Las horas de clases
La frecuente pérdida de clases debida a los paros y a las huelgas convocadas por los gremios de maestros y profesores, parece haber quedado atrás. Gracias a la presión de los padres de familia y a la decidida voluntad de la Ministra de Educación, este año todos los anuncios sobre paralización de actividades han fracasado, y por primera vez en mucho tiempo los estudiantes han asistido a cumplir con sus compromisos en la escuela, sin prestar atención a los llamados de los líderes del sector docente. Ahora queda de parte de los directores y supervisores asegurar que se reponen las horas perdidas por otras causas no previstas como fiestas y celebraciones, o por ausencias del educador debido a enfermedad, duelo o accidentes. Para ello habrá que nombrar profesores y maestros sustitutos que reemplacen temporalmente a los que faltan a clases. El problema es grave porque, aún cumpliendo con las horas establecidas en el calendario oficial, el período de enseñanza en Panamá es muy corto si lo comparamos con el resto de los países de la región como Costa Rica y Guatemala; y el tiempo efectivo de clases están muy por debajo de los que dedican países desarrollados como Francia y Estados Unidos. Parte de la transformación educativa debe contemplar la implementación de jornadas extendidas de clases en las escuelas que trabajan con jornada única, y que permanecen cerradas en las tardes. En educación el trabajo es mucho y no tenemos tiempo para perder.