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¿Legalidad: justo o moral?


Victoriano Rodríguez S. (diostesalvepanama@yahoo.com)
A medida que pasan los días, semanas, meses y años, la anarquía avanza y peligra la libertad ciudadana. Un escrito de Ruy Barbosa expresa que: “De tanto ver triunfar las nulidades, de tanto ver triunfar las injusticias, de tanto ver agigantarse el poder en manos de los malos, el hombre llega a desanimarse de la virtud, a reírse de la honra, a tener vergüenza de ser honesto”. Nuestro tema versa sobre el Tribunal Electoral y la separación del cargo de la alcaldesa electa de La Chorrera, Brenda De Icaza. He dicho que, muchas veces, las leyes se hacen y adecuan de acuerdo a los momentos políticos igualmente se aplican de acuerdo a las circunstancias. Es decir, legislamos para hoy, no para mañana. Desfasados quizás, por ser una población preparada con mentalidad de subdesarrollo, lo cual nos mantiene inmerso en la pobreza.
También mantengo que los fueros y privilegios de que gozan los suplentes y principales sean representantes de corregimiento, legisladores y alcaldes es una aberración jurídica que es utilizada comúnmente para recibir y ostentar canonjías que, a mi poco entender en derecho, desvirtúan lo dispuesto en la Constitución Política en su Artículo 19 el cual expresa que: “No habrá fueros ni privilegios personales ni discriminación por raza, nacimiento, clase social, sexo, religión o ideas políticas”.
Este tipo de fuero permite, muchas veces, que quienes se sienten protegidos se conviertan en funcionarios botella o que se presentan a sus lugares de trabajo a realizar ínfimas funciones y, algunas veces, hasta utilicen ese tiempo para realizar proselitismos políticos, porque se les protege con inmunidad laboral, sin importarles que los emolumentos que les son entregados sin justificación, son recursos del pueblo y no de quienes ostentan el poder político.
Observamos también que muchas veces cuando un funcionario actúa con corrección, honestidad, realiza su trabajo objetivamente y con responsabilidad se le levanten infundios. Se le aplica lo que he denominado “la parte corruptiva de la sociedad”. Se le procura hacer un cerco económico, social o político y buscando argucias legales se le reprende y hasta se les castiga; porque el actuar de ese funcionario afecta en una u otra forma a quienes participan o patrocinan la corrupción y éstos, los “corruptos”, que sí se organizan para delinquir, ejercen presiones políticas, personales o de amistad sobre quienes actúan por encima del funcionario honesto.
No digo que esto sea lo que esté pasando en el Tribunal Electoral y el fallo contra la alcaldesa de La Chorrera, Brenda De Icaza, porque conozco la transparencia con que deben actuar los señores magistrados.
Pero es que en este país, están ocurriendo tantas cosas a la vez que la caja de Pandora es juego de niños. Para nadie es secreto que la droga se vende como confites, los asaltos están a la orden del día, los crímenes son cada vez más violentos, la seguridad ciudadana es cosa del pasado, que generalmente quienes tienen fuero laboral responden a su salario, no a su responsabilidad como funcionarios y la corrupción se ha generalizado a tal grado que entre legisladores y funcionarios de altas jerarquías disputan y se esgrimen acciones y actuaciones de deshonestidad. En pocas palabras, la anarquía se apodera de la voluntad ciudadana y estamos llegando a los extremos de que te sumas a la corrupción o te restan de tu puesto. Dios te salve Panamá.
Conozco poco sobre el caso de la alcaldesa electa de La Chorrera, Brenda De Icaza y la acción de separación del cargo, imposición de detención e inhabilitación para ejercer cargos públicos que ordena el Tribunal Electoral, pero a mi poco entender pareciera que se le están aplicando más de una sanción por un sólo supuesto delito.
Al final de cuentas y la información de los medios de comunicación, se presume que la alcaldesa cometió un error, al tenor de las disposiciones legales existentes, el separar del cargo a un funcionario que cobraba sin trabajar, sin recurrir al debido proceso, para sancionar efectivamente el incumplimiento laboral del funcionario en cuestión, pero no es menos cierto que los emolumentos pagados a los funcionarios corresponden al reconocimiento en el cargo que efectivamente desempeñan; acción ésta que supuestamente no realizaba el funcionario, en detrimento de los contribuyentes que somos quienes pagamos la planilla estatal. Entonces el Tribunal falla y no voy a cuestionar el fallo legal que puede dar el Tribunal, al cual me atrevo a sugerirles revisar lo actuado y brindar un tratamiento diferente, porque es posible que su fallo sea legal, pero que no sea justo ni moral. Porque el espíritu y esencia de la disposición de fuero laboral es proteger a la persona, en su cargo, contra las persecuciones políticas, pero que cumplan con su trabajo; es decir no patrocina salarios botella (si este fuera el caso). Lo cierto es que la comunidad de La Chorrera y el pueblo panameño, puede dictar (sin emitir) un fallo moral al Tribunal Electoral.
