupo del sector empresarial con quien ha consensuado el contenido final de la reforma fiscal, propinándole una contundente y nada sorpresiva "primera caída" , en el primer asalto del combate, al ausente pueblo panameño. Como diría el exitoso comentarista de boxeo televisivo, Juan Carlos Tapia: El pueblo "está mal". "Tiene las piernas de trapo". Y es cierto.
Veamos un ejemplo para ilustrar lo que acontecerá con un aspecto de la reforma aprobada en primer debate de la Comisión de Hacienda de la Asamblea Nacional.
El artículo 2 del proyecto de ley de la reforma fiscal dice: "Al 1 de Enero de 2008, las instituciones del sector público no podrán tener mayor número de servidores públicos que los que tenían en la estructura de personal el 31 de Diciembre de 1999. Según las cifras que suministre el Ministerio de Economía y Finanzas".
Y de acuerdo a las versiones de la Contraloría General de la República y del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), la planilla del gobierno al 31 de diciembre de 1999 era de 134 mil y de 148 mil servidores públicos, respectivamente. Si la plantilla estatal actual es de 190 mil empleados públicos (ver diario Panamá América,. 28/01/05), en el mejor de los escenarios posibles, el gobierno tendría que despedir a 42 mil personas -seres humanos y no "capital humano" o un logaritmo más del lenguaje neoliberal- en un período de tres años. Si el promedio salarial de los que serán lanzados sin misericordia a la indigencia es de 300 balboas mensuales, significa que dejará de circular en la economía en el mismo tiempo 151.2 millones de balboas y un promedio de 50.4 millones de balboas anuales. La Caja de Seguro Social dejará de percibir en el 2005, en concepto de la cuota obrero-patronal, la nada despreciable suma de 9.3 millones de balboas.
Y la otra cara de la moneda. Los empresarios de la Zona Libre de Colón, en virtud de un acuerdo palatino, no pagarán impuestos, en su lugar, les aumentarán la tasa por concepto de servicios de 22 a 52 millones de balboas anuales. Ello apenas representa el 5.5% de sus utilidades, mientras los asalariados contribuyen con el 30% del impuesto sobre la renta. ¡Así de sencilla es la cosa!
*Coordinador nacional del Frente Democrático Torrijista (FDT).
(avidquoc@latinmail.com)