Las tentaciones de Getsemaní (2)
Aunque terminé mi escrito hace cinco días diciendo que las reacciones del oficialismo sobre el acuerdo META no se harían esperar reconozco, en honor a la verdad, que no imaginaba el grado de torpeza que puede aparecer cuando la soberbia y el disparate perturban la razón.
Así las cosas amanecimos el martes con un menú de intimidaciones y chantajes comparables sólo con los más excelsos momentos de rabieta pura, y que practicaran a su antojo los tiranos de otros tiempos.
Los periódicos de esa fecha hablaban de "fuertes amenazas que van desde despidos de funcionarios, áuditos a los fondos estatales manejados en períodos legislativos anteriores, las eliminaciones de las partidas circuitales y el cierre de la Asamblea Legislativa" (El Panamá América); mientras que otros informaron sobre la reunión de los 34 diputados de gobierno en el Palacio de las Garzas, y donde estuvo presente también la presidenta Mireya Moscoso junto a sus más allegados asesores, para conseguir el control del "rgano Legislativo "a como de lugar", es decir, deshacer la alianza programática firmada días antes entre los partidos PRD y PDC, respectivamente. Como corolario a toda esta insensatez Alberto Cigarruista, legislador de Unión por Panamá, declaró a La Prensa "tener un aval importante; la Presidenta de la República actúa en el proceso de formación a través del veto de la ley, y entonces, allí podemos nosotros controlar".
Frente a esta arrolladora demostración de arrogancia, no puedo menos que preguntar: ¿Qué tendrán en mente y en qué se basarán estos supuestos políticos criollos cuando dan semejantes declaraciones?. ¿Habrán comprendido la trascendencia del egoísmo y la mediocridad que revelan sus palabras?. ¿Estarán realmente motivados en lograr el bien común, el fortalecimiento de las instituciones nacionales y la consolidación final del Estado panameño?. ¡Por favor!.
Si la coalición en el poder está en contra de modificar el reglamento orgánico de la Asamblea Legislativa para poder regular las partidas circuitales, las contrataciones de apoyo y la asistencia de los diputados a las sesiones de dicha institución, además de establecer una ética parlamentaria y la descentralización de la administración pública, fomentar la transparencia dentro de las instituciones del Estado junto a la necesaria estabilidad de sus servidores, mejorar los créditos al sector agropecuario y buscar condiciones favorables para la obtención de medicamentos, promover exenciones tributarias y el subsidio de energía y agua para las clases más necesitadas de nuestro país, entre otras cosas más, entonces tenemos una concepción diametralmente opuesta de lo que realmente significa optar por mejores días en la República de Panamá.
Hoy, cuando Laurentino Cortizo Cohen, Teresita Yanis de Arias y Mateo Castillero presiden la junta directiva de la Asamblea Legislativa, abrigo esperanzas que se produzca un cambio real en la forma de practicar la política en nuestro país. Esta apertura ha establecido, entre otras cosas, un territorio común a las diferentes ideologías donde se sustentan algunos partidos locales para que, a través de leyes que busquen el bienestar general, se logren mejorar las adversas condiciones que afectan a gran parte de la población panameña.
La situación también es propicia para fomentar, de una vez por todas, una genuina concertación nacional basada en la justicia, el equilibrio social y los propósitos que implantemos para consolidar el futuro de nuestra Nación.
Ya es hora de que hagamos un alto en el camino y meditemos sobre tan importante tema. No podemos seguir dando tumbos por doquier y sin ejecutar los muchos planes que demanda el país entero. Hay que superar, por siempre, esa malsana postura de estar en contra de todo y no a favor de algo.
El territorio es fértil y la decisión es nuestra. Ojalá no desperdiciemos esta estupenda oportunidad para establecer, finalmente, un rumbo serio que beneficie a los habitantes de la República de Panamá.
Así las cosas amanecimos el martes con un menú de intimidaciones y chantajes comparables sólo con los más excelsos momentos de rabieta pura, y que practicaran a su antojo los tiranos de otros tiempos.
Los periódicos de esa fecha hablaban de "fuertes amenazas que van desde despidos de funcionarios, áuditos a los fondos estatales manejados en períodos legislativos anteriores, las eliminaciones de las partidas circuitales y el cierre de la Asamblea Legislativa" (El Panamá América); mientras que otros informaron sobre la reunión de los 34 diputados de gobierno en el Palacio de las Garzas, y donde estuvo presente también la presidenta Mireya Moscoso junto a sus más allegados asesores, para conseguir el control del "rgano Legislativo "a como de lugar", es decir, deshacer la alianza programática firmada días antes entre los partidos PRD y PDC, respectivamente. Como corolario a toda esta insensatez Alberto Cigarruista, legislador de Unión por Panamá, declaró a La Prensa "tener un aval importante; la Presidenta de la República actúa en el proceso de formación a través del veto de la ley, y entonces, allí podemos nosotros controlar".
Frente a esta arrolladora demostración de arrogancia, no puedo menos que preguntar: ¿Qué tendrán en mente y en qué se basarán estos supuestos políticos criollos cuando dan semejantes declaraciones?. ¿Habrán comprendido la trascendencia del egoísmo y la mediocridad que revelan sus palabras?. ¿Estarán realmente motivados en lograr el bien común, el fortalecimiento de las instituciones nacionales y la consolidación final del Estado panameño?. ¡Por favor!.
Si la coalición en el poder está en contra de modificar el reglamento orgánico de la Asamblea Legislativa para poder regular las partidas circuitales, las contrataciones de apoyo y la asistencia de los diputados a las sesiones de dicha institución, además de establecer una ética parlamentaria y la descentralización de la administración pública, fomentar la transparencia dentro de las instituciones del Estado junto a la necesaria estabilidad de sus servidores, mejorar los créditos al sector agropecuario y buscar condiciones favorables para la obtención de medicamentos, promover exenciones tributarias y el subsidio de energía y agua para las clases más necesitadas de nuestro país, entre otras cosas más, entonces tenemos una concepción diametralmente opuesta de lo que realmente significa optar por mejores días en la República de Panamá.
Hoy, cuando Laurentino Cortizo Cohen, Teresita Yanis de Arias y Mateo Castillero presiden la junta directiva de la Asamblea Legislativa, abrigo esperanzas que se produzca un cambio real en la forma de practicar la política en nuestro país. Esta apertura ha establecido, entre otras cosas, un territorio común a las diferentes ideologías donde se sustentan algunos partidos locales para que, a través de leyes que busquen el bienestar general, se logren mejorar las adversas condiciones que afectan a gran parte de la población panameña.
La situación también es propicia para fomentar, de una vez por todas, una genuina concertación nacional basada en la justicia, el equilibrio social y los propósitos que implantemos para consolidar el futuro de nuestra Nación.
Ya es hora de que hagamos un alto en el camino y meditemos sobre tan importante tema. No podemos seguir dando tumbos por doquier y sin ejecutar los muchos planes que demanda el país entero. Hay que superar, por siempre, esa malsana postura de estar en contra de todo y no a favor de algo.
El territorio es fértil y la decisión es nuestra. Ojalá no desperdiciemos esta estupenda oportunidad para establecer, finalmente, un rumbo serio que beneficie a los habitantes de la República de Panamá.