Dicho sea de paso, el pueblo panameño debe recordar que la alcaldesa de La Chorrera, Brenda De Icaza, fue escogida en libre postulación. Implica ello que quizás y solo quizás, este pueblo prefiere que todos sus candidatos sean electos por libre postulación, olvidándonos de los métodos tradicionales de la partidocracia, que a la fecha traen más confusión que democracia y están logrando distorsionar los valores éticos y morales. Dios te salve Panamá.
(victorianos@hotmail.com)
Justamente esa tarde Roger había terminado de dictar un curso de Matemáticas para ciegos a docentes, estudiantes y padres de familia.
Para Roger la sociedad panameña ha madurado mucho en cuanto al trato a los discapacitados, aunque “aún hay mucho por hacer”.
A su juicio, es prioridad que se escuche al discapacitado y que no se decida en su nombre, “no se deben hacer las cosas creyendo que se sabe lo que ellos quieren. Y es que es un problema mundial, se hace política educativa sin contar con el estudiante”.
René Valderrama, un joven entusiasta de 22 años, que perdió la vista a los 17 cuando se desempeñaba en algunas faenas en el intrincado mundo de la hípica y sobre quien El Panamá América publicó un reportaje recientemente, coincide con Roger.
No ha corrido la misma suerte, si sobre empleos se habla. “A los ciegos nos cierran las puertas y hasta el estómago porque no nos dan la oportunidad de trabajar para demostrar nuestras habilidades”.
Este chico, de lenguaje fluido y de personalidad imponente, ha dejado claro que no todo acaba cuando se pierde la vista. Actualmente está por terminar el tercer año de secundaria, al tiempo que recibe un curso de computadora en el Primer Ciclo Silvio Bedoya. “El único ciego soy yo, los demás son de baja visión”, informó.
Su mayor anhelo es trabajar en el revelado de placas y rayos x o alguna actividad administrativa, pues ya tiene la experiencia adquirida en el hipódromo, “porque así podría obtener el dinero para mantenerme. Y le juro: tengo muchísimas ganas de trabajar, ojalá me dieran la oportunidad de demostrar mi capacidad”.
A ese profundo deseo se unió Andrés Flores, de 24 años, que cursa el segundo año en la Universidad Tecnológica en la carrera de Técnico en Edificaciones y a quien le amputaron su brazo derecho hace cuatro años, producto de un tumor.
Lo encontramos en las oficinas de las Industrias de Buena Voluntad, entre papeles y archivos. Su brazo izquierdo parecía haber olvidado que se quedó solo. Realizaba a la perfección las labores, no había tiempo para el descanso.
“Quisiera poder demostrar que soy capaz de desempeñar un cargo administrativo, demostrar que valgo”, manifestó con tono enérgico y convincente.
A pesar de que fueron abordadas vivencias distintas, diversas discapacidades, una realidad salió a flote: “el discapacitado es un ser humano de gran capacidad”.

Primera de dos entregas
No se parecía mucho a la letra bastante más caligráfica que había visto en un escalofriante documento atribuido a Atta, hecho público por el FBI. Aquel documento, encontrado en el equipaje que Atta había dejado en el aeropuerto Logan de Boston, proporcionaba una guía espiritual a los secuestradores aéreos para el momento en que se acercara el punto culminante de su misión.
«Obligaos a olvidar eso que se llama mundo», decía. «Ha pasado el tiempo para la diversión y ahora nos ha llegado la hora de la verdad. Si Dios nos concede a alguno de nosotros una matanza, debéis realizarla como una ofrenda en honor de vuestro padre y vuestra madre, puesto que estáis en deuda con ellos. No discutáis entre vosotros; escuchad y obedeced».
Ramzi me explicó el motivo de la discrepancia: Atta no era el autor de estas «instrucciones y oraciones»; eran obra de Abdul Aziz al Omari, que había acompañado a Atta durante las últimas horas de su vida.
(primera entrega)

